Gabriela Dallagnol, debuta en los maratones majors, corriendo en Chicago

Fue justamente hace un año y con la consigna de “probarse a si misma y superar sus límites” que la entusiasta modelo y corredora Gabriela Dallagnol, corrió en Buenos Aires su primer maratón. Entre los más de 10 mil participantes, Gabi termino en un tiempo de un tiempo de 3 horas, 47 minutos, 13 segundos. 

Y el pasado domingo 7 de octubre, la embajadora de la marca deportiva Nike, cumplió otro de sus sueños deportivos, correr su segundo maratón y hacerlo nada menos que en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, como es el maratón en Chicago, una de las seis pruebas que conforman el circuito de World Marathons Majors.

La modelo brasilera se preparó durante seis meses, entrenando junto a su partner Tomas Appelgren, para lograr con éxito, terminar su primer maratón majors. Corrió entre 50 y 70 kilómetros semanales, complementándolo con un plan de alimentación e hidratación, para llegar preparada al evento.

Gabi, llego a Chicago el jueves 4 de octubre, donde aprovecho visitar las distintas tiendas Nike, donde se realizaban distintas actividades entorno al maratón y el viernes realizar el retiro de kit de competencia y donde aprovecho para conversar con ViRun.

 

 

 

 

 

Antes del viaje, sus expectativas para este año, era bajar mi tiempo en 15 minutos, su tiempo de Buenos Aires, sin embargo, después de dos entrenamientos en la “ciudad de los vientos” y revisando las condiciones climáticas del día de la prueba, mantener su tiempo, seria un muy buen resultado.

Los primeros 20 kilómetros fueron muy buenos para Gabriela, se realizaron a muy buen ritmo, proyectando un tiempo final de 3 horas y 23 minutos, pero el maratón siempre te da sorpresas. Fue posterior al kilómetro 21 donde se comenzó a sentir mal. La lluvia y el viento, poco ayudaron a recuperarse. Tomas fue fundamental en ese momento, ya que la apoyo en la recuperación y poder retomar el circuito.

La otra mitad de la ruta, fue complicada, con calambres cada dos o tres kilómetros y puntadas en el estómago. Acá, el factor psicológico comienza a jugar un papel fundamental “me comencé a preguntar, fueron seis meses de entrenamiento, para que esto no pasara, ¿Por qué está pasando hoy?” se preguntaba.

Pero Gabriela continuo, con mucho esfuerzo, parando de vez en cuando para elongar y respirar. Pero continuar.

“Cuando cruce la meta, llore, no lo podía creer. En algún momento pensé que no lo podría terminar la maratón, pero pude luchar contra esos dolores y supere mis pensamientos negativos.” Nos comenta. No fue el tiempo que ella esperaba, ya que cruzo la meta en 3 horas y 49 minutos, logrando mantener su marca anterior, disfrutar de una gran competencia y conocerse aún más.

 

 

 

 

 

Sin duda, correr en Chicago fue una gran experiencia para Gabi “fue una experiencia increíble, la ciudad es maravillosa, el circuito por los 29 barrios fue maravilloso, la organización se pasó, con gente por toda la ruta entregando el apoyo, muchos niños en la calle chocando sus manitos”.

“Correr mi primer majors fue maravilloso, con toda esa energía de las 40 mil personas, se veía en su cara el amor y la pasión que ponían, como algo que estaban esperando hace tiempo, como yo.” Agrega.

El Maratón de Chicago, es desde ahora, uno de los recomendados de Gabriela para los runners que quieran correr, ya que la ciudad completa se pone a disposición del evento, sin embargo, deben tener precaución con el clima.

Gabriela ya esta de regreso en Santiago, pero comenzando a preparar un nuevo desafío deportivo. Le encantaría el próximo año correr el Maratón de Berlín, por la ciudad y el clima, además de tener un circuito plano. “Berlín me encanta, espero poder correr allá el próximo año, si no, el Maratón de Nueva York. No conozco aun la ciudad, así que sería un sueño conocer la ciudad corriendo,”

Estaremos atentos para saber a dónde llevan sus Nike Zoom Pegasus 35 a Gabriela, para finalizar un nuevo maratón.

Alejandro Lelas “Maratón de Berlín, mi tercer majors”

El BMW Berlin Marathon fue mi tercer majors y parte de mi 7ma maratón terminada. 

El maratón más rápido del mundo ya fue… dejó grandes historias y un nuevos record del mundo, una ruta plana pero no por eso fácil y te entusiasma correr más rápido, valió la pena con el plan de entrenamiento seguido al pie de la letra de Vale Argandona la coach titular.

Muy temprano suena el despertador y bajo a tomar desayuno, me doy cuenta que en el hotel habían mas corredores, salgo con los nervios de siempre rumbo a tomar el metro que para nosotros era gratuito, llegó al punto de encuentro para poder encajonar con tiempo y vivir con todo esta nueva experiencia.

Son las 08:59 y comienza la cuenta regresiva, se acelera el corazón y partimos… El entusiasmo de los alemanes en las calles fue la gran ayuda, cada tres cuadras había un grupo musical entregando más energía. Vamos Chileeee me gritan en ruta, harto chileno entregándonos apoyo mutuamente, claro habíamos llegado hasta ahí y correr un major, es correr un major… Cada kilómetro se disfruto, verificando tiempo y distancia cada un kilómetro para estar seguro que se cumpliera el objetivo propuesto. Se sintieron los últimos kilómetros al borde de una contracción muscular que con pura cabeza se logró sacar.

 

 

 

 

 

Adidas Runners estaba de fiesta y obvio #AdidasRunnersBerlín preparo el Run Race para poder disfrutar pre y post carrera. Una vez viendo la puerta de Brandenburgo se acelera el corazón y te indica que la meta esta a un poco más de 200 metros. Inevitable, lágrimas en los ojos, un nudo en la garganta y los brazos arriba al cruzar la meta. Reduciendo mis tiempos en maratón considerablemente indica que el trabajo de estos últimos 5 meses no fue en vano, los entrenamientos de madrugada, con frío y lluvia, dejar carretes a un lado, entrenar 6 días a la semana sumar y sumar kilómetros, trabajos de pista, nuevos hábitos de alimentación, trabajo con el kinesiologías, masajes deportivos todo esto hicieron que el objetivo logrado fuera de 3:37:27. #VamosPorMas.

Bannon Cavieres “Me voy tranquilo pero volveré por mi revancha”

Llegamos a Berlín después 28 horas de vuelo, pasando por Miami y Madrid para llegar a Alemania, producto de vuelos cancelados y disputas con las aerolíneas, por eso dejo aquí mi primera recomendación: “Si vienen al maratón, traten de comprar sus pasajes entre Enero y Febrero con vuelos directos”, nosotros esperamos un cyberday y conseguimos el mismo precio que una compra anticipada pero con más escalas. Ya en Berlín encontramos una ciudad amigable y en dónde se respira el maratón sobre todo los días previos al evento, la mejor manera de moverse es en “metro”, el ticket por 1 o 3 días es muy conveniente.
 
La entrega de kit, la carrera cómo tal y todos sus detalles, están súper organizados y funcionan de manera increíble. La Expo es muy buena, tiene muchas marcas, ofertas y algunas novedades, personalmente me compré una polera estampada con mi número de competencia, un lindo chiche y gran recuerdo.
 
El día viernes nos juntamos a comer pasta en “A mano restaurante” (muy bueno), con algunos de los Chilenos que venían a la carrera, integrantes de Brain Team, AR Y EOR, jamás nos vimos antes pero fue bueno compartir las experiencias y relajarnos un poco antes del evento.
 
La ciudad como dije antes, es amigable, rica comida en todos lados, monumentos en cada paso, como segundo dato: visita obligada al “Reishtag”, la cual puedes agendar con anterioridad en la página del congreso Alemán, así evitas quedarte sin conocerlo o que te posterguen para el otro día. El sábado es de caminar poco y relajarse (lo cual no respetamos mucho, pero ya está).
 
Es domingo de carrera, la largada es a las 9, el metro funciona desde muy temprano y hay estaciones cerca del acceso a la carrera, este último es muy expedito y te puedes encajonar muy fácil (nos compramos un polerón de 6 euros el cual dejamos en la largada, por lo cual no utilizamos guardarropía, una buena opción) el encajonamiento es por letras por lo que es muy ordenado, ósea nivel Alemán, el espacio es muy respetado y hasta puedes calentar en su interior por su dimensión.
 
La largada fue muy emocionante, si vas muy concentrado te pierdes esa adrenalina previa… Videos de todo el mundo, la presentación de los élite, la música, las palmas, toda la gente disfruta, 3, 2, 1, miles de globos al aire y empezamos a correr.
 
Desde el inicio hasta el términos de la carrera, hay gente apoyando, niños dando la mano, un montón de botones de Power Up para ganar energía, pero los carteles que más me llamaron la atención fueron, worst parade ever (el peor desfile de todos los tiempos) y Chuk Norris nunca corrió un maratón, que si bien no eran pro carrera, apoyaban igual.
 
Circuito plano, pero las pequeñas subidas se sentían y las bajadas también… La hidratación se compuso de mucha agua y té tibio, sí, leyeron bien, té tibio, en lo personal me faltó alguna bebida isotónica, quizás no la vi pero me paso la cuenta tomar solo agua, afortunadamente, al kilómetro 21, mi esposa me esperaba con una botella de sales, pero creo que fue demasiado tarde. Para el acompañante del corredor es muy fácil seguirlo, a pie, metro, bicicleta, etc.
 
Mis primeros 28 kilómetros fueron geniales, el resto, ya es historia, calambre y calor fueron la tónica, lo bueno es que había personal para ayudarte, del kilómetro 38 en adelante ya iba más resignado y un trote más continuo me hizo llegar a la puerta de Brademburgo, cuando llegas a la curva previa y ves el monumento frente tuyo, sabes que llegaste pero no iba a ser fácil, seguían los calambres en ambas piernas, pero si paraba y venían los calambre fuertes, pensaba que me podían sacar para asistirme y no cruzaría la meta, así que busqué el apoyo de la gente y seguí a trote suave, cuando cruce la puerta ya se veía la meta y solo me quedaban 400 metros, una vuelta a la pista solamente, cuantas veces nos ha tocado dar esas últimas vueltas?
Muchas… Esta vez sería mucho más reconfortante, tratando de poner la mejor cara y estilo para la foto, obvio. 
Al final crucé la meta 20 minutos más tarde de lo esperado, pero la crucé, terminé, con todo lo que significó, ahí estaba cruzando la meta por dónde hace un rato atrás (harto rato atrás) se había hecho el mejor tiempo de la historia, fui parte de la historia y fue parte de mi historia, terminé feliz y sin frustraciones pero con ganas de una revancha.
 
Cuando terminas, la medalla, la foto, el ponchito (que sirve mucho) la bolsa de recuperación y la cervecita sin alcohol (si quieres puedes pedir 4 vasos y te las dan en canasto cervecero, para la hidratación, digo yo) . Todo muy bien pensado y hecho.
 
El maratón ya está, quedaron atrás los meses de preparación y los 42.195, ahora a disfrutar de la ciudad.
Obvio que hay que comer los hotdog que venden en los carritos, tienes muchos restaurantes ricos y en cualquier lado y cervezas hasta en el metro. Tercer dato: existe la opción de tours “gratis” (por propina) de 3 horas que te muestran los lugares más icónicos de Berlín, ojalá que les toque un guía bueno (a modo personal, la niña española no me convenció mucho, yo tuve una experiencia anterior y fue increíble el tour, esta vez no tanto, todo depende del guía?)
 
Recomendadisimo: ir a cervecería Lindenbräu en Potsdamer Platz, el sector es buenísimo y la cervecería increíble, hay una especie de parrillada alemana que trae toda la comida típica que es Muy Buena y las cervezas también (hay que reservar también para andar más ordenados).
 
Ojo,  que October Fest en Munich empieza el 22 de septiembre (aprox.) así que una vuelta por ahí, no sería malo y si tienen la posibilidad de recorrer, Praga, Venecia y París, imperdibles.
 
Por ahora me voy tranquilo pero volveré por mi revancha y eso es lo lindo de éste deporte, siempre te dará una revancha, las maratones no se acaban y a pesar de todo el sufrimiento mis ganas de seguir corriendo sólo han crecido y claro, ahora si pasar por October Fest.
 
Bannon Cavieres Tirado 
YKA / EOR

Mario Jabalquinto “Mi experiencia en el Maratón de Buenos Aires 2018”

Cuando terminaba el desafío del segundo semestre del 2017, el Maratón de Viña del Mar, donde corrí los 42km, me comenzó a entrar el “bichito” por correr fuera del país, fue así como comencé a averiguar sobre maratones cercanas (dentro de Sudamérica) en las cuales vivir dichas experiencia, de este modo fue que conversando con varios amigos corredores, decidí correr el Maratón de Buenos Aires, ya que todos los describían de una forma buena, tanto por altimetría como por los paisajes que se pueden apreciar durante la carrera.

Una vez pasado el maratón de Santiago 2018, se comenzó a preparar el desafío que nos esperaba al otro lado de la cordillera, una preparación ardua, planificada por Rodrigo Horta, uno de los profesores de Soy Runner Team, el cual preparó a detalle todo para poder competir de la mejor manera en esta nueva carrera.

Un plan que se pudo seguir, pese a que a veces había cansancio o desgaste, se sabía que la disciplina con este nos llevaría lejos, además el hecho de prepararme con dos compañeros más hacía todo más fácil, ya que aunque muchas veces no entrenamos juntos físicamente, podíamos hacerlo de forma virtual, comparando resultados y dándonos ánimo.

A dos semanas de la largada en Buenos Aires, en uno de los últimos largos, sufrí la torcedura de mi tobillo izquierdo, lo cual encendió mis alarmas, pero afortunadamente solo fue un esguince grado 1, por ende con unos días de descanso esta lesión fue superada, para poder terminar todo con normalidad.

Ya en tierra derecha y tratando de “escapar” de todo lo que las fiestas patrias representa, llegaba la fecha del viaje, preocupados de poner todo en nuestras maletas, en especial nuestra polera de SRT (Soy Runner Team), además de otros detalles que el team tuvo con nosotros, las horas para el que llegará el vuelo se contaban cada vez con más ansias, hasta que el avión despego. Llegando a la capital Argentina el día 19 de Septiembre.

Como parte de la experiencia era también conocer la ciudad, aprovechamos los últimos trotes para conocer varios parques y monumentos de la cuidad, además de caminar y tratar de ver cada punto importante que nos marcaba el mapa, en esa línea fue como el día viernes a primera hora fuimos a retirar el Kit de competencia, en un lugar pequeño pero al ir a primera hora no se nos hizo tan terrible.

El “modo turista” nos duro hasta el día sábado donde se procuró no caminar mucho y tratar de descansar, ya en la noche ordenando como niño en primer día de escuela, todas las prendas y cábalas que se utilizan en estas tan importantes carreras para luego “dormir lo más posible”.

Hasta que llego el domingo 23 de Septiembre, ese día comenzó a las 4 am en punto donde comenzamos a levantarnos, una ducha para sacarnos el sueño de encima, equiparnos calmadamente y desayunar, ya a las 5:10 de la mañana emprendimos rumbo caminando a la línea de largada, a medida que nos acercábamos se nos sumaban compañeros maratonistas, una vez en el lugar de la largada y posterior a la pasadita por los baños, vinieron las fotos correspondientes, a modo de saludo de gladiador antes de la batalla (Los que van a morir te saludan xD) para luego encajonar.

El encajonamiento fue algo muy ordenado, ya que estaban muy bien separados los ingresos según el tiempo que uno pretendía hacer, para de este modo no se produjera el estorbo entre corredores (algo que deberíamos imitar en Chile), ya encajonados cada vez más cerca de la hora de largada, las palabras con mis compañeros se hacían menos frecuente, ya que cada uno se va adentrando en su mente y en su carrera.

Hasta que llegaron las 7:00 y se dio inicio a la carrera, yo con la planificación clara en mi mente y tratando de mantener el ritmo lo más constante posible, es así como iniciamos los primeros kilómetros, aprovechando también de mirar un poco los lindos lugares por donde la carrera pasa, ya entrado en carrera y pasando dos veces por el obelisco, lugar donde estaban los amigos de Warnke Running Team con la bandera Chilena apoyándonos a todos, para tomar dirección a la Boca, por una carretera donde las primeras subidas se hacían sentir pero eran soportables, a unas piernas que aguantaban hasta ahí de muy buena forma, la humedad que era uno de los factores a considerar se hacía sentir pero no parecía imposible de derrotar.  Ya en el barrio la Boca y pasando por fuera de la imponente Bombonera, todo parecía más cerca, el ritmo siempre dentro del plan, una vez saliendo del barrio y volviendo a la carretera llegando a la mitad de la carrera, todo parecía lograble, y además cuando se pasa la mitad de la carrera uno ya va de “salida” y se está más cerca de la meta que de poder retornar.

Hasta el kilómetro 25 me mantuve parejo, pero aquí se marca un punto de inflexión, ya que comencé a sentir nauseas con fuertes ganas de vomitar, trate de mantenerme en carrera, baje un poco el ritmo y trate de seguir, hasta que en el km 31 me detuve para tratar de calmarme y hacer lo necesario para poder retomar, fue entonces cuando la frustración de algo imprevisto se apoderó de mí, pero ya esas alturas no podía rendirme, decidí terminar por qué es lo que correspondía fue así como mezclando caminar y trote avance hasta el km 38, donde saque fuerzas y me decidí a no caminar más y mantener el trote hasta la meta. Esos 4 km fueron una prueba mental, ya que las piernas no las sentía cansadas, pero el bajón anímico por todo lo anterior se hacía sentir. Cuando finalmente llegue al paso sobre nivel y posteriormente al estadio Monumental de River, la carrera se vio cerca de terminar, lo cual ya era mi meta en ese entonces, tomando la última recta, donde de la nada apareció un grupo de personas con la bandera chilena y la de Punta Arenas la cual me inyecto el ánimo faltante para cruzar la meta con un tiempo de 3:36:39.

No fue mi mejor Maratón, de hecho de las cuatro que he corrido es mi peor tiempo, pero es primera vez que enfrento un inconveniente que me saque tanto de carrera, pero debemos aprovechar estas cosas, estas instancias son las que nos harán mejorar, también nos hacen corredores más fuertes. Por todo esto es que la experiencia de correr Buenos Aires yo la califico como una buena experiencia, ya que a veces estas caídas son las que nos harán mejorar.

Finalmente esta experiencia no habría sido la misma sin mis compañeros de viaje y compañeros de equipo Milanco Puebla, Francisco Hidalgo, Francisco González, Felipe Fierro y Yanara Bernal. También Agradecer a mi profe Rodrigo Horta, a mi nutricionista Camila Alzerreca, a Vale Argandoña que siempre ha aconsejado en esto del Running y a mi equipo Soy Runner Team. Por último, agradecer a mi polola Javiera, ella me apoya y me motiva a mejorar cada día en todo y sin ella nada sería posible.

Guillermo Bravo “Mi experiencia en el Maratón de Buenos Aires 2018”

Hace un año no pude correr la maratón de Viña Del Mar porque me diagnosticaron Colitis Ulcerosa y tuve un tratamiento con corticoides por lo que me prohibieron entrenar para un maratón. En noviembre de ese mismo año pude volver a entrenar y como objetivo era bajar las 3 horas en la maratón de Santiago, y lo logré con creces. El objetivo del segundo semestre sería la Maratón de Buenos Aires ya que todos las opiniones de corredores que habían participado decían que es una buena maratón porque la altimetría es casi insignificante por lo tanto la hacía una maratón menos complicada que la de Santiago.

Comencé el proceso de preparación en pleno invierno lo que lo hace más difícil por las bajas temperaturas y la falta de luz natural desde muy temprano, pero al lado de un buen equipo como lo es Warnke Running Team se hace todo más llevadero y gratificante. Este club es tremendo y no por la cantidad de corredores sino que por la calidad de sus integrantes, partiendo por sus entrenadores Carlos Warnke y Valeria Argandoña, tremendos ambos.

En total fueron casi 5 meses de preparación para la maratón de Buenos Aires, con frío, con lluvia pero siempre con buen ánimo.

Dos meses antes del objetivo del segundo semestre comencé con molestias en una de mis rodillas (síndrome de fricción iliotibial) tuve que parar un par de semanas de entrenar y decidir bajar las cargas de entrenamiento el tiempo que quedaba hasta la Maratón, es decir, no entrenar todos los días como lo decía el plan del entrenador sino que seleccionar que entrenamientos hacer ( 2 o 3 a la semana) y sacrificar un poco el tiempo que esperaba hacer en la maratón de Buenos Aires con tal de terminar de buena manera y no sufriendo por dolores en la rodilla. Así fueron los 2 últimos meses antes de la Maratón, entrenando a medias pero confiado en que llegaría de buena forma a correr por las calles de “La ciudad de la Furia” y con la ilusión de que al ser un recorrido sin gran altimetría podría volver a bajar las 3 horas.

Así se acercó la fecha de la maratón, el viaje lo tenía planificado hace varios meses y decidí viajar el 17 de septiembre para arrancarme de las tentaciones de las fiestas patrias en Chile, y mi señora aceptó, es ella la que me acepta y acompaña en estas locuras.

La gran incógnita que tuvimos hasta las últimas semanas era la confirmación del recorrido. Lo confirmaron un par de semanas antes y lo habían cambiado al de años anteriores. La verdad no le di mucha importancia y estaba más preocupado de la humedad y la posible lluvia del día de la carrera. Fuimos 4 amigos del mismo club los que correríamos ese día y el viernes ya estábamos todos en tierras transandinas, como corresponde nos juntamos a retirar el kit en la Expo el día anterior para relajarnos aunque la organización quedó al debe en esto ya que había una fila interminable para entrar ya que el lugar era demasiado pequeño para la gran cantidad de corredores ansiosos de sacarse la foto con su número, polera y algún cartel que demostrara el lugar donde estábamos y presumirlo en las redes sociales. Después de la caótica Expo fuimos a almorzar y luego al descanso para el gran día.

El domingo comenzó a eso de las 4:30 am, había que desayunar 2 horas antes y la carrera largaba a las 7am. Nos juntamos de manera puntual a las 6:00 cerca de la largada, a mi me acompañó Alejandra (mi esposa) quien no tuvo problemas en levantarse a las 4:30 conmigo aunque podría haber seguido durmiendo y llegar más tarde a la meta, pero su complicidad en esta locura es total y sin ella sería imposible.

La chicharra sonó en punto a las 7:00 cuando recién asomaban los primeros rayos de luz que amenazaban con ser uno de los enemigos principales  de los más de 13 mil locos que querían comerse desaforados los 42.195 mts en las calles de la capital argentina. Por supuesto que el primer puñado en salir volando fueron los elite, ahí donde están esos corredores pertenecientes a otra especie, esos que no corren, esos que vuelan y que sabemos que ni aunque lo intentemos por 1 km seríamos capaces de seguirles el ritmo. Después veníamos nosotros la masa ansiosa pero concentrada en dar lo mejor de sí, y lograr cruzar la meta, esa meta que cada metro que avanzas pareciera estar más lejana. La largada para mi no fue tan caótica como hubiera imaginado ya que un punto a favor de la organización y del bienestar de los corredores fue el encajonamiento según los tiempos de inscripción, lo que por mi tiempo en la Maratón de Santiago me permitió estar en el primer grupo por detrás de los elite, incluso me enteré después que aparecí por algunos segundos en la transmisión oficial, mi segundo de fama en el canal del deporte mundial jajaja.

La carrera había comenzado y los meses de entrenamiento quedaban en el pasado, la suerte estaba echada y solo quedaba no volverse loco con el ritmo y disfrutar de las postales que nos entregaban las “callecitas de Buenos Aires” mientras fuera posible disfrutarlas, ya que sabía que en algún momento el sufrimiento sería mayor y ya no se podría disfrutar tanto.

Ritmo constante y los primeros 7 km se mostraron amigables, daba hasta para sonreírle a los camarógrafos y el reloj me decía que todo marchaba bien hasta ahí, que aparecía la primera pendiente, no muy larga pero pronunciada. Era un aviso de lo que vendría después pero nada terrible aún, el cuerpo aguantaba bien y la rodilla que tanto molestó en los meses de preparación se mostraba más comprometida que nunca con la misión.

Alrededor del kilómetro 9 llegamos a una de las postales principales, el Obelisco, música fuerte que animaba y la gente que apoyaba, me hubiera gustado algo de Soda Stereo en vez del reggaetón que había pero algo ayudaba igual. Los amigos infaltables con la bandera chilena apoyando, Marie y Carlos se pasaron. Se levantaron tan temprano como nosotros y esperaron ahí pacientes hasta que nos veían y nos dieron más de algún grito de aliento en un español afrancesado que tiene más chuchadas que palabras pero te llenan el cuerpo de energía para seguir dandole.

Las pendientes aumentaban y el falso plano aparecía, kilómetro 15 y llegamos a una autopista que parecía un tobogán, aún no completábamos la mitad de la carrera por lo que las pendientes no significaron mucho, aún quedaban muchas piernas para aguantar. La humedad ya estaba haciendo de las suyas, si bien no fue extrema cómo se pensaba, a los que no estamos acostumbrados nos pasaba la cuenta kilómetro tras kilómetro, un acierto que los puntos de hidratación estuvieran a 2,5 km sino sería imposible.

Nos acercábamos a la mitad y recorríamos La Boca, rodeábamos el coloso templo de Boca Juniors, ese que unas horas después recibiera uno de los clásicos más emocionantes del mundo del fútbol ( para los que somos futboleros), en todo caso no fuimos cábala para los locales porque River se quedó con el partido por 2-0 pero eso es tema de otro relato.

Pasamos la mitad y volvimos al tobogán de asfalto, nos cruzamos de nuevo con el obelisco y ahí seguía la Marie y Carlos grabando, sacando fotos y gritando como unos Barras Bravas del running, tratando de entregar su energía para que nosotros siguiéramos corriendo, nos acercábamos al 30 y el sube y baja que te comía las piernas, la humedad que no daba tregua y el agua que se hacía poca cada 2,5 km. El reloj seguía diciendo que íbamos bien y que el sueño de un nuevo PB era posible pero el cuerpo ya sentía el cansancio y la cabeza empieza a trabajar y a cumplir su rol fundamental, dicen que el los últimos 12 km de una maratón se corren con al cabeza y el corazón, porque las piernas ya dieron los suyo los 30km anteriores. Esta era mi cuarta maratón y en las 3 anteriores no había sentido el temible “Muro” que para mí más que un muro fue la mismísima muralla China. Kilómetro 35 y el ritmo pasó a segundo plano, el PB ya no importa y solo trato de ver cuando aparece el cartelito indicando el siguiente kilómetro, las pendientes continúan y se acercaba el kilómetro 40, la cabeza ya no ayudaba y lo único que pensaba era en querer parar y caminar, lo único que aguantaba era el corazón y la inercia que hacía que las piernas continuaran moviéndose, ni el grito de los otros maratonistas que te invitaban a seguir era suficiente. Última recta y parece que la línea de meta no llega nunca, a esa altura estamos en el monumental de River que indica que solo quedan un par de cuadras de sufrimiento, se ven las banderas y el pasillo final que se hace entre todos los que te gritan y dan ánimo, dicen que ya lo lograste y que solo son 200 metros más. En ese mismo grupo de gente aparecen de nuevo Marie y Carlos, nuestros Barras Bravas que parecen omnipresentes en la capital transandina, por supuesto que también escucho el grito de mi Jany, que lleva 3 horas esperando impaciente en la línea de meta.

Últimos 200 metros y sabes que lo lograste, que todo ese sufrimiento se acabó y la satisfacción es tremenda.

Ya no hay nada más, línea de meta y el reloj se para en 2 horas 58 minutos y 13 segundos, no era un nuevo PB pero era mi segundo sub3 en menos de un año… razón suficiente para que la sonrisa en la cara le gane al dolor y al cansancio.

Brazos en alto y a celebrar.”

Gabi Dallagnol correrá una de las maratones más importantes del mundo

El próximo 7 de octubre, la modelo y runner Gabriela Dallagnol, correrá su segunda maratón en Chicago, Estados Unidos, una de las seis pruebas que conforman la World Marathons Majors, junto con las de Nueva York, Boston, Berlín, Londres y Tokio

¿Por qué corro?

Cuando corro, siento una sensación de libertad absoluta. Es lejos la mejor forma para liberar tensiones y conectarme conmigo misma. Me encanta todo lo que rodea a este deporte, sobretodo las personas y los amigos que se pueden encontrar. En el running, encontré toda la energía que necesitaba. Pura buena onda.

Disfrutar de unos buenos kilómetros pasándolo bien, no tiene precio. Por esta razón, comparto en mi instagram @gabidall toda mi preparación y tips de entrenamiento, a ver si mis seguidores se motivan y algún día compartimos algunos kilómetros.

Mi primera maratón

Corrí mi primera maratón el año pasado, en Buenos Aires. Fue una experiencia única. Es algo que jamás pensé que podría realizar. En el momento en que terminé, supe que podría lograr todo lo que me propusiera. No es fácil mantener la concentración y la intensidad durante tantas horas. Tus piernas y tu cabeza no te dejan seguir.

Todo el tiempo tu mente te dice que pares, que hasta aquí no más llegaste. En ese momento, es cuando tienes que cambiar el switch y escuchar a tu corazón. Ahí es cuando tienes que luchar contra ti mismo y darte cuenta que si entrenaste 6 meses, fue precisamente para no rendirte.

Las maratones no se corren con las piernas, se corren con el corazón. Y después de cruzar la meta, admiré a todas las personas que alguna vez lograron este desafío. Ahí entendí el sacrificio que hay detrás de todas las horas que tuvieron que luchar durante el recorrido.

Lecciones aprendidas

Definitivamente aprendí a escuchar mi cuerpo. Soy súper porfiada, autoexigente y ansiosa. Y durante mi preparación para la maratón de Buenos Aires, me pasó la cuenta.  A dos meses de la carrera me dio periostitis, una inflamación de la membrana superficial del hueso.

Gracias al tratamiento de mi kinesiólogo Jerko Lasnibat de Youtopia, la lesión no pasó a mayores y pude recuperarme justo antes de la corrida. Y no sólo eso, pude terminar sin ningún tipo de molestia.

La periostitis es una dolencia común en los runners y este año volvió a saludarme. Pero a diferencia del año pasado, estoy tratándome de manera regular respetando los tiempos de descanso, para llegar perfecta a mi nuevo desafío.

Mi próximo desafío

El 7 de octubre es el gran día. Correré mi segunda maratón en Chicago, Estados Unidos. Y no es cualquier maratón, es la única organizada por Nike dentro de las seis más importantes del mundo. Dicen que es muy linda, cruza por 29 barrios de la ciudad y más de un millón de personas de todo el mundo va a verla.

En Buenos Aires, completé los 42 kilómetros en 3 horas y 45 minutos. Este año, voy mentalizada en bajar mi tiempo en 15 minutos. Vamos que se puede!

Mi preparación

Semanalmente corro entre 50 y 70 kilómetros. Voy cambiando las distancias para no sobrecargar mis músculos. Si un día corrí 12 kilómetros, al día siguiente descanso y luego retomo con 18 kilómetros, aprovechando que mis piernas están frescas y pueden soportar una mayor distancia.

Dos meses antes de la maratón, hago lo que se denomina “control de 32K”. Se trata básicamente de un ensayo general para evaluar cómo me siento, medir mi ritmo, cuánta agua necesito tomar y cuánta alimentación tendré que consumir durante la carrera. No es que me coma un sandwich, sino que durante el recorrido llevo un promedio de 5 a 6 geles de proteínas para no fatigarme.

En mi alimentación diaria, incluyo muchas proteínas provenientes de la carne, pescado, huevo y yogurt, principalmente. Aunque no lo crean, como muchísimos carbohidratos para no bajar tanto de peso. Tomo 3 litros de agua al día y trato de dormir 8 horas diarias. Porque descansar, también es parte del entrenamiento.

Próximamente les contaremos como le fue a Gabi en este gran desafío.

 

Catalina Muñoz, Isidora Rojas, Max Eyzaguirre y Joaquín Vergara son los nuevos deportistas sub15 auspiciados por Under Armour

  • De los 12 finalistas del concurso UA Kids Chile, fueron dos niños y dos niñas quienes se coronaron como los nuevos auspiciados de la marca: Catalina Muñoz (8 años, Santiago – fútbol), Isidora Rojas (14 años, Puerto Montt – medio fondo), Max Eyzaguirre (14 años, Santiago- Jiu Jitsu y MMA) y Joaquín Vergara (8 años, La Serena – básquetbol), quienes se suman al Kids team junto a los ganadores de la edición anterior: el clavadista Gabriel Mora (11 años) y a la atleta Camila Lizana (14 años).
  • Más de 2.600 niños y niñas, de todos los rincones del país, postularon al concurso que busca potenciar a los futuros talentos, ofreciéndoles la oportunidad de ser parte del staff de auspiciados Under Armour.

Fútbol, básquetbol, nado sincronizado y atletismo, son algunas de las disciplinas practicadas por los 12 niños y niñas finalistas de UA Kids; el concurso de Under Armour, que busca impulsar la carrera de los nuevos talentos del deporte.

En la tienda Under Armour ubicada en el Mall Plaza Los Domínicos, la marca que viste a las principales estrellas del deporte nacional, realizó el evento de premiación y fueron Catalina Muñoz (8 años, Santiago – fútbol), Isidora Rojas (14 años, Puerto Montt – medio fondo), Max Eyzaguirre (14 años, Santiago- Jiu Jitsu y MMA) y Joaquín Vergara (8 años, La Serena – básquetbol), quienes se coronaron campeones indiscutidos y serán los nuevos niños auspiciados. Los ganadores de la edición anterior, el clavadista Gabriel Mora (11 años) y la atleta Camila Lizana (14 años), en conjunto con el equipo de atletas de Under Armour, fueron los encargados de entregar el reconocimiento a las dos nuevas promesas del deporte nacional.

El certamen, que se desarrolló por segundo año consecutivo, en esta oportunidad recibió más de 10.000 menciones y 2.600 postulaciones provenientes de todos los rincones del país. Se trató de deportistas sub-15, que a través de Instagram, y con el hashtag #UaKidsChile, subieron fotos y videos para dar a conocer la dedicación, espíritu y pasión que tienen en el deporte que aman.

¿Los finalistas? Además de los ganadores, Tamara Mansilla (15 años, Puerto Montt – fútbol), Antonia Taiba (9 años, Viña del Mar – triatlón), Belén Flores (15 años, Concepción – gimnasia), Vicente Jara (14 años, Santiago – maratonista), Juán José Eriza (14 años, Chillán – lanzamiento de disco), (Cristian Azar (12 años, Santiago – gimnasia artística) y Martín Bustos (6 años, Santiago – golf) fueron los nombres de las jóvenes promesas que se instalaron en la gran final de este miércoles 12 de septiembre.

“Estos 12 niños que están aquí son ganadores. Fue todo un desafío elegir a los finalistas y a estos dos jóvenes auspiciados, pero precisamente eso nos entusiasma. Queremos seguir apoyando a los futuros campeones, y esperamos que cada día sigan apareciendo nuevos talentos. Vamos a trabajar para que vayan alcanzando sus sueños, y que el deporte chileno siga creciendo”, dice Sergio Costabal, Gerente de Marketing de Under Armour.

El aniversario extremo y de alto impacto de G-Shock

  • G-SHOCK celebró en grande sus 35 años donde compartió con todos los amigos de la marca  una experiencia adrenalínica.

G-SHOCK cumple 35 años y lo celebró junto a sus seres queridos, los amigos de la marca Matías Vega, Rodrigo Díaz, Bruno Galassi, Miguel Larraguibel, Marlon Parra, Xiomara Herrera, José Manuel Alcalde, Simón Salas y Rodolfo Garrido en un increíble evento outdoor como los relojes G-SHOCK, donde disfrutaron de un rico asado en el Parque Mahuida el viernes 7 de septiembre, y fueron parte de una experiencia extrema y adrenalínica.

 

 

 

 

Entre las actividades  que realizaron los invitados la de mayor impacto fue un columpio de otro nivel y potencia – Swing – el cual alcanza 30 mts de altura de cero gravedad y de alto impacto, como lo son los relojes super resistentes G-SHOCK, y también conocieron el circuito de Rodelbahn, una pista de trineo a ras de suelo,  alcanzando una velocidad de hasta 50 km/h.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo esto es sólo el comienzo de la celebración de G-SHOCK en sus 35 años. ¿Qué más nos tendrá preparado la icónica marca de relojes en su aniversario?

Mantente al tanto de las novedades con los hashtags #GShock35 y #TimpoDeGShock

Reebok apoyó a la campaña “Corremos por la Vida” para incentivar la donación de órganos.

  • Reebok, junto a su campaña Be More Human, se unieron a los Bomberos de Chile, para incentivar la donación de órganos y experimentar ser un verdadero voluntario en acción.

El domingo 2 de septiembre, Reebok corrió junto a los Bomberos de Chile, en la cuarta edición de la competencia, Héroes de Corazón que forma parte de la campaña “Corremos por la Vida” cuyo objeto es concientizar sobre la donación de órganos.

El desafío de este año fue subir el edificio Costanera Center, que tiene 300 metros de altura en 62 pisos y es el más alto de Latinoamérica.

Aproximadamente 1.700 fueron los corredores de este gran proyecto que incluyó a bomberos, tenientes y voluntarios provenientes de todo Chile y  contó con la presencia de los embajadores de Reebok: Matías Vega, Natalia Mandiola, Felipe Maturana y Simona Quintana,  quienes cumplieron el desafío hasta el final, siempre con las ganas de llegar más alto en soporte a esta campaña de  correr por la vida.

 

 

 

 

Además, de subir miles de peldaños para llegar a la meta Sky Costanera, los corredores debieron utilizar la tradicional vestimenta del cuerpo de bomberos que pesa 25 kg, el cual incluye chaqueta, botas, casco y cilindro de oxígeno.

Si quieres conocer más sobre las novedades de Reebok visita www.reebok.com o síguenos en Twitter @ReebokChile e Instagram @ReebokChile.

Walter Oddo “Mis primeros 21K de Buenos Aires”

En la siguiente nota, les comparto comentarios, de lo que fue mi participación en los 21K de Buenos Aires.

Expo y Retiro de Kit:

Lamentablemente acá estuvo el punto negro del evento en general, la ubicación de la expo estaba al final de una avenida muy grande y central, ésta era demasiado concurrida y su cercanía con el estadio de River Plate sumaba 2 factores: 1. una gran congestión y dificultad para acceder al lugar y 2. La advertencia de tener cuidado con el horario de inicio y término de un partido de futbol pues las barras bravas allá hacen honor a su nombre.

Físicamente nos encontramos con un espacio reducido y una cantidad de operaciones que sobrepasaban al personal disponible, por lo que existían grandes filas para poder hacer el retiro de un Kit bastante completo, que contenía un montón de productos de los auspiciadores, algo mucho más grato que recibir un montón de papelería. Al terminar la primera etapa se debía cambiar de locación a un segundo piso dónde se realizaba la entrega de la polera de competencia en dónde chocabas nuevamente con una gran fila.

Recomendación: Vayan con tiempo, no necesariamente porque haya un gran número de stand para visitar o un gran circuito con concursos, regalos y premios.

Largada:

Las áreas de largada estaban “delimitadas” por segmentos de tiempo total al completar, las cuales eran fácilmente reconocibles por color de banderas asociadas al color de pulsera que entregaba la organización junto con el kit de competencia. En general se observó un respeto por ésta segmentación, permitiendo tener una partida más ordenada, en cuanto a ritmos de carrera.

Previo a dar largada y posterior al himno nacional se realizó la presentación de los atletas de elite que se presentaban a la carrera, destacando su nacionalidad, género y marcas personales, obviamente con un carácter rimbombante tal cómo amerita un espectáculo de éstas características y con ese toque sensacional que sólo los argentinos le pueden dar.

La largada se dio exactamente a las 07:30am según el itinerario, obviamente partiendo unos minutos antes los atletas en situación de discapacidad.

Circuito:

La carrera transcurrió por un circuito muy cómodo, que pasaba desde las grandes avenidas de Buenos Aires, entremedio de parques y esculturas para adentrarse en el centro mismo y casco histórico de la ciudad, para salir a tomarse parte de una autopista en dónde los corredores pasaron por pórticos de pago de peaje. (No fue necesario pagar el pase o tener tag)

La altimetría es muy favorable puesto que contempla una elevación, desde su punto más bajo al más alto, de sólo 50mts totales (aproximadamente) siendo el kilómetro 8 (al entrar a Av. 9 de Julio), el que presenta una inclinación considerable en un corto tramo, 26mts aprox. y por lo tanto se requiere un poco más esfuerzo para no bajar el ritmo. Luego, en esfuerzo, le siguen el kilómetro N°10 y N°19, ambos con una elevación de 10mts aprox.

Por lo demás el circuito es muy agradable, presenta una ciudad tranquila, limpia y bella, en dónde corres rodeado de parques, plazas, museos y la clásica arquitectura europea de influencia italiana de la ciudad de la furia, que más que furia ofrecía alegría y un grato entorno para hacer afrontar la carrera. Obviamente este tour a pie de 21K contempló las infaltables visitas  a la casa Rosada, El Obelisco, el Teatro Colón, el cementerio Recoleta y el Planetario.

Hidratación:

La hidratación estuvo a cargo de Powerade lo que para muchos pudiese ser relevante, en mi caso en general busco sólo el agua y aquí vienen 2 puntos interesantes a considerar.

Primero, la localización: En esta carrera se separó por uno a dos kilómetros la entrega de isotónica de la entrega de agua, por lo que era fácilmente reconocible quien y dónde obtener la hidratación que uno prefiere y además brindaba la oportunidad de tener más puntos de abastecimiento, por decirlo así, durante el trayecto.

Segundo, la disposición: Los puntos de hidratación no contemplaban un par de carpas llenas de vasos en su interior con un montón de manos asomándose lo más posible para facilitar la entrega, sino que en éste caso se disponían por ambos lados de la calzada, muchas personas con vasos en el caso del isotónico y botellas en el caso del agua, formando un callejón central para el paso de los corredores. Este “callejón” de hidratación, en vez de punto, se extendía por a lo menos 200 a 300mts de personas dispuestas a entregar hidratación y mucho aliento, lo que permitía optar por cualquier lado para obtener el preciado líquido, poder avanzar varios metros sin el temor de quedarse sin alcanzar un vaso/botella y no requerir un desvió o acercamiento en la dirección de carrera pues el personal se acercaba a ti para facilitar la entrega. 

En mi opinión uno de los mejores elementos de la carrera.

Seguridad:

Buenos Aires es una ciudad de 15 millones de habitantes, algo así como todo Chile metido allá y los días previos presenciamos el caos vial propio de tremenda urbe. Durante el transcurso de la carrera no escuché ningún bocinazo, no presencie ningún automovilista peleando por cruzar una avenida o calle y por ende mucho menos a algún corredor semi atropellado por un motorista furioso. Le doy este punto a favor a la organización y seguridad en la ruta, pero me da para pensar si mucho tiene que ver quizás la idiosincrasia nacional.

Por otra parte, si bien no me tocó presenciarlo, escuché varias quejas de lo agresivos que estaban los guardias en torno al sector principal del evento (partida/llegada) en dónde bruscamente echaban a quien incumpliese alguna “norma”, ya fuese fotógrafo, aficionado sin inscripción, acompañantes de corredores, público asistente, inclusive a quienes llegaron muy tarde al punto de partida teniendo su dorsal. No ahondaré más en esto pues no puedo dar fe de todo pues no fue mi caso personal.   

Otros:

  • Los baños y otros servicios dispuestos estaban muy bien distribuidos y proporcionados en cuanto a la cantidad de asistentes.
  • La temperatura fue ideal y la única mala pasada la jugaban los fuertes vientos que se sentían en contra a partir del kilómetro 15 aprox. que yo sepa nadie se voló, no obstante daba mucho frío sobre todo si estabas a la sombra.
  • Cerca del 4to kilometro se encontraba un grupo de personas entregando animo con gritos y carteles de apoyo, todo en torno a una marca, pero funcionaba igual. De todas maneras durante el circuito cómo tal, no existió gran presencia de “espectadores” que dieran aliento, no obstante se sentía un gran apoyo desde los propios corredores hacia sus pares, demostrando lo fraternal que es ésta actividad.
  • Algo así como 4 a 5 “bandas” estaban distribuidas por todo el circuito y digo “bandas” entre comillas, pues solo la primera era un grupo con instrumentos representantes fieles del imaginario de los Rockeros argentinos, el resto más bien se componía de alguna base armada con un par de “cantantes” haciendo diversas versiones de covers clásicos hasta de axé en versión cumbia. No obstante éstas prendían mucho a los que claramente era fieles seguidores del género.
  • Además de los antes mencionados como callejones de hidratación, la ruta contó con puntos de entrega de fruta, algo que a priori me pareció muy extraño, ya que no me imagine tratando de mantener el ritmo mientras me comía media naranja, pero luego lo pensé como una buena alternativa para quienes, por la razón que sea, no ocupan geles de carbohidratos y requieren obtener un shot de energía en plena carrera.

 En Resumen en mi escala de evaluación una carrera 9/10 la cual me gustaría poder repetir el próximo año.

Howdy,
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