Claudio Villegas de Club Runners La Cruz participo en los maratones de Cuba y Panamá

Como parte de Club Runners La Cruz hemos participado de carreras en el extranjero pero correr en Centro América fue especial tanto para mí como mi señora es por eso que queremos compartir la experiencia vivida en Cuba y Panamá.

La Maratón de la Habana Marabana convocó a 6000 atletas y de ellos 1400 extranjeros en distancias de 10K, 21K y 42K en un circuito que tenía partida y meta en el Capitolio cubano, pasando por la Habana Vieja, el Malecón y lugares emblemáticos como la Plaza de la revolución.

La gran dificultad radica en la humedad ambiental y alta temperatura que se mitiga en parte por el temprano horario de partida y gran cantidad de puntos de hidratación. Marabana es una carrera distinta donde el extranjero es muy bien recibido sintiendo el cariño de los cubanos quienes irradian alegría y entusiasmo, aún cuando la mayoría de ellos no cuentan con la indumentaria adecuada para correr, por esto último es muy común que cubanos pidan a extranjeros zapatillas o ropa deportiva una vez finalizada la competencia.

Correr en La Habana es transportarse en el tiempo con escenario, barrios y autos de los años sesenta; escasa internet que podría llevar a pensar en demora de los resultados oficiales lo que no sucede, puesto que a pesar de las carencias se le felicita por la organización por el alto nivel de la competencia.

Con una semana de diferencia fue la Maratón Internacional de Panamá con 21K y 42K quien atrajo a 1600 atletas de 43 países, ciudad que por su modernidad contrasta al escenario vivido en Cuba, pero sintiendo con mayor intensidad la humedad y temperatura ambiental, causa principal de una temprana partida (4:30 AM los 42K y 6:00 AM los 21K) en un circuito que tenía como escenario costa, lugares históricos y altos edificios que servían ayuda por su sombra así como los múltiples puntos de hidratación que hicieron más llevadera la competencia. Panamá tenía el atractivo de suculentos premios económicos para los ganadores de la general de 21K y 42K, sin entregar algún tipo de reconocimiento a los ganadores  por categoría.

En resumen una hermosa experiencia para hacer deporte en ambas carreras con muy buena organización y seguridad, dejando el deseo de volver a experimentarlas. Y en la parte turística ambos países adecuados para hacerlo, con variadas alternativas hoteleras que pueden llevar a tener hermosas experiencia, destacando en La Habana por su historia, gastronomía y por playas paradisiacas en su cercanía como Varadero;  Panamá destaca por su gastronomía, su canal y su gran comercio con convenientes precios.

Hugo Godoy y su participación en el Mundial Spartan Race Trifecta y el Maratón de Atenas

Viaje hace 2 semanas a Grecia, con 2 objetivos que había planeado un año atrás. El primero era ir por el podio en alguna de las 3 carreras del Mundial Spartan Race Trifecta, el cual es un mundial de carreras con obstáculos, que consistía en correr 3 carreras en 2 dos días.

El día sábado partimos con la carrera “Super” la cual tenia una distancia cercana a los 20 kilómetros con cerca de 30 obstáculos, fue difícil pero logre obtener un segundo lugar sub 25, ese mismo día teníamos que cerrarlo corriendo la distancia “Sprint” la cual dentro de este tipos de carreras la llamamos la de velocidad y fueron 8 km con 18 obstáculos, una carrera increíblemente rápida con unos tiempos promedios que parecían de una corrida en plano no de una carrera de montaña con obstáculos, y así finalizo el primer día acumulando casi 30 km, dos segundos lugares mundiales sub 25 pero me faltaba el día siguiente donde tocaba la distancia “Super” 30 km con cerca de 40 obstáculos, era la guinda de la torta y fui a afrontarla.

El nivel de los obstáculos fue altísimo, correr contra la corriente del rió, transportar objetos pesado cuesta arriba, correr en un túnel a oscuras, lo que es a oscuras, de hecho me esguince un dedo del pie al chocar contra la muralla ya que no se veía nada, obtuve nuevamente un segundo lugar sobrepasado nuevamente por un atleta húngaro pero esta vez quede descalificado por la mala ejecución en un obstáculo, me entere en cuanto la carrera termino y me llene de frustración el sueño de llevarme los 3 podios en las 3 distancias estrella de Spartan Race, no lo podía creer pero a esa altura solo me quedaba ser optimista y estar alegre por mis dos podios del primer día y tomar lo otro como lección, en fin, fue un fin de semana increíble donde pusimos al limite el cuerpo con una gran cantidad de obstáculos nuevos y de talla mundial.

Por otro lado, soy un atleta de carreras con obstáculos pero en Chile al año hacen máximo 2 carreras de este estilo por lo tanto durante el año voy mucho a corridas y cosas por el estilo para mantenerme compitiendo es por eso que a principio de año tome la decisión de correr mi primera maratón, el sueño de muchos y probablemente el mejor recuerdo del resto, y dije “que mejor que correrla en Atenas”. Justo la semana siguiente del mundial con carreras de obstáculos era la Maratón de Atenas, que se llama la autentica, que con 42.195 kilómetros une la ciudad de Maratón con la de Atenas, el cual es el recorrido del famoso mito de Filipides en el cual cuentan, que recorrió la misma distancia para contar en Atenas la victoria de la guerra contra los persas y fallecio tras dar el mensaje, y ademas el recorrido terminaba en el estadio donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos por lo tanto pueden entender, lo ansioso que me tenia esta fiesta, mi objetivo era solamente terminarla y disfrutar esta oportunidad, y fue algo tan hermoso que de hecho me emociono hasta las lagrimas la llegada, corrieron cerca de 20.000 personas la distancia maratón y el apoyo y ambiente que se genera a lo largo de la distancia completa era algo impensable para mi, no podía creer la cantidad de gente que había apoyando, grupos de música, grupos sociales, juntas de vecinos, colegios, era una fiesta total de inicio a fin, sin dudarlo puedo decir que correr una maratón es una de las cosas mas bellas que existe pero correr allá es simplemente algo indescriptible.

Con respecto al año que viene, ya tengo agendadas dos maratones ya que me quedaron gustando, a quien no? Jaja y obviamente preparar mi especialidad que son las carreras con obstáculos y tratar de quedarme con el primer lugar sub 25 en cada una de sus 3 distancias

Karen Córdova “Experiencia de mi primer Majors… Maratón de Chicago”

Todo comenzó hace 8 años atrás cuando me inicie como corredora amateur (como dicen mis amigos de oficina). Yo ya había corrido dos maratones (ambas en Santiago) y la última no fue una buena experiencia por lo que dije “No corro nunca más los 42.195”. Así, desde entonces opté por distancias más cortas.

Desde julio de 2017 pertenezco al gran grupo de running “Warnker Running Team” donde me encontré con grandes exponentes en la materia como mis coach, Carlos Warnke y Valeria Argandoña quienes lideran la gran familia de corredores que somos.

En el transcurso de este año fui testigo de cómo mis compañeros se prepararon para la “prueba madre” y fue ahí que me entusiasmé para correr nuevamente un maratón. Me decía: “¡ya po Karen atrévete!. Y así, fue que, afortunadamente, se dio la posibilidad de viajar a Chicago y poder correr mi primera “Majors”. No podía más de emoción.

Cumplí todo el proceso de entrenamiento en el periodo de invierno, siempre supervisado por mis entrenadores. Hasta que finalmente llegó el mes de octubre y el día del viaje. Llegué un día viernes a Chicago, la cuidad donde sería mi gran aventura. Quedé impresionada por sus imponentes edificios, con su ordenado sistema de transporte, la amabilidad de la gente. Era, literalmente una ciudad donde todo funciona.  Lo que sí me preocupaba era el clima, puesto que era húmedo y con mucho viento.

Al día siguiente se dejó caer una gran lluvia (que ni en invierno en Santiago se ve algo así). Justo andaba paseando y quedé empapada, por lo que en mi cabeza solo existía la preocupación de que mañana (domingo) tendría el doble desafío de no solo de correr sino de enfrentar un clima totalmente desfavorable.

¡Llegó el día!… me desperté a las 04.30 am y lo primero que hice fue mirar por la venta del piso 26. Estaba todo mojado y lloviznaba. Me dije: “¡vamos negrita, hoy con todo!”. Salí del hotel y llegué a la calle Michigan y ahí me encontré con un mar de atletas de diferentes países. Iban cantando, bailando y disfrutando de lo que sería esta gran fiesta del running. Ya mi adrenalina estaba por las nubes.

Al llegar me di cuenta del gran nivel de organización y de que era otro nivel… uno superior: la producción máxima de una Majors. Nada se escapa. Nada al azar.

Llegué al acceso de mi encajonamiento (calle Harrison) y allí tuve que esperar más de una hora en relación a la partida de los corredores de élite. A medida que avanzaban las oleadas, iban afloraban mis emociones. En la espera conocí a Ximena y Hernán, ella mexicana y él, colombiano. Hernán nos hablaba de lo lindo que son las maratones y sobre todo las majors. Nos decía “Señoritas esto les va a cambiar la vida”. Lo más es que él tenía, 75 años y estaba por completar su maratón número 17!

Llegó el momento de salir. Concentrada con el reloj a punto de darle inicio. Sonó la chicharra y nos fuimos. Era una felicidad máxima la que sentía. Los primeros kilómetros fueron de asombro por la cantidad personas animándote, además sonaban y sonaban las campanitas y a medida que avanzaba me iba metiendo en corazón de la cuidad. Estaba asombrada de lo bello que Chicago.

Corría a mi ritmo, en un momento mi reloj se descontroló y registraba un promedio 13.33. Lo que no podía ser. Era una locura jajajaja

En el kilómetro 21, ya sentía el medio Maratón. Estaba impresionada de lo inclusivo que era la corrida, todo el mundo participaba.

Llegando al kilómetro 37 me topé con un cartel “vamos solo quedan 5 kilómetros de tus sueños” y ahí me acordé de todo el mundo, en especial, de mi papá que el día anterior me mandó un mensaje “Karen todo el apoyo para mañana, corre con tu gran corazón. No importa en qué puesto llegues. Solo cruza esa meta y se feliz. Te amo hija”.

A solo 400 metros de la meta, divisé emocionada el destino por el que me preparé, tantos meses. Estaba descontrolada, lloraba y lloraba, me costó un mundo sacar mi bandera chilena. Crucé y solo me dije “¡LO HICISTE!”.

Estoy segura que dentro de 20 años más no me voy acordar de la posición en la que llegué o del tiempo que hice y que solo recordaré las exaltaciones, el aprendizaje y los golpes que me llevaron a vivir mi Primer y emocionante Majors.

Eduardo Alvarez “Maratón de Chicago 2018, un relato íntimo y personal”

Son las 07:36 hrs del domingo 07-10-2018, me encuentro en Chicago cruzando la línea de partida junto a 6 amigos chilenos. Esta aventura había comenzado varios meses antes, todos tuvimos la fortuna de quedar seleccionados para esta maratón y pudimos coordinarnos para arrendar una casa y hacer el viaje en patota. 

Por un momento, todos los nervios acumulados, el estrés, la tensión y la ansiedad desaparecen, comenzaba así mi tercer Marathon Major.

En unos pocos minutos vi cruzar flashes de todo lo que me tocó vivir para llegar a este momento, me emocioné los primeros minutos de carrera, sentía como todo lo entrenado no servía, estaba corriendo con el corazón, me sentía fuerte y veloz, pero lentamente fui volviendo a ser más racional. 

Las condiciones climáticas de ese día me favorecían enormemente, estaba nublado, con una temperatura agradable, ya había llovido y presentía que durante todo el circuito estaría así. Error, no estoy muy seguro, pero creo que ya estaba en el Km 7 u 8, cuando comencé a sentir que mi cara se humedecía por gotas de lluvia, tenía una maravillosa vista al lago Michigan que desapareció de mi panorama, era realmente intensa la lluvia. Bueno, me creo todo un maratonista, que me hará un poco de agua no?.

Km 12, la lluvia persistía y ya no me sentía tan cómodo, mi ritmo zigzagueaba y las piernas comenzaban a sentirse un tanto más pesadas. Tenía claro que la señal GPS no tenía una buena precisión así que cada cierto tiempo miraba el cronómetro, me había aprendido los tiempos de los kilómetros importantes, ese era mi método de control. Ya volviendo en carrera, y pese a la lluvia, era realmente gratificante como la gente salía a apoyar a los corredores, ya circulaba por el Km 18 o 19, plena ciudad, algo gris por la lluvia, pero me sentía motivado por el apoyo que se dejaba sentir. 

Poco antes de completar la primera mitad, debo reconocer que me sentía algo más pesado de lo que debería, y se me insinuaban calambres en ambos cuadricepts, no le tomé mucha importancia, no era el momento por lo demás. Cruzando la mítica milla 13.1 (La media maratón allá la marcan en el Km 21.1) observé que mi tiempo iba perfectamente según lo planificado, pero tendría que ajustar mi tiempo objetivo, ya que no me sentía óptimo.  Estaba volviendo a correr una maratón después de una importante cirugía de fijación de columna en mi zona lumbar. Ya habían pasado 10 meses, pero acá estaba, cruzando la primera mitad de la maratón de Chicago. Volvieron los flashes, como olvidar los primeros entrenamientos para Chicago o las interminables sesiones de Kine(fueron 50 en total). A propósito, aún sigo agradeciendo a los chicos MEDS por eso.

No se si les pasa, pero en una maratón tienes tanto tiempo para meditar, que los flashes son muy frecuentes. En mi caso, siempre trato de enfocarlos lo más motivacionalmente posible. Incluso hasta veo a Rocky que me pasa por un costado jaja.

Los siguientes kilómetros fueron cada vez más tortuosos, la lluvia persistía intermitentemente, y la humedad comenzaba a dejarse sentir con más fuerza. No por nada Chicago es conocida como la ciudad de los vientos, porque hasta el Km 30 a 32 sentía como me hacía perder ritmo y me costaba cada vez más movilizar las piernas, volviéndose casi un acto consciente, lo que claramente me preocupaba, porque era una señal que el muro andaba rondando.

Cuando te acercas al muro sientes como si no tuvieras energía, y tus movimientos dejan de ser reflejos. En este punto, es importante la cabeza, y me acordé de una gran frase que uno de mis amigos escribió en el chat de grupo “With a strong heart and a good mind, you can do it”, del mismísimo récord mundial de maratón Eliud Kipchoge.

Recuerdo que a esa altura, lo único que quería era llegar al km 38, porque estaría mi señora y mi pequeña hija de 2 años al borde del circuito. Creo que eso me mantuvo concentrado para no decaer y bajar los brazos. Estaban en el km 40, inmediatamente después de un puesto de hidratación, fue rápido, las pude divisar y me acerqué a ellas, las besé efusivamente y seguí. Fue una inyección anímica a la vena, justa y necesaria.

 

 

 

 

 

Los últimos 2,195 km fueron un reto. Sentía todo acalambrado, las zapatillas muy pesadas por el agua, cada zancada se llevaba toda mi energía, pero de algo estoy seguro, esos 2 besos del km 40 tenían magia.

Por alguna razón, los últimos 195 m de una maratón se sienten eternos, pero tengo la teoría, que permiten darte el tiempo suficiente para contener tu euforia de cruzar la meta alzando los brazos. Chicago no fue la excepción… fue una nueva victoria.

Pablo Ramos “Buenos Aires, la tercera es la vencida”

2 de noviembre 2016, volviendo dos años, 15 kilos demás y varias copas atrás, bueno, las copas no tanto, pero, ingresaba a un grupo de personas desconocidas que integraban un club llamado “You Can Run”, tú puedes correr, claro, ya corría, una vez a la semana, pero corría, al día de hoy mis mejores amigos son de ahí y ella, mi cable a tierra, también. La azulita le dicen algunos, en parte la polera azul cambió mi vida y si bien es cierto tomé un camino distinto, la mayoría lo aprendí ahí, mi Club.

24 de febrero 2018, click y ya está. Aún sin correr mi segundo maratón, ya estaba inscrito en el tercero, una locura. Acababa de realizar mi mejor tiempo en 21k Casablanca y creía tener todo listo para el gran desafío del primer semestre, Maratón de Santiago 2018. Sí, claro, podía físicamente estar bien, pero el Maratón requiere algo más que eso, mentalidad y respeto.

8 de abril 2018, llegó el gran día! ¡A romperla! ¡Pero no, kilómetro 37 y todo se viene abajo, es como cuando un auto no parte ni pa´ delante ni pa´atrás, triste, terminé de igual forma, pero arrastrado y abrazado de Lucy, tremenda deportista, consejera y persona! Si sólo hubiera respetado el maratón un poco antes, y no pensar en “tirar” hasta a la meta a mi amigo Pablo, el bueno, en su intento de clasificar a Boston, nada de eso hubiera pasado. Sí, Claro, yo con sólo una maratón encima, tirar al Comandante a su logro más importante. Resultado final, mi amigo con PB y apunto de recibir su clasificación y yo abrazado a un poste 5 kilómetros más atrás y una frustración que duraría 5 meses, que sí, debo reconocer la asumió ella, mi cable a tierra “En esta casa, no se habla más del Maratón”. Y así fue, hasta ahora.

21 de septiembre 2018, saliendo de “las fiestas”, fechas difíciles para un penquista de tomo y lomo y, sí, salí invicto, con orgullo! Vuelo a Buenos Aires y recibiendo los últimos consejos de César Díaz, mi entrenador por los últimos meses, ¡qué grande el coach! decidí darlo todo, no había por qué no, cambio de estrategia y a planificar nuevamente el desafío.

22 de septiembre 2018, ya está, en tierras trasandinas nos esperaban todos, los ex, los presentes, todos, que importa! ¡Son mis amigos!  un trote suave y se sentía el cambio de clima, la humedad y el nerviosismo en el aire, pero la motivación, la mente y el trabajo hecho me decía vamos! ¡Es tu carrera! Retiro de Kit listo, almuerzo con el club y las apuestas que te ponen los pelos de punta… 3:19, 3:15, 3:20, 3:29 decían las caritos y el coach, ¡el coach!  el que te enseñó todo lo que sabes, imagínate la fe! Y obvio, ella, escribía 3:05 en la Parolaccia, ¡en la Parolaccia!

23 de septiembre 2018, 4 am, tres tostadas con dulce de leche, un café, la ducha y vamos! 7 am encajonados, pasó el momento rápido, fotos, el tour de Francia a punto de partir (el aguante, amor y apoyo en ruta en bicicleta listos para partir) kilómetro 4 y chichi como diría ella, cronómetro a favor y vamos, seguimos, kilómetro 10k y la primera motivación en la Casa Rosada asomaba con su acentito de ¡Vamos, Vamos!, hasta ahí todo bien, más que entrenado, kilómetro 21k, miramos reloj y seguimos lo planificado.

Al kilómetro 25k me acuerdo del mensaje de Lucy “hasta el 25k tranquilo, ahí comienza todo, dale, tienes que superar mi Maratón de Santiago 2016, 3 horas 25 minutos” chuta, iba bien, si mantenía el ritmo llegaba en 3:18, ¡súper! Carita feliz y vamos. Kilómetro 32k y el dolor de piernas se hace presente, terrible, y mi motivación no aparecía en su bicicleta hace unos minutos (que a esas alturas parecían horas), kilómetro 34k y me acuerdo de lo que me contó Claudio Romero alguna vez, ¡pégate en las piernas! Lo hago, y por arte de magia chao calambres y al segundo el sonido de la patita de la bicicleta me vuelve a despertar, era ella. Kilómetro 38k, en desesperación, un grito del alma de mi parte ¡vamos mierda! y me pongo en recta final, a esas alturas como hincha incondicional del fútbol me daba igual estar pasando por el monumental de River, la Bombonera o el Camp Nou, sólo me importaba mi fiel compañera, de la que sentía la emoción y llegar a la meta era el objetivo. Kilómetro 41k estaba Claudia Parra, incondicional de siempre, mujer de un y mil batallas alentando y siguiendo los pasos a segundos de llegar y cruzar la carrera que dos veces me hizo el quite, carrera que sentía no era para mí. Kilómetro 42.195 y el reloj marcaba mi PB 3 horas 20 minutos y 27 segundos, la gloria, quizás sobran las palabras para expresar ese momento, pero estoy seguro que sin pasar por todo lo de estos años, nunca lo hubiera logrado

Es momento de agradecer a todo el mundo que siempre estuvo conmigo, en primer lugar, a Yesenia Marulanda, mi cable a tierra. Hardy Matamala, César Díaz, mis amigos y mi familia que siempre está. ¡Vamos por más!

Se puede fallar un millón de veces, pero la gracia está en seguir intentando las veces que sea necesario. ¡Siempre es momento de recordar, que eres mucho más fuerte de lo que crees!

Jose Antonio Wenzel “Correr tu primer majors no tiene comparación, pasas de la ansiedad, al nerviosismo y terminando con la felicidad de haberlo terminado”

Esto de correr un major es diferente, pero correr tu primer majors no tiene comparación, son muchas las sensaciones, desde la ansiedad pasando por el nerviosismo y terminando con la felicidad de haberlo terminado y si a esto le sumamos que viaje con un par de compañeros de equipo que nos complementamos muy bien hizo que este viaje sea redondo gane haciendo un maratón mas y gane un par de amigos que a la larga es mas importante.

Bueno ahora les cuento como se desarrollaron estos 5 días, el viaje fue tranquilo con escala en Houston para llegar a Chicago el día Viernes en la mañana, en el avión conocimos a otro corredor Patricio Ugarte donde conversamos parte del viaje contándome sus experiencias de otros maratones, luego viajamos desde el aeropuerto al hotel y un chileno que hacia de guía el aeropuerto nos ayudo a tomar el tren a la cuidad hasta ese momento todo bien hasta que llegamos al centro y empece a seguir a los guías Nico y Miguel , bueno eso nos debe haber tomado un par de horas dando vueltas, vueltas y mas vueltas, pero al final llegamos a mi hotel nos fuimos a almorzar porque ya era tarde y después  ellos se fueron al suyo, la idea era juntarnos después para ir a retirar el kit, pero lo haríamos corriendo y así hacer los minutos que nos habían dado para el día viernes, grave error nos perdimos otra vez……( era como la tónica del viaje)  pero al final llegamos al centro de convenciones, el cual era expedito y bien organizado no habían muchas tiendas pero si lo justo, con eso ya se podía uno dimensionar lo que era esta carrera y los nervios y la ansiedad empezaban a trabajar, después de eso a comer y al sobre cansado producto del viaje.

El sábado nos juntamos para recorrer un poco la cuidad y aprovechamos de hacer un reconocimiento del lugar de partida y la distancia que quedaba del hotel para ver a que hora saldríamos, después de eso a almorzar unas ricas pastas como correspondía y claro todo lleno por los corredores luego en la tarde a descansar un rato y juntarnos para comer y repasar los últimos temas antes de acostarse a esperar el gran día.

El domingo a las 06:00 am los pase a buscar desayunamos y nos fuimos caminando,  llegamos como a las 06:30 a la largada ( si la organización dice y recomienda a las 05:30 es por algo) bueno a las 07:00 estaba entregando mi morral de carrera y mi cabeza me decía en 30 minutos es la largada y no has entrado al corral , a las 7:05 estaba en el corral tratando de correr un poco para calentar , no hacia tanto frió porque estaba cayendo un poco de agua ya estaba todo dicho y conversado no había nada mas solo correr y aplicar lo entrenado, me puse al frente del corral lo que me valió salir 4 minutos después de la partida oficial y partimos apreté el botón de mi reloj y para mi sorpresa lo había programado mal y donde debía leer el ritmo se leía el tiempo, por supuesto me puse nervioso y tuve que pasar al baño en medio de la carrera salí y empece a apretar botones para ver que me mostraba  y nada me servia y de repente veo la frecuencia cardíaca y dije con esto me voy si llego a rojo me fundo así que me fui entre verde y naranjo sin saber a que ritmo estaba corriendo hasta que los primeros kilómetros me fue informando el ritmo entonces la idea era controlar el ritmo cardíaco en los niveles que me permitiera mantenerme sin cambios. En ese momento me acorde de un expositor en el segundo seminario de ViRun (Gonzalo Zapata) que hablo de disfrutar la carrera y la verdad es que llego un momento en que estaba corriendo a sensación y disfrutando,sentía la gente que estaba en  las calles alentándote y eso impresiona yo creo que el 80% de la carrera hay gente aplaudiendo y gritando pese a la lluvia y el viento que nos acompaño gran parte de la carrera. 

De la organización no se como serán las otras carreras pero esta se paso todo bien, hay espacio para correr, seguridad para los corredores, respeto del publico, puestos de agua por ambos lados, bien señalizado avisos en millas y en kilómetros detalles que hacen  mas amable la carrera sin contar el entorno que tiene la carrera pasar por el barrio chino y los parques es maravillo. 

En cuanto al circuito es plano pero cada pasada de un puente te lo encargo, deben haber unas 6 subidas cortas pero subidas y al final la gran subida cuando falta unos 600 metros para la meta, es pura cabeza y lo que queda de piernas, al cruzar la meta paro el reloj y veo mi tiempo debo haberme reído unos 500 metros disfrutando mi mejor tiempo y sin haber tenido dolor ni calambre, llegando con la mejor sensación post carrera que he tenido.

Luego me junte con mis compañeros y cada uno habíamos quedado contento con los tiempos y nos fuimos de vuelta al hotel caminando y pensando que tan grande seria la hamburguesa que pediríamos y así fue nos juntamos a almorzar y pedimos todo lo que se podía pedir, luego en la tarde salimos con Nico a un pequeño trote y volvimos para comer ahora y luego ponernos de acuerdo para la vuelta, la cual fue expedita y sin problemas también con escala en Houston.

En resumen maravillosa experiencia de viaje y de carrera es tan así que ya postule para el próximo año a Berlin ojalá quede y corra con la misma sensación que fue Chicago y que encuentre un par de amigo como Miguel y Nico será mucho mejor el viaje.

PD: Quiero saludar y agradecer ya que no lo hice en una publicación en FB a mi primer entrenador y amigo Rodrigo Obregón quien fue la persona que me ayudo los primeros años y me acompaño en bici en mi  primer maratón y con eso lo pude terminar Gracias a el y a los profesores que tengo ahora pude correr Chicago.-

Marco Bustamante “Maratón de Chicago, mi primer Majors”

Él atletismo en calle crea afición y pasión, prepararse para correr un maratón genera transformación. 
 
El domingo 7 de octubre siendo las 07:30 am junto a mis compañeros del club Santiago Runners, Boris Mauriz y Roberto Pinto largamos en una de las estaciones mundiales más sobrecogedoras que cualquier corredor del orbe puede experimentar, El Maratón de Chicago.
 
La características del circuito son un terreno plano y con grandes rectas, sumado al fervor de una ciudad que venera su maratón, A lo largo de los 29 barrios por el cual transita el maratonista, es testigo privilegiado de aquella devoción del público lo que se transforma en un combustible de ingente efecto anímico.
 
Respecto al clima Chicago es una ciudad situada al lado del lago Michigan por lo tanto la humedad es una variable que particularmente ese dia se hizo sentir con fuerza dada la lluvia antes y durante la carrera.
 
Comienza el Maratón y los primeros 10 kilómetros vamos junto a Boris Mauriz muy concentrados y aplicados en nuestro objetivo de hacer el recorrido en algo muy cercano a los 175 minutos y ojalá menos . Habíamos entrenado duro bajo la tutela de nuestro entrenador Isaac Baeza y sabíamos que la dosificación era la clave de la estrategia para lograrlo. Con esa consigna llegamos al cartel que indicaba la milla 13,1 el ecuador del maratón. Pasando en 87 minutos con 2 segundos muy alineados a lo establecido.
 
Deja de llover y nos sentimos muy bien volvemos a un epicentro de fervor del público y  damos inicio a la segunda parte La que suele ponerte de rodillas y sacar Lo mejor de ti para seguir .
 
Km 25 y aparece una expresion con todo el folclor chileno posible , es Monica la esposa de Roberto quien realizó un notable trabajo de corresponsal de noticias entregando la información en línea al club, recibo la arenga y comienzo a apurar sutilmente, así era la estrategia, sentía que había fuego en mi interior y me sentía muy fuerte aún , llega el km 30, me desprendo del público y me conecto solo con mi mente , llego a una especie de trance, sostengo un ritmo más rápido . Así llegó al km 38 llegan las molestias pero no me lo permito, el trance sigue siendo omnipresente en cada célula de mi cuerpo , km 40 aparece un calambre, el cual me frena pero no quiero darle importancia y sigo firme sosteniendo un ritmo, veo la Meta mi conexión ya es emocional observo el cronómetro de la organización 2:53, detengo mi reloj en 2:52:53, lloro sin parar , las personas  ovacionan y solo lloro , me encuentro con Boris. ( 2:54) nos abrazamos y la euforia nos apodera .
 
Al día siguiente sigue La euforia, leemos la estadística que 180 chilenos dieron batalla en Chicago y 14 de ellos sub3 un dato estadístico histórico como representación nacional en un Majors . (todo maratonista amateur sabe que ser sub3 es un sueño ) nos sentimos felices y paseamos por la ciudad junto a la medalla, la ciudad, sigue seducida por la fiesta deportiva , nos tratan como héroes, hacemos un Brindis junto a las luces de aquella impresionante ciudad que nos fascina y más aún su Maratón.

Christian Oros ” Mi noveno maratón… volver a correr el Maratón de Chicago”

Cuando decidí volver a Chicago y correr mi noveno maratón, mi objetivo dado el circuito era poder hacer mi mejor maratón (además de sacarme el mal rato que tuve en Berlin el año anterior donde llegué a la meta totalmente acalambrado y bajo mi objetivo). Chicago traía buenos recuerdos cuando lo había corrido el 2016. Plano, con mucha gente en las calles, y a pesar del viento, existe la posibilidad de que te toque un clima favorable. Ahora en la edición del 2018, tenía el gran aliciente de que mi esposa venía conmigo y buscaba correr su segundo maratón.

Desde que llegamos a la ciudad, las apps del clima nos venían diciendo, algo erráticas, que si o si, tendríamos algo de agua el día de la carrera. Incluso 8 horas antes, algunas nos arrojaron que habría una ventana sin agua. “Perfecto”, nos dijimos y nos fuimos a dormir. Días antes nos había tocado mucha lluvia que nos había impedido salir a correr con normalidad por la ciudad (En Berlin 2017 tuvimos lluvia los primeros 15 kms y fue una lata) y la humedad se hacía sentir, así que si había una ventana sin lluvia, el escenario era el mejor. Pero no fue así; la madrugada de la carrera llovió copiosamente y seguía lloviendo mientras desayunábamos. Con los amigos y partners del equipo MyTeam nos fuimos caminando con capuchas para el agua. Algunos con las zapatillas de recambio, otros, envolvieron sus zapatillas con bolsas. Siempre con la creencia de que las gotas pasarían. Craso error.

En lo personal, una vez que entramos a la zona de la carrera (toda la zona del Grant Park, me despedí de María Paz, mi mujer, diciéndole que la esperaría al llegar. Me fui a encajonar en el Corral B. Allí me encontré con mi gran amigo Hector Dinamarca del equipo Greyhound, y nos dábamos cuenta del nivel del Corral. Comentábamos: “Mira, la pinta del corral B, acá hay puros pro” y nos respondíamos al instante “dónde nos metimos, a darlo todo no más”. Se respiraba un ambiente increíble, sin lluvia y escuchando cuando anunciaban en la largada a Mo Farah o al japonés ganador de Boston-18; Kagawuchi. La ovación era increíble. Te sentías parte de una gran jornada.

Y partimos. Con mi coach Mauro Siefert habíamos ideado un plan de carera en bloques y donde la tranquilidad de cabeza sería la clave. Tal como anticipó Mauro, la partida fue muy rápida; decidí seguir la Blue Line y buscar mi ritmo a pulsaciones ya que no quería que el Garmin me engañara al comienzo dado los problemas conocidos de señal en Chicago. Ajusté a nivel de sensaciones y pulsaciones y el Garmin fue perdiendo precisión (y me haría confundir más adelante). Ya en el km3, con la gente alentando a mares, la lluvia volvió a aparecer junto con el viento. Era copiosa en algunos momentos pero también lograba refrescar lo suficiente. En el km12, hice un análisis de tiempo y revisión de piernas e íbamos de acuerdo al plan (el patudo iba metido con el grupo del pacer de 3:10) a pesar de que la lluvia no nos soltaba. Aprovechaba de observar las calles y la gente que alentaba. Simplemente impresionante, algunos empapados, otros abrigados, pero nunca hubo un espacio vacío. Grandes y chicos alentaban con todo a tu paso. Llegó el km20 y volvimos a entrar al centro de la ciudad, a la zona del Loop, me sentía con piernas (había hecho un bloque rápido entre el 11 y el 20); el Garmin me iba diciendo un tiempo medio de 4:27 pero las sensaciones no se ajustaban. Me comenzaba a preguntar; ¿me habré ido muy rápido? Chequeaba los otros indicadores del Garmin y sus lecturas eran disímiles. Es en ese contexto en que comienza la segunda parte del maratón; vuelves a salir del Loop de Chicago y enfilas hacia el oeste de la ciudad (en dirección al estadio de los Chicago Bulls).

Por el KM 25, en una zona de muchas carpas de equipos y charities, me encuentro con un chileno (parece que de Rancsport) y le comento “pucha que nos tocó duro el clima”. Nueva revisión. Iba ok con los geles (alternando normales y con cafeína) además de las pastillas de Sal. Km30 y el Garmin me decía 4:29. Algo no calza; ya me sentía algo más pesado. Me tomé los tubos de magnesio y aminoácidos (la reserva estratégica que llevaba de la marca Sponser) en medio de una lluvia que no paraba y el viento no soltaba. Es en ese momento me pasa el pacer de 3:15 y ahí me di cuenta que estaba perdiendo velocidad; más encima en ese momento se me desabrocha la zapatilla lo que obliga a parar y esa retomada de ritmo fue compleja. Las piernas no están tan frescas y ahí es donde hay que poner concentración y no decaer. En un momento quería frenar y tomar aire en un puesto de agua pero me dije “quien manda aquí soy yo” y logré dominar esa sensación de fatiga que te manda la cabeza.

Fuimos pasando por los barrios latinos, luego la Universidad de Chicago, un puente y llegamos al famoso arco del Barrio Chino. Más adelante, en un cruce sobre nivel había un tipo con un cartel que decía: “solo te quedan 5 kms”. Trataba de transformarlo y llevarlo mentalmente a un giro del control que hacemos con el club en Ciudad Empresarial para hacerlo más simple mentalmente. Llega el Km 38.5 y la famosa recta eterna. Apuraba y bajaba, sin sensación de calambres (cómo lo sufrí el 2017 en Berlín). Ya no pescaba el Garmin; me decía que iba muy rápido, cuando iba algo más lento del plan. Engaño total!! (luego vería que el km 20 me lo marcó a 3:00; lo que literalmente me fregó el promedio). Los del Corral C me comenzaban a pasar, aunque quedaban pocas piernas la peleaba igual y volvía a apretar; miraba de reojo a cada rato hacia adelante esperando la última curva en subida con la ansiedad de girar y darle con todo. Me decía: “En Berlin no fuiste capaz de sprintear al final por los calambres, aquí la hacemos Oros!!!”

Llega el famoso cartel que te dice que quedan 800 metros. Eternos! Pero la campanitas, aplausos y la gente gritaban como si fueras el mismo Mo Farah. Subida final (que no es tanta, pero con 41.8 kms en las piernas se siente como la subida de La Pirámide). En ese momento visualicé mi crono de llegada. Me fui sonriendo. Aunque quedaría 1 minuto bajo mi objetivo mental del maratón, me sentía que la batalla había sido dura y con condiciones climáticas complejas. Crucé en 3:20:45 con los brazos arriba! 8 minutos más rápidos que Berlin 2017 y bajando mi PB de 3:25:30 que había registrado el 2016 aquí mismo. Apenas cruzas la meta, los voluntarios no paran de aplaudir y entregarte mensajes de felicitaciones y orgullo. Me pasaron mi medalla y es en ese momento te emocionas. No en vano, recuerdas los entrenamientos, los sacrificios, pero por sobre todo, a mis hijas que sabía que estaban muy pendientes desde Chile junto con nuestras familias que apoyan a mil estas locuras.

Llegué a la zona de recuperación y me cambié ropa al instante. Estilaba. Ahí comenzaba la otra etapa de esta aventura. Cómo irá María Pazi? No me quedaría tranquilo hasta que llegara. Saqué el teléfono y comencé a trackearla y en esos instantes me llegaban mensajes de ella con audios de “voy complicada, voy con frío”. Ahí le mandaba mensajes de audio con gritos de aliento. En este me encuentro con mi amigo Hector Dinamarca que se había mandando flor de carrera y también se fue sumando a los audios motivacionales. Pasaba el tiempo, no me quedaba batería y con los grandes partners de MyTeam que iban llegando al punto de reunión que habíamos acordado íbamos siguiendo a María Paz. Finalmente, todos gritaron cuando el app marcó que había cruzado la meta. Una grande! Pasaron varios minutos y finalmente nos encontramos y fundimos en un gran abrazo. Todos los del equipo esperamos hasta el final por el último de los nuestros. Grande MyTeam.

Se cumplieron objetivos? Si, un par; otros definitivamente no. Lo bonito de este deporte, es que te permite visualizar donde están las brechas y poder seguir mejorando en la búsqueda de nuevos límites. Agradecimientos a nuestro head coach Mauro Siefert que cree ciegamente en cada uno y te transmite confianza en tus capacidades. La Sofi Baeza nuestra coach de running y preparadora física; el tremendo equipo de #MyTeam donde logras no sólo entrenar por tus objetivos sino ser parte de una comunidad de amigos; nuestras familias que apañan y cuidan del clan infantil para que podamos viajar y correr. Luis Ibañez y Claudio Marquez que se encargaron de sacarme una lesión en el tobillo que me tuvo en vilo hasta poco antes del maratón, la Fran Hernández (Franutrisport) mi nutricionista, mi equipo de trabajo de Kawésqar Lab por lo apañadores, y en especial mis amigos y compañeros de ruta en maratones: Pedro, Hector, Antonio y Roberto.

El maratón es una historia única, se escribe y re-escribe cada vez que corres una (ya van 9); permiten registrar emociones, sensaciones y sobre todo aprendizajes. Las pirámides egipcias para llegar a ser triangulares partieron siendo unas mastabas (construcciones rectangulares) puestas unas arriba de la otras. Sigamos perfeccionando y entrenando, que este libro sobre maratones recién ha terminado sus primeros capítulos. Vamos por más! Próximo desafío….una gran deuda pendiente que en dos ocasiones ha sido un dolor de cabeza y que buscaré el ansiado sub 3.10; mi propósito es volver a correr, por tercera vez, el Maratón de Berlin el 2019.

Gabriela Dallagnol, debuta en los maratones majors, corriendo en Chicago

Fue justamente hace un año y con la consigna de “probarse a si misma y superar sus límites” que la entusiasta modelo y corredora Gabriela Dallagnol, corrió en Buenos Aires su primer maratón. Entre los más de 10 mil participantes, Gabi termino en un tiempo de un tiempo de 3 horas, 47 minutos, 13 segundos. 

Y el pasado domingo 7 de octubre, la embajadora de la marca deportiva Nike, cumplió otro de sus sueños deportivos, correr su segundo maratón y hacerlo nada menos que en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, como es el maratón en Chicago, una de las seis pruebas que conforman el circuito de World Marathons Majors.

La modelo brasilera se preparó durante seis meses, entrenando junto a su partner Tomas Appelgren, para lograr con éxito, terminar su primer maratón majors. Corrió entre 50 y 70 kilómetros semanales, complementándolo con un plan de alimentación e hidratación, para llegar preparada al evento.

Gabi, llego a Chicago el jueves 4 de octubre, donde aprovecho visitar las distintas tiendas Nike, donde se realizaban distintas actividades entorno al maratón y el viernes realizar el retiro de kit de competencia y donde aprovecho para conversar con ViRun.

 

 

 

 

 

Antes del viaje, sus expectativas para este año, era bajar mi tiempo en 15 minutos, su tiempo de Buenos Aires, sin embargo, después de dos entrenamientos en la “ciudad de los vientos” y revisando las condiciones climáticas del día de la prueba, mantener su tiempo, seria un muy buen resultado.

Los primeros 20 kilómetros fueron muy buenos para Gabriela, se realizaron a muy buen ritmo, proyectando un tiempo final de 3 horas y 23 minutos, pero el maratón siempre te da sorpresas. Fue posterior al kilómetro 21 donde se comenzó a sentir mal. La lluvia y el viento, poco ayudaron a recuperarse. Tomas fue fundamental en ese momento, ya que la apoyo en la recuperación y poder retomar el circuito.

La otra mitad de la ruta, fue complicada, con calambres cada dos o tres kilómetros y puntadas en el estómago. Acá, el factor psicológico comienza a jugar un papel fundamental “me comencé a preguntar, fueron seis meses de entrenamiento, para que esto no pasara, ¿Por qué está pasando hoy?” se preguntaba.

Pero Gabriela continuo, con mucho esfuerzo, parando de vez en cuando para elongar y respirar. Pero continuar.

“Cuando cruce la meta, llore, no lo podía creer. En algún momento pensé que no lo podría terminar la maratón, pero pude luchar contra esos dolores y supere mis pensamientos negativos.” Nos comenta. No fue el tiempo que ella esperaba, ya que cruzo la meta en 3 horas y 49 minutos, logrando mantener su marca anterior, disfrutar de una gran competencia y conocerse aún más.

 

 

 

 

 

Sin duda, correr en Chicago fue una gran experiencia para Gabi “fue una experiencia increíble, la ciudad es maravillosa, el circuito por los 29 barrios fue maravilloso, la organización se pasó, con gente por toda la ruta entregando el apoyo, muchos niños en la calle chocando sus manitos”.

“Correr mi primer majors fue maravilloso, con toda esa energía de las 40 mil personas, se veía en su cara el amor y la pasión que ponían, como algo que estaban esperando hace tiempo, como yo.” Agrega.

El Maratón de Chicago, es desde ahora, uno de los recomendados de Gabriela para los runners que quieran correr, ya que la ciudad completa se pone a disposición del evento, sin embargo, deben tener precaución con el clima.

Gabriela ya esta de regreso en Santiago, pero comenzando a preparar un nuevo desafío deportivo. Le encantaría el próximo año correr el Maratón de Berlín, por la ciudad y el clima, además de tener un circuito plano. “Berlín me encanta, espero poder correr allá el próximo año, si no, el Maratón de Nueva York. No conozco aun la ciudad, así que sería un sueño conocer la ciudad corriendo,”

Estaremos atentos para saber a dónde llevan sus Nike Zoom Pegasus 35 a Gabriela, para finalizar un nuevo maratón.

Alejandro Lelas “Maratón de Berlín, mi tercer majors”

El BMW Berlin Marathon fue mi tercer majors y parte de mi 7ma maratón terminada. 

El maratón más rápido del mundo ya fue… dejó grandes historias y un nuevos record del mundo, una ruta plana pero no por eso fácil y te entusiasma correr más rápido, valió la pena con el plan de entrenamiento seguido al pie de la letra de Vale Argandona la coach titular.

Muy temprano suena el despertador y bajo a tomar desayuno, me doy cuenta que en el hotel habían mas corredores, salgo con los nervios de siempre rumbo a tomar el metro que para nosotros era gratuito, llegó al punto de encuentro para poder encajonar con tiempo y vivir con todo esta nueva experiencia.

Son las 08:59 y comienza la cuenta regresiva, se acelera el corazón y partimos… El entusiasmo de los alemanes en las calles fue la gran ayuda, cada tres cuadras había un grupo musical entregando más energía. Vamos Chileeee me gritan en ruta, harto chileno entregándonos apoyo mutuamente, claro habíamos llegado hasta ahí y correr un major, es correr un major… Cada kilómetro se disfruto, verificando tiempo y distancia cada un kilómetro para estar seguro que se cumpliera el objetivo propuesto. Se sintieron los últimos kilómetros al borde de una contracción muscular que con pura cabeza se logró sacar.

 

 

 

 

 

Adidas Runners estaba de fiesta y obvio #AdidasRunnersBerlín preparo el Run Race para poder disfrutar pre y post carrera. Una vez viendo la puerta de Brandenburgo se acelera el corazón y te indica que la meta esta a un poco más de 200 metros. Inevitable, lágrimas en los ojos, un nudo en la garganta y los brazos arriba al cruzar la meta. Reduciendo mis tiempos en maratón considerablemente indica que el trabajo de estos últimos 5 meses no fue en vano, los entrenamientos de madrugada, con frío y lluvia, dejar carretes a un lado, entrenar 6 días a la semana sumar y sumar kilómetros, trabajos de pista, nuevos hábitos de alimentación, trabajo con el kinesiologías, masajes deportivos todo esto hicieron que el objetivo logrado fuera de 3:37:27. #VamosPorMas.

Howdy,
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