Felipe Barra – Chicago 2019: «Mi décimo Maratón y primer Major en la Ciudad de los vientos”

La decisión de participar en un nuevo Maratón fue compleja, ya que en el último y noveno (abril del 2018), fue el peor en todo sentido, producto de múltiples dolencias físicas y posteriores cuestionamientos influenciado por mi autocritica. Lo anterior porque había respetado rigurosamente el plan de entrenamiento guiado por la profe y además, porque me sentía mejor físicamente que en el 2016, en donde fue diametralmente opuesta, al disfrutar de inicio a fin la carrera porque estábamos viviendo un hermoso e inigualable momento familiar junto a mi esposa Caroll Miranda Hernández, al estar esperando nuestro hijo, quién era y es lo más importante para nosotros.

Además, que como de costumbre, mi cómplice (Caroll) acompañó activamente en su octavo 42.195 metros (destaco esto porque en los anteriores, estuvo presente, a través de diversos medios, como por ejemplo: pie, bicicleta, metro, micros, auto), pero en esta oportunidad junto a nuestro amado Facundo y gracias a la inyección anímica de ambos al verlos en dos tramos del circuito, logré alcanzar mí mejor marca de 2:38.18, en el mismo circuito del 2018, que fue el difícil Maratón de Santiago.

Transcurridas algunas semanas del sufrido Maratón del 2018, desconectado totalmente del trote, en la celebración del cumpleaños de la hija de mi amigo Bannon Cavieres Tirado, conversando junto a otro maratonista: Marcelo Lureiro, comenzó a resurgir la pasión por correr, ya que comentaron que irían al Maratón de Chicago del 2019, el cual forma parte de los reconocidos 6 Majors y uno de mis anhelos deportivos desde que comencé a entrenar periódicamente desde el Junio del 2013 en el Club Atlético YKA. Desde dicho momento, les comenté que me interesaba bastante la idea y que debía conversarlo con Caroll y el pequeño Facu.

En ese minuto comencé a indagar minuciosamente respecto al famoso Maratón de Chicago, dentro de ello descubrí que tenía una exigua diferencia de altimetría (en palabra coloquial era la más plana) y con agradable temperatura a mi parecer (entre 6º y 15º Celsius), por ende, la combinación de ambas era bastante favorable para buscar mejorar mi tiempo.  

Transcurrieron varios meses y descuidé el tema, hasta que un día conversé con Fabiola Guerrero de temas laborales y terminamos hablando que ella había postulado a dos Majors: Berlín y Chicago y en ese instante le consulté por la fecha límite para Chicago y sorpresivamente respondió que era mañana.

En vista al escaso tiempo, conversé con mi esposa Caroll del tema, debido que teníamos planes familiares en el segundo semestre del 2019, quién inmediatamente respondió que lo hiciera y que postergáramos lo acordado originalmente.

Al día siguiente, en la mañana llamó a Bannon para que me guiará en la postulación porque estaba todo en Ingles y él lo había realizado el año anterior, luego de varios intentos fallidos logramos ingresar todos los datos y antecedentes requeridos, por lo tanto, sólo quedaba esperar la confirmación de la Organización.

Según lo estipulado la respuesta debía llegar al día siguiente, pero inesperadamente recibí un correo horas después en donde aceptaban mi inscripción, lo cual me puso feliz.

Después de la jornada laboral le di la excelente novedad a Caroll y que le dije que fuéramos en compañía de 5 amigos (Bannon-Pauli Ramirez, Marcelo-Mariela Moya y Pedro Rosales- Caro Acuña), ya que posterior al Maratón teníamos pensado recorrer algunas ciudades de Estados Unidos, pero que el inconveniente principal era que el viaje era sin hijos, a lo cual respondió que no aguantaría estar sin nuestro hijo por 17 días. Además, que le complicaba ausentarse tanto tiempo de su nuevo trabajo y básicamente por dejar solos a sus “pollitos” (es Educadora de Párvulo por las mañanas y Educadora Diferencial por las tardes).

Además, en dicha oportunidad coordinamos nuestras merecidas vacaciones de invierno (julio) y como de costumbre, agendé el entrenamiento desde 01 Agosto hasta 13 de Octubre, ya que en todos los anteriores había destinados dos meses en la preparación.

El regreso de las hermosas y excesivas vacaciones (sobretodo en la alimentación), fue abrupto, porque de pasar a estar relajado todo el día y sin mayores preocupaciones, volví a mis quehaceres laborales y deportivos.

En lo deportivo, ajusté mis horarios de entrenamientos (sobretodo Lunes y Miércoles que eran los días de doble jornada) porque en Agosto debía esperar a mi madre María Angélica Pino Aguilera para que cuidará a su amado nieto Facundo y posteriormente, desplazarme a la oficina. En vista a dicho escenario, debía trotar a la hora de almuerzo y después del trabajo, lo cual no era ningún impedimento porque tenía el privilegiado apoyo de mi familia, que sin ellos no hubiese logrado organizar los tiempos.

La primera semana fue de adaptación debido al tiempo sin entrenar cotidianamente (aunque está vez me cuide bastante en comparación a otras vacaciones), en la segunda semana empezaron las series de pista junto a mi socio Jorge Hummel Santander, para terminar con esperanzadores controles preliminares.

Llevaba tres semanas de ininterrumpido entrenamiento de 6 veces por semana y en la primera sin descanso, había vuelto a mi peso, me sentía mucho mejor en los trabajos de pista, pero lamentablemente sucedió un hecho que marcó mi vida.

El vieres 23 de Agosto, alrededor de las 18:15, salí a trotar desde la casa de mis padres por la vereda de la caletera de la Carretera San Martín, ya que adelanté el día de descanso con el propósito de estar presente todo el día en la preparación y celebración del cumple de nuestro hijo Facundo, quién cumplió 3 años el 20 de dicho mes. En dicha oportunidad completé 7 kilómetros de ida y me crucé caminando la caletera hacia el baño de un servicentro antes del peaje de Colina, cuando abruptamente sentí un gran golpe al costado derecho de mi tren inferior y luego me vi tirado en el asfalto.

Ese lapsus fue terrible y eterno, porque no desconocía el daño del atropello que por fortuna fui asistido por transeúntes y conductores, quienes amablemente corroboraron si estaba consciente y revisaron superficialmente mis múltiples heridas en ambas piernas y parte dela zona abdominal, ya que no podían moverme debido a un golpe en la cabeza.

En ese momento, me enteré que una motociclista me embistió, de hecho escuché como la persona estaba avisando a los carabineros, mientras tanto una persona preguntaba por mis datos y algún número telefónico de un familiar.

Luego de varios minutos, llegaron dos ambulancias, chequearon mis signos vitales y antes de trasladarme a la Clínica más cercana divisé a mi cuñado Luis López y con gestos le manifesté que aparentemente no era de gravedad para que avisará a la familia.

A continuación, ingresé a la Clínica en donde me hicieron diversos exámenes: cráneo, columna cervical, pelvis y rodillas y obviamente, que curaciones a las heridas.

En ese momento, ingresó mi compañera de vida: Caroll y me quebré emocionalmente, le pregunté por nuestro amado hijo y le dije que estaba bien dentro de todo, que gracias Dios aparentemente no sufrí lesionados de gravedad, lo que en minutos siguientes confirmaron los médicos al chequear todos los exámenes y que sorpresivamente estaba de alta con medicamentos que paliaran el fuerte dolor generalizado.

Incluso preferí salir caminando cuidadosamente completamente vendado en ambas piernas, en vez de usar silla de ruedas, ya que quería sentir mis extremidades inferiores, puesto que en el tren superior tenia rasguños leves.

En resumen y para no continuar con la lata, debía ir a curaciones 2 días después, donde ingresé el día domingo a otra clínica más barata y ahí me dieron 5 días de licencia médica.

Debo resaltar que los primeros días tenía casi nula movilidad, me dolía acostarme, levantarme, toser, caminar, girar, en realidad me dolía todo el cuerpo, debido a contusiones, hematomas e inflamaciones, pero estaba convencido que me recuperaría. Por lo mismo, aporté poco en la linda celebración del cumple de Facu, gracias principalmente a Caroll, quién es una magnifica madre.

Para mi fortuna, el 26 de Agosto Facundo tenía su primera semana de adaptación en el jardín infantil y junto a Caroll lo acompañamos en su primer día, esperándolo como psicópatas en el auto, porque iba sólo 1 hora y lo mejor de todo que nuestro hijo disfrutó a concho.  Lo mejor que en dicha semana estuve casi todo el día con Facundo, lo iba a dejar y buscar tranquilamente completamente vendado.

El viernes 30 de Agosto, fui al traumatólogo de rodilla, quién me derivó al box de curaciones y dio de alta, pero que no debía hacer actividad física por 7 días (después pensé que debí quejarme para postergar la licencia, pero tenía deseo incontrolable de volver rápidamente a mi vida cotidiana)

El primer día de regreso al trabajo fue complejo y doloroso, ya que en primer lugar llevé a Facu en su coche y después caminé con dificultad y por primera vez 3 kilómetros. Y en ese momento me desmotivé porque continuaban las molestias con sólo desplazarme lentamente.

Hasta que finalmente, el viernes 6 de Septiembre, luego de 2 semanas exactas del accidente, me envalentoné y logré trotar 40 eternos y molidos minutos en el gimnasio, lo que paradojalmente me dejó feliz, ya que volví a hacer lo que me apasiona.

En dicho día, publiqué algunas fotografías en las redes sociales de las diversas heridas, hematomas y lesiones, para expresar que estaba bien y desde ahí comencé a recibir múltiples saludos y buenos deseos de amigos, compañeros de trabajo y familiares. En este instante, destaco al pana Jorge Hummel, que en cada momento preguntó por mi estado físico. Además, de mi amigo Ricardo Muñoz.    

Al día siguiente, troté 50 minutos con las mismas molestias, pero con menor intensidad, haciendo la previa para el cumple de 15 años de mi sobrina: Camila Barra Veloso. El domingo sufrí las consecuencias de ese gran esfuerzo, sobretodo por las cumbias, salsas y reguetones que bailamos eufóricamente.

En la semana del 9 de Septiembre hasta el 15, pude trotar dos días 50 minutos en máquina porque no me atrevía salir a la calle, guardándome para el primer control post lesión.

Para mí el 15 de septiembre fue clave, ya que fue el primer trote en calle en un circuito complejo que es la Herradura, de hecho me quedé dormido y pensé en desistir, pero como no es mi estilo dejar las cosas inconclusas (sólo un curso de inglés, que en el viaje iba a lamentar), fui de todas maneras, le comuniqué a la profe: Erika Olivera lo que había realizado durante la semana, consulté por la distancia y ritmo que debía realizar.  

Ahí me sorprendí porque tenía que hacer 15 kilómetros progresivos comenzando a un ritmo más rápido que mis mejores 50 minutos, que aprovechará de sumarme a compañeros que ya estaban por dar una vuelta al circuito (4,8K aprox.). En ese instante pensé, se rompe o raja y comencé a trotar suavemente en sentido contrario al circuito para juntarme con mis compañeros de equipo EORUNNERS, saludé a Mauro y Bannon, les dije que iba a sumarme y continuamos el trote. 

El primer giro me sentí mejor de lo pensado, por ende, comencé a subir paulatinamente el ritmo en la segunda vuelta y terminé el control promediando inesperadamente 4:20 en los casi 17 kilómetros, aunque al final dolió harto, pero me dio esperanzas en poder correr mi primer Major.

Durante todo septiembre, pase los distintos controles. El ultimo control de septiembre, gracias nuevamente al compañero de controles Marcelo y también al profe: Leslie Encina, que motivaron a promediar 4:14 en los progresivos 27 kilómetros. En dicha ocasión, profe proyecto que ambos estábamos para hacer menos de 3 horas, lo que produjo gran satisfacción por todo lo vivido en el último tiempo post atropello.

Finalmente, llegó el cuarto y último control, esta vez en un circuito más plano (Santa Clara), ya que tocaban 10 kilómetros progresivos, donde nuevamente nos juntamos con Marcelo y Bannon, ya con más confianza por los trabajos realizados en pista, pero con incertidumbre por si las piernas aguantarían un ritmo más rápido. Debo reconocer que salió un excelente control porque logré cronometrar increíbles 37 minutos con 34 segundos, promediando 3:45 por kilómetro, lo que hace un mes era impensado.   

Posteriormente, llegó el día del viaje: martes 8 de Octubre a las 20:45, en donde tenía una mezcla de sentimientos, ya que me alejaría por primera vez de mi amada Chinita y del adorable Facu, quienes me acompañaron al aeropuerto (como ha sido la tónica en nuestras vidas), nos reunimos con los demás integrantes de la travesía.

Luego de un largo viaje de 13 horas, llegamos a las 9:00 A.M. del 9 de Octubre, a nuestro destino: Chicago, en ese instante, debíamos trasladarnos en un bus de acercamiento al rent a car (acá fue fundamental el manejo de Ingles del poliglota Bannon, ya que para mí y varios del grupo era very difficultd comunicarse), que estaba a unos kilómetros del gran aeropuerto para retirar la camioneta que habíamos arrendado desde Chile.   

A continuación, nos trasladamos al centro de Chicago, cuidad con grandes edificios, famosa por su arquitectura, donde destacan rascacielos como el Centro John Hancock, la torre Willis (antigua torre Sears) y Tribune Tower de estilo neogótico. La ciudad también es famosa por sus museos, incluido el reconocido Instituto de Arte de Chicago.  

Además, está el Millenium Park, donde se encuentra la icónica escultura futurista Cloud Gate o coloquialmente conocido «Poroto» y el Grant Park, que es el jardín de Chicago para los que quieran combinar ejercicio y diversión.

También, se encuentra el enorme lago Michigan, con senderos que ofrecen hermosas vistas de la ciudad. En este sector realizamos el último trote de soltura de 30 minutos antes del Major, acá también se puede recorrer en bicicletas, ya que existe una amigable ciclovía, perfecto para disfrutar y relajarse.

Otro lugar que deben visitar es el Navy Pier, frente al lago de Chicago y es una auténtica ciudad dentro de la ciudad, donde cuenta con tiendas, restaurantes, parques y jardines, museos, salas de espectáculos y atracciones. Incluyen un teatro un museo infantil, un jardín botánico, un carrusel histórico y una rueda de la fortuna que tiene una gran vista a la ciudad y al lago. También existen paseos en diversas embarcaciones y en helicóptero donde también se puede recorrer el río Chicago.

Par los fanáticos del deporte, no se pueden perder la oportunidad de visitar el famoso estadio de los Chicago Bulls: el flamante United Center, en donde también pueden apreciar Hockey sobrehielo (Chicago Blackhawks de la NHL). Cabe destacar, que el departamento que arrendamos estaba a 400 metros. 

En lo comestible, esta ciudad cuenta con una buena oferta gastronómica, en el ámbito local destaca la pizza estilo Chicago, hamburguesas, como también a nivel internacional: comida China, comida Mexicana, Italiana, etc., en donde caímos en varias oportunidades sin pensar a esta altura en la subida de peso (por lo menos trotamos todos los días entre 30 a 40 minutos). En relación al precio existen alternativas más económicas, pero en general es cara la alimentación, por lo mismo, nosotros comprábamos varios productos en el supermercado. 

Además, “me contaron”, que tiene una ajetreada vida nocturna, donde destacan varias cervecerías (nuestro centro de operación fue la Goose Island Beer Co., en donde realizan tours), bares modernos y otros “clandestinos”, ambientados en la década de 1920, cuando Chicago era centro de la era de la prohibición para los bares clandestinos animados, donde existían entradas secretas que alguna vez frecuentaron ladrones de bancos y gánsteres de Chicago como Al Capone.

En síntesis, esta maravillosa ciudad mantiene un gran orden, limpia y aparentemente sin problemas de delincuencia.

El día sábado 12 de Octubre, nos reunimos todos los integrantes del viaje (3 corredores y 4 grandes acompañantes) para definir la planificación de los próximos 42.195 metros, es decir, horario para despertar, traslado en auto (hasta donde alcanzáramos), calentamiento, punto de encuentro y horario para apoyo y entrega de geles y/o magnesio, cortaviento, ritmo de carrera, la cual sería la misma que Marcelo, ya que habíamos entrenado de forma similar.

Luego de ello, tras varias revisiones producto de la distancia y cortes de calles, definimos el programa y nos fuimos a dormir cada uno a sus habitaciones (menos yo que como buen “hijo putativo” me tiraron dictatorialmente al sofá cama)

El descanso no fue 100% placentero, ya que como de costumbre uno está ansioso y cuesta conciliar el sueño, sin embargo, con las pocas horas que dormí estaba “preparado” y mentalizado para terminar mi décimo Maratón y primer Major. Posterior al despertar, vino el baño respectivo, la vestimenta deportiva y ropa adicional porque la temperatura era baja, ya que días anteriores llovió copiosamente para proseguir con el desayuno (esta vez fue más liviano y descarté la hamburguesa).  

Luego salimos en penumbras junto a Bannon, Marcelo y Pedro, que gentilmente nos acercó en la camioneta a la partida, luego nos bajamos y caminamos unos minutos hasta llegar a las puertas para acceder al perímetro de la carrera, en este instante nos separamos de Bannon y le deseamos mucho éxito.

El ingreso fue expedito, aunque había un gran número de corredores, pasando por los rigurosos controles, con detector de metales incluidos. Seguimos con ir al baño para después desplazarnos rápidamente a guardarropía, la cual estaba retirada de nuestro acceso y tenía una fila considerable producto que estaba a minutos de iniciar el evento deportivo.

Después, salimos trotando con Marcelo para alcanzar a calentar y nos percatamos que no existía un lugar habilitado para ello, por lo tanto, dimos varias vueltas en un sector paralelo al ingreso de la puerta A y otras tantas en el encajonamiento.

Finalmente, avanzamos hacia la partida pensando que Marcelo seguía mi paso entre la multitud, pero al minuto de mirar atrás no lo divisé, en ese momento pensé que nos íbamos a topar más adelante durante el trayecto del circuito.

Primero dieron la partida a los atletas de elite, que estaban separados a unos escasos metros y 1 minuto después a los demás corredores, en donde con la adrenalina a mil salimos a entregar lo mejor de cada uno en base a lo entrenado, por mi parte salí muy abrigado con cortaviento, gorro, guantes, mangas y cuello, los cuales iría desechando a medida que agarrará calor.

La partida es en el Grant Park, a metros del lago Michigan, en donde los primeros metros son en bajada y propician un veloz inicio de carrera. Luego continuamos cercano a 800 metros y pasamos por el primer puente basculante, algo similar a lo que tendría que haber sido el de Cau-Cau, que facilitan el paso de embarcaciones por debajo sin necesidad de elevar la traza de la carretera por el cauce del río Chicago.

Cabe destacar, que en ese tramo el GPS y en especial en el centro de la ciudad, cualquier reloj no es un medio confiable, por ende, desconocía el ritmo que llevaba, por ende, sólo descubrí que iba más rápido de lo programado en la señalética del primer kilómetro porque cronometré involuntariamente 4 minutos y 2 segundos.

En ese minuto me asusté porque 13 segundos de diferencia podía pasar la cuenta en los segundos 21 kilómetros, además, entendía el motivo por el cual no distinguí a mi socio Marcelo por la gran masa de participantes (para peor soy miope y veo poco).

Tras avanzar unas cuadras pasamos por el segundo puente, que era muy grato de ver, luego nos adentramos por el centro de la ciudad rodeada de grandes y modernos edificios, donde se concentraba gran cantidad de público que alentaba entusiasmadamente a familiares, amigos y desconocidos con mensajes motivadores y/o gritos que siempre son bienvenidos.

Al llegar al kilómetro 5 (ojo que la medición oficial que más se destaca es en milla, lo tiende a confundir), me percaté gratamente que mantenía el ritmo inicial y que pasé levemente sobre los 20 minutos.

En el kilómetro 7, tomé la mitad de un gel según lo presupuestado con bastante agua y bebida isotónica, ya que la organización dispone de un gran stock, lo que es sumamente importante para no deshidratarse.

Desde el kilómetro 9 comencé a estar más atento al público que alentó durante todo el Maratón, ya que en 1 Km. más estarían Pauli, Mariela, Caro y Pedro, para entregar mi cortaviento regalón.

El llegar al kilómetro 10 el reloj marcó 40:06, es decir, mantuve el ritmo sin contratiempo, además, miraba asustado para ambos lados, no logrando dar con los amigos, hasta que vi hacia atrás y observé a la querida Pauli gracias a su parka rosada (siempre he sido malo con los colores, con suerte distingo los primerios), en ese lapsus todos saludaron y entregaron energía diciendo que tirará la ropa.

Al llegar al kilómetro 14 tomé lo que quedaba del primer gel y el segundo punto de encuentro de acuerdo al circuito era el 15 (aceleré el ritmo), donde necesitaba que entregaran el otro gel y al igual que en el kilómetro 10, costó distinguir a los amigos que nuevamente los vi encima, en ese segundo le grité a Pedro, quién corrió rápidamente para entregar el preciado gel.

Al completar los primeros 21 kilómetros me sentía bien físicamente y corriendo progresivamente cómo acostumbro, pasando en 1:23:42, lo que me puso muy contento, ya que proyectaba terminar esta agotadora distancia en 2:48:00 (siempre y cuando los astros se alinearán), en caso de no tener algún inconveniente y muy por debajo a lo proyectado antes de la largada.  En dicho trayecto, además, tomé la mitad del segundo gel.

A medida que iba avanzando la carrera iba ganando confianza y esperaba ver por tercera vez ver en el kilómetro 25 a Pauli, Mariela, Caro y Pedro, ya que necesita el tercer y último gel, porque había utilizado la segunda parte en ese punto, pero para mí sorpresa no logré ubicarlos, sintiendo una pequeña preocupación porque a esa altura no contaría con mi principal combustible.

Recuerdo que antes del 30K, donde continuaba subiendo la velocidad y aún no se avizoraba el tenido “muro”, existía un maravilloso staff de gel, que abruptamente tomé, independiente que fuera otra marca y sabor con el que había entrenado, el cual me sería de gran ayuda para no tener complicaciones musculares en el último tercio. 

El kilómetro 35 lo recuerdo perfecto porque pasamos por nuestro conocido China Town, ya que dos días antes del Major, fuimos a tremendo restaurante en donde nos entregan diversos productos y nosotros debíamos cocerlos en 3 grandes ollas. Lo mejor era que la modalidad era tenedor libre y salimos en carretilla del local (omitiré el nombre de dos amigos que 30 minutos después del banquete oriental comieron tacos y burritos en el pintoresco barrio Mexicano)

En el kilómetro 38 comencé a sentir el desgaste de la carrera y me costaba desplazarme sobretodo por el fuerte viento y ahí comprobé empíricamente la denominación de Chicago por “Ciudad de los vientos” (todavía estaba con gorro, mangas y guantes, el cuello lo tiré cómo en el 25), por ende, recordé lo que me costó llegar hasta ahí producto del lamentable atropello, se vino a la mente mi amada familia: Caroll y Facundo, por consiguiente no debía arrugar en ese letal momento. Ahí mantuve ritmo en una avenida eternal hasta el kilómetro 40 e iba alentándome para no declinar, en esta fase habían varios corredores exhaustos, caminando como podían (mi reloj floreado que gentilmente facilitó Mariela marcada 41 kilómetro, ya que como exprese anteriormente ningún GPS era exacto con mayor razón en la zona de múltiples edificios).

A punta de garra y con el rostro denotando cansancio, continúe un par de segundos más lento, porque quedaba lo último y debía terminar dignidamente (dentro de lo posible) este lindo Maratón.  

Cuando aprecié que quedaban sólo 800 metros tiré eufóricamente mi fiel gorro y me arengué nuevamente, debido que estaba a sólo dos vueltas de una pista atlética, no obstante, sabía que se aproximaban los últimos 400 metros que contenían la mayor pendiente, por lo tanto, entregué el último esfuerzo.

Luego de esa sufrida subida, quedaban unos metros para la soñada meta, la que cruce visiblemente emocionado, por lo general no me había pasado), pero en esta ocasión tenía un sabor especial, no porque sea un reconocido Major, sino porque estuve lejos físicamente de quienes más amo: Caroll y Facundo y quienes son mis incondicionales soportes y motivadores en la vida.

También, porque me comí calladamente varios dolores físicos y emocionales producto del lamentable accidente automovilístico, el cual tras diferentes cuestionamientos, botando la rabia inicial y asimilando todo lo vivido, lo volqué como algo positivo y me sirvió para afrontar mi vida actual entregando valor a cosas más trascendentales, como es el respeto, empatía, salud, familia, amigos, compromiso, lealtad, perseverancia, autocritica, solidaridad, entre muchas aristas que priorizo.

Destaco, que a punta de coraje y tenacidad, por un logré superar el objetivo de superar con creces la barrea de las 3 horas, ya que cronometré 2:44:54, pero a la vez quedé en deuda sólo en los guarismo porque no logré alcanzar el objetivo original que era 2:35:00 anterior al atropello, el que en un futuro lograré en compañía de mi esposa e hijo, siempre y cuando Dios quiera.

Finalmente, quiero manifestar el agradecimiento nuevamente a la mayoría de las grandes personas que me acompañaron y aguantaron en este bello, pero contradictoriamente complejo proceso: Juan Barra (papá), María Angélica (mamá), Pablo Barra (hermano), Daniela Barra (hermana), Jorge Hummel, Ricardo Muñoz, profe Erika, profe Leslie, compañeros de EORUNNERS y al gran grupo de extraordinarias personas que fue a Chicago: Pauli, Mariela, Caro, Bannon, Marcelo y Pedro. De broche de oro, recae en mi admirada compañera de vida: Caroll y quién me alegra todos los días, mi entrañable Facundo.

Marco Bustamante – Nueva York 2019: «Sentí todo el magnetismo de participar en este maratón, de morder la gran manzana»

Les compartimos el relato de Marco Bustamante, corredor de Santiago Runners, que participo en el Maratón de Nueva York.

Nueva York, una ciudad impresionante, un recorrido desafiante, una organización enorme y 5 barrios que dan un empuje colosal a los miles de Maratonistas que se trasladan por las calles de la encendida y luminosa ciudad .

Se ha escrito bastante sobre NY, desde el mundo cinematográfico por años había visto esta ciudad  en la pantalla, de la mano de Scorsese, Luc Besson, Coppola, los más destacados directores cinematográficos cautivados e inspirados por esta Ciudad.

Desde mi mirada de deportista muy amateur, sentía todo el magnetismo de participar en este Maratón, de “Morder la gran manzana”, desafiar su altimetría y hacer frente a las grandes obras de Ingeniería de sus Puentes.

Acá va mi experiencia

La expo es de por si un acontecimiento y espectáculo, hartas luces, producción, charlas e invitados, el resultado es un trabajo muy bien logrado, una cátedra de Marketing .

El día anterior al Maratón hay una ceremonia de naciones una actividad colorida con harta pirotecnia, un guiño a los JJOO por supuesto guardando las proporciones.

Día del Maratón

La cita es de madrugada, a las 5:30 am en la biblioteca pública. El recorrido es una peregrinación de corredores quienes logramos percibir el primer fervor del día, los voluntarios quienes tienen un estado anímico mayor el cual te hace despertar y sonreír.

Se enciende el motor del bus y comienza la aventura .

Llego a la villa designada, color verde , corral A. Y comienza la compleja etapa de espera, corredores Hacinados cada uno dando una batalla con el frio. En lo personal había sido advertido de este gélido momento, tome mis resguardos y aun así no fue suficiente.

El frió es omnipotente y los megáfonos entregan mensajes en distintos idiomas, pido una caja de cartón para sentarme en ella y repeler en algo la baja temperatura. Aparece el sol y sus rayos son el regalo del universo.

Así transcurren 3 horas antes de largar, sin duda el momento menos glamoroso del magno evento.

Llega el momento de ingresar al corral, la euforia se desata y los baños son el lugar preferido de las aproximadamente 53.000 almas del lugar. Recién logro conectarme con el maravilloso puente una Maravilla de la Ingeniería, El puente  colgante más largo de Estados Unidos, observo maravillado su Torre, logro un avanzado estado de hipnotismo, el frio insiste y mi mente viaja a recuerdos más templados.

State Island – La largada

Un himno solemne, un hacinamiento total, la voz de Frank Sinatra, expresa : New york, New York y se emite un potente sonido de cañón.

El Transitar es por el imponente puente Verrazano. este puente une State Island el quizás barrio menos conocido de NY con Brooklyn.

Comienzo a correr por la postal más clásica y emblemática de los Maratones.

En mi caso corrí por la parte baja del puente con un GPS inexacto en la información durante 3 kilómetros aproximadamente.

Brooklyn

Este barrio te recibe Rugiendo, gritos, fervor , niños fascinados y harto cartel multicultural con variados idiomas . La fiesta es total y la energía del corredor está intacta para lograr absorber el cálido vigor del barrio.

Queens

La animación y efervescencia no pierden fuerza, es tanta la variedad de carteles que logro distinguir dos carteles de «Cat Lovers’ a quienes los felicito y manifiesto mi amor por mis Felinos la respuesta es tremenda por parte de la fanaticada Felina .

Así pasa el transitar del circuito siempre ondulante,  llegando a la mitad del recorrido con una pendiente de recibimiento.

Hasta que aparece en escena el rudo y castigador Gigante de Hierro, en este punto Maca Vasquez, compañera estratega de Road Runners, me había advertido que era un lugar “Minado”, el famoso Puente Queensboro, muchos de quienes pasamos por él , recibimos el potente desgaste de pasar por su colosal estructura  ( en mi caso fue como recibir un granada cerca, no salí de combate, pero me lleve una herida de guerra en su paso.)

Manhattan

El final del puente Queensboro se transforma en una caldera humana, los gritos son quizás el punto de máxima ebullición del Maratón precisamente en el lugar que más se requiere ya que el lugar se vuelve una trinchera donde se comienzan a ver los heridos de batalla.

Bronks

Acá las fuerzas no son las mismas sin embargo el barrio sigue empujando, la música de este barrio es de los ochenta/ Noventas, se escuchan latidos de Rap y movimiento de Break Dance , un bocado para los mayores de 35 años.

De nuevo en Manhattan, se bordea el parque y el vía crucis deportivo es prácticamente para todos, la pérdida de velocidad es un hecho para todos , pero acá es el momento de definir y de apelar al espíritu, al fuego interior y a la cabeza.

Central Park

El publico esta desatado , se ven las banderas, el Zig Zag del camino importa muy poco, se ve la Meta, y detengo mi cronometro, 2 horas 52 minutos, 46 segundos, mi mejor registro en maratón un crono mellizo de mi anterior PB.

Una vez terminada esta batalla deportiva, viene un largo tránsito para salir del parque, el frio vuelve rápidamente al cuerpo hasta que la entrega del poncho es un acto de máxima protección .

Sales de la zona exclusiva de corredores y te encuentras con el público nuevamente quienes al ver la medalla te aplauden, te felicitan te sonríen, tu devuelves la sonrisa y eres inmensamente Feliz abrigado bajo el calor de un poncho.

Mauricio Fuentes «Berlin 2019: I’m running in the rain»

Hace unos meses atrás, el 7 de Abril para ser exacto, estaba terminado mi primer maratón, el de Santiago, uno de los más difíciles de los últimos años por las altas temperaturas y el cambio de hora coincidente según me dijeron. El MDS me hizo descubrir mi amor por esta distancia (El amor por correr lo descubrí hace un año y medio aproximadamente), por todo el proceso y lo que uno vive durante la carrera. Inmediatamente después de cruzar la meta ya quería correr otra al día siguiente (masoquismo mode on). En mi desconocimiento del tema no sabia que existían 6 Majors, algo así como los Grand Slam del running y como seguía con las ganas de correr nuevamente los 42.195 metros dije… por que no?. El que mas me llamo la atención fue el Maratón de Berlín, esto junto a que uno de los integrantes de EOR (Erika Olivera Runners) grupo al que pertenezco, José Antonio Wenzel, el cual se a convertido en un muy gran amigo,  se había inscrito, me motivó a decidir que Berlín seria mi segunda maratón del año y de la vida.

Y comenzó el proceso, los controles, los cerros continuos, las pistas (como se odian los lácticos, pero como nos ayudan a progresar), los largos (esos largos que te enseñan a “correr con dolor”, la nutri, los masajes, en fin, todo lo necesario para no aflojar y tener una buena presentación.

Como hay 5 horas de diferencia entre Alemania y Chile, “Los Berlines” (José Antonio, Wenzel, Fabiola Guerrero y yo) como nos bautizaron en el grupo, decidimos viajar con anticipación para eliminar el Jet Lag, así que el sábado 21 de septiembre estábamos viajando de Santiago a Berlín junto a la Eli, mi señora, pilar fundamental en todo esto. Mención honrosa al plan “Bozal” que aplique para el 18 para no caer en la tentación.

Cuando llegamos al aeropuerto de  Tegel nos encontramos con un aeropuerto “ochentero”, a la antigua. Tomamos un taxi y nos dirigimos a un departamento  que habíamos arrendado. Cabe destacar que Uber es legal en Alemania y debido a esto es un poco mas caro que un taxi (impuestos). Lo bueno es que un gran porcentaje de habitantes en Berlín habla Inglés por lo que no tuvimos problemas al comunicarnos (Tu Jane, Mi Tarzán).

Berlín es una ciudad enorme con grandes áreas verdes, de hecho es la “capital más verde de Europa”, con un gran parque, muchos edificios, museos y monumentos que deben visitar, el muro de Berlín, la estatua de la Victoria y la Puerta de Brandemburgo por nombrar algunos, siendo esta última como nuestra Plaza Italia ya que es ahí donde los Alemanes se juntan por ejemplo a celebrar los triunfos de su selección entre otras cosas. Junto a la belleza de la ciudad se puede percibir un gran orden, además de ser una ciudad limpia y segura. Punto a destacar además es que los perros callejeros casi no existen y para tener una mascota se piden muchos requisitos (Bien por los cachupines).

La ciudad además, cuenta con una gran oferta gastronómica tanto local  como internacional, siendo esto un peligro al amenazar la dieta que llevábamos pero que logramos zafar con éxito (Iba con los mateos del equipo). La oferta en pastas es bastante, así que para el periodo de carga no tuvimos problemas en encontrar un local a un precio accesible (La comida no es cara) y sabroso.

Y bueno, llego el esperado día, me levanté temprano, a las 5 am, como no estaba nervioso dormí plácidamente así que estaba con energía, ¡quería partir ya!. La mañana estaba fría y amenazante, durante la semana los pronósticos lamentablemente anunciaban lluvia a partir de las 11 a.m. aproximadamente, tenia la esperanza que esto no se concretara y que fuera como en Chile, en donde tienes que salir con paraguas, abrigo, guayabera y chalas (Perdón Michelada). Nos fuimos caminando al Tiergarten, un parque enorme y el lugar donde realizamos nuestros últimos entrenamientos, lugar de partida del maratón, favorablemente estábamos bastante cerca. Una vez en el parque pasamos a dejar nuestras cosas, todo estaba organizado a la “Alemana” todo muy bien señalizado y ordenado, no fue difícil encontrar la ubicación del guardarropía. Luego de esto a encajonarse y a correr!!!.

La partida es en dirección a la estatua de la victoria, antes del arranque,  una lluvia de polerones, chalecos tejidos por la abuela, gorros y guantes; había que prepararse. Cabe destacar que desde el primer kilometro de la carrera hasta el final siempre, siempre hay gente apoyándote, adultos mayores, niños, etc., aplaudiendo, gritando y animando a todos los corredores, esto se agradece ya que te llena de energía, sobre todo en los kilómetros finales.

Como es sabido, la maratón de Berlín se caracteriza por ser una carrera plana y rápida, no hay grandes subidas lo que ayuda de sobremanera a que la carrera sea “un poco más cómoda” (No sabía lo que me esperaba).

Pasados los primeros 10 kilómetros la carrera era cómoda, los puntos de hidratación en un principio, era a ambos lados por lo que daba lo mismo por el lado que uno corriera, sin embargo esto cambió en los kilómetros posteriores ya que luego solo eran en un lado y debido a esto los corredores se cruzaban, algunos en forma desesperada de un lado a otro buscando el “vasito con agua”, acá mis recuerdos y “cariños” a un corredor que me pego un buen canillazo (Era amarilla por lo menos). Esto quizás fue el único punto negativo que encontré en el desarrollo de la carrera y pongo como ejemplo la media maratón de Buenos Aires en la cual durante toda la carrera los puntos eran por ambos lados. Siguiendo con la hidratación, es importante destacar que en algunos puntos aparte del agua ofrecían te tibio y una isotónica que nunca supe cual era. Como recomendación solo tomar agua ya que las otras dos opciones, si no las probaron antes te pueden ocasionar un problema que te llevara a tener una entrevista con Manolo (talla interna).

Al finalizar la mitad de la carrera todo seguía sin contratiempos, el tiempo y el ritmo iban acorde a lo planificado y la lluvia no llegaba, ¿se podría acaso dar el milagro y tener una carrera “seca” hasta el fin?; la respuesta llegaría solo unos kilómetros mas adelante.

Cerca del kilometro 23 o 24 comenzaron a caer las primeras gotas, hasta transformarse en una lluvia torrencial la que personalmente me obligó a acortar los pasos ya que comencé a resbalar en cada zancada y no quería tener un terrenito en Berlín (Mentira, la ciudad me encantó, espero volver algún día a terminar de conocerla).

Yo sufro de lordosis y escoliosis (hace años un doctor me dijo que nunca iba a poder correr una maratón, mis saludos y “cariños” para el…) y luego de esta modificación de zancada, comencé a sentir un pequeño dolor en mi espalda que se fue acrecentando hasta llegar al punto de impedir que respirara correctamente por lo que también me vi obligado a cambiar mi respiración para tratar de que el dolor no fuera tan intenso.

Ya en el kilometro 35 tanto la lluvia como el dolor eran intensos, este kilometro fue “Mi Muro” en este mi señora me iba a esperar para darme ánimos, sacarme fotos y gritarme un par de “chuchadas” para darme energía para afrontar los últimos kilómetros… lamentablemente no estaba, había sufrido un percance (carita triste), después supe que fue y solo fueron risas.

En el kilómetro 37 aproximadamente tenía dos opciones, parar y así el dolor desaparecería o seguir, dar todo lo que quedaba, llegar a la meta y así el dolor desaparecería… opte por la segunda opción claramente, así que manos a la obra, a seguir corriendo… o nadando?, la lluvia seguía torrencial y con un viento helado que aparecía esporádicamente, pero las ganas eran mayores.

El día anterior asistí a una charla en la cual nos dieron tips sobre la carrera y particularidades, en estas ultimas mencionaron que el kilometro 39 era extrañamente el mas lento de la carrera sin explicación alguna, luego al ver mis parciales me di cuenta que así fue.

En los últimos kilómetros lo único que quieres es ver la Famosa Puerta de Brandemburgo ya que esto significa que estas llegando a la meta (solo llegando), esto acompañado a la serie de curvas que hay le pone algo mas de condimento y dramatismo a la llegada ya que curva tras curva la famosa Puerta no aparece.

Ya en el kilómetro 41 aparece, esta te da el ultimo impulso y te “obliga” a apurar el ritmo (para la foto final) y dar lo ultimo que queda en el estanque, ya estas llegando.

Como anécdota nos contaron que muchos corredores al cruzar la puerta creen que llegan a la meta y hasta paran sus relojes, personalmente creía que esto solo era un mito, sin embargo al momento de cruzarla vi a varios  que llevaron su mano hacia el reloj y pararon, así que si van a correr Berlín en alguna oportunidad recuerden… LA PUERTA  DE BRANDEMBURGO NO ES LA META, quedan aun, unos 400 metros.

Luego de la puerta ya no queda nada, solo disfrutar ese mágico momento de cruzar la meta, cruzar la meta de mi primer major, lo disfrute?, plenamente, creo que es una de las mejores experiencias de mi vida, tanto así que ahora se que me quedan 5 (New York, Chicago, Londres, Tokio y Boston) y se que en algún momento de mi vida las completaré (Six Star, voy por ti).

Al final y no menos importante,  mis agradecimientos a todos los que participaron del alguna forma u otra en este proceso, los entrenadores,  la Profe Erika, a Pía Reyes, a Leslie Encina, sin sus enseñanzas nada de esto seria posible, además de ser unas increíbles personas. A Walter Oddo, ahora un gran amigo,  por invitarme al equipo hace un año y medio atrás, momento que cambió mi forma de vida al darme cuenta, quizás tardíamente que amo correr, a mi señora, que sin su ayuda, comprensión y amor no completaría ni 100 metros, a Claudio Abacaxi Márquez, que hacia desaparecer los dolores y contracturas, a la nutri de Kinus (la Jose) que me ordenó en algo que soy bastante desordenado, el comer, al equipo completo de EoRunners, son un grupo maravilloso, el cual te apoya en todo momento y por ultimo al “Team Berlín” , María Eliana, María Fabiola y José Antonio, sin ustedes la experiencia no hubiese sido la misma.

Ahhhh, los tiempos… el objetivo 1 era bajar las 3:45, logrado, el tiempo fue de 03:37:40, lamentablemente no alcance al segundo objetivo que era 3:30, pero esto no se acaba acá, se viene la MDS 2020.

Trotes urbanos: Recorriendo y entrenando

Por Pablo Carrasco

Hola, desde esta nueva vitrina, pretendo motivarlos a seguir corriendo y también a disfrutar de aquellos circuitos o lugares favoritos para entrenar, pero más allá de su superficie, altimetría o todo los que nos implique estar concentrados solo en poner nuestras piernas a prueba.

Si bien es cierto que cuando corremos lo hacemos preocupados por nuestros tiempos o kilómetros que debemos hacer, la invitación es a disfrutar de nuestro entorno, a recorrer la ciudad pero respirando nuestra historia, mirando aquellos lugares históricos que nos acompañan a diario y a mirar despreocupados el reloj.

Será mejor entonces sacarse los audífonos y escuchar nuestra respiración, y… disfrutar.

Dentro de mis rutas diarias, recorro habitualmente la calle San Diego. Desde donde se inicia, en pleno barrio Franklin, pasando por casas antiguas que conservan su estructura original, y que hoy conviven con grandes edificios que reciben a inmigrantes; hasta el tradicional comercio (lleno de restaurantes, fuentes de soda y de ropa, entre otros); el Parque Almagro y los teatros que invitan a los espectáculos; o aquellas librerías que sobreviven llegando a la Alameda. Les aseguro que observando los detalles que nos rodean, se les hará más agradable el paso de trote y esquivar el enorme tránsito que la rodea.

Si a esto le agregas una vuelta por el Parque Bulnes, con sus edificios en los que funcionan distintos estamentos públicos y cafeterías, tu vista será mucho más agradable.

Y para cruzar la Alameda, nada mejor que bajar por calle San Diego y disfrutar de los colores y vida, que adornan el Paseo Bandera hasta pasado Huérfanos.

La invitación está hecha. En otra columna los invitaré a recorrer otro barrio que seguramente lo has recorrido en alguna competencia o entrenamiento. Si quieres sugerirme algún lugar, me comentas y nos ponemos las zapatillas para ir.

Cristian Villemaine: «Siempre es un placer correr por la cuidad de la furia”

El poder correr ya es un regalo, pero tener la oportunidad de correr fuera de tu país es una sensación no fácil de explicar. Este año participe por segunda vez en los 21k de Buenos Aires y como todo desafío tiene una gran historia previa.

El año 2018 fue la primera vez que tenía la oportunidad de correr fuera de Chile, una experiencia nueva y que no estaba dentro de mis planes, fue una oportunidad que se presentó una semana antes y no lo dejaría pasar. Si bien no tuve la preparación necesaria, siempre me propuse disfrutar el recorrido y como siempre entregar lo mejor de mí, en esa oportunidad complete la carrera en 01:32:01 termine conforme, pero sobre todo encantado de la experiencia y convencido en volver, pero ahora más preparado.

Desde Abril de este año soy parte del Team EORunners, un tremendo cambio en mi forma de entrenar, una gran experiencia y crecimiento como Runner. Mi primer desafío era completar el 21k de Buenos Aires de buena forma y en un mejor tiempo que el año anterior.

Como ya estaba decido, me inscribí con mucha anticipación, no recuerdo cuanto tiempo antes, pero por lo menos unos 6 meses antes ya tenía todo listo, solo quedaba entrenar, entrenar y entrenar. El tener la oportunidad de entrenar con personas con mayor experiencia y grandes atletas como entrenadores fue sin duda un plus que tenía que aprovechar y sacar el mayor provecho posible. Fueron meses de buenos entrenamientos en los cuales podía ver cambios en mi rendimiento, eso me tenía muy contento y tranquilo, pero como suele pasar, no todo podía ser tan bonito, cuando faltaba cerca de un mes para la carrera, tuve una lesión (Tensosinovitis) esto es una inflación en los tendones del pie, la cual me generaba un fuerte dolor al costado del tendón de Aquiles. ¿La solución? La palabra que ningún corredor quiere escuchar… “Debes parar” el descanso es el único remedio, sin duda cuesta, pero hay que ser responsable y escuchar al cuerpo, tuve que parar casi 3 semanas. El regreso no fue fácil, sentí esos días sin entrenar, pero nunca perdí la convicción de ir y entregar todo en cada kilómetro.

Llego el momento, me fui a Buenos Aires a disfrutar de la previa a este lindo desafío. Buenos Aires tiene un montón de encantos, su rica comida, bonitos lugares donde recorrer y muchas áreas verdes donde puedes correr de forma tranquila.

Con relación a la organización y las actividades previas a la carrera, les comparto mis comentarios.

Retiro de Kit

Este año se realizó en el hotel Sheraton los días jueves 22/08 al sábado 24/08, yo viví ambas realidades, mi kit lo retire el día viernes 23, no tuve ningún inconveniente, fue todo rápido y expedito, no demore más de 20 minutos en retirar el número y posterior retiro de polera. Pero el día 24 nos juntamos con los demás integrantes del Team que retiraban su kit ese día, al llegar al lugar, caminaba y caminaba y la fila nunca se acababa, eran cuadras y cuadras de personas esperando retirar su kit, un caos, fueron varias horas en la fila esperando. Mi recomendación, si tiene la oportunidad de ir antes, vaya, no lo deje para el último día, es una carrera donde participan muchas personas y esto seguirá pasando. Me olvidaba de un detalle, la polera de este año no era bonita.

Guardarropa y Largada

Llegamos temprano para evitar problemas y andar tranquilos, al llegar al guardarropa ya había mucha fila, punto débil de la organización, pocas personas para un gran número de corredores. Recomendación, llegar temprano.

El encajonamiento era por bloques según el tiempo indicado al momento de realizar la inscripción, en esta oportunidad eran por letras que estaban indicadas en el número, una muy buena idea que permite partir de fluidamente.

La largada fue a las 07:30Hrs en punto, tal como se indicaba en las bases, punto muy favorable y que se agradece.

Una vez que largamos no hubo mayor desorden. Buenos Aires cuenta con avenidas muy amplias, por lo cual, se puede partir y mantener un ritmo de carrera sin inconvenientes.

Circuito

Un circuito agradable, no presenta grandes variaciones en altimetría, las grandes avenidas te permiten correr de manera fluida, es una ciudad que se dispone a la carrera, en ningún momento escuche las típicas bocinas de Santiago, la gente apoya durante el recorrido, también a lo largo del recorrido habían Shows, bandas en vivo. Todo esto acompañado por lindos lugares (la casa Rosada, Obelisco, Teatro Colón, cementerio Recoleta y Planetario.)

Hidratación

Buena hidratación, el primer punto es el kilómetro 5 y después cada 5km encontrabas isotónica y agua, en uno de los puntos entregaban una botella de agua, lo cual es mucho más cómodo que un vaso, pero claro, punto débil el tema medio ambiental, se podría aplicar la idea de MDS de este año y utilizar vasos reciclables. Pero en general, una buena hidratación, eran sectores amplios por ambos lados, lo cual permitía tener un sistema fluido.

Seguridad

Uno de los puntos más altos de la organización, un circuito totalmente seguro, sin inconvenientes con vehículos, como mencione antes, es un placer correr sin esos bocinazos en cada esquina, para ser una tremenda cuidad, muy bien organizado y dispuesto a la carrera. Otro punto a destacar, son los servicios médicos que la organización dispuso, habían servicio de ambulancias y carpas médicas a lo largo del recorrido, junto con los móviles correspondientes y la presencia de médicos, paramédicos y socorristas.

Este año, se contaba con 54 desfibriladores, de los cuales 30 eran llevados por personal capacitado que andaban en patines a lo largo del recorrido, atendiendo todas las zonas. Otros 10 desfibriladores estarán en las ambulancias previstas para la prueba.

En resumen, es una linda carrera la cual sin duda recomiendo, tiene buen circuito, buena organización y por último y no menos importante… Exquisita comida.!!! Como recomendación, no dejar el retiro de kit para el último día, llegar con tiempo al día de la carrera y no puede dejar de probar el helado de dulce de leche y pizzas.

Me acabo de dar cuenta que estaba terminando sin contarles como me fue, quede tranquilo con el resultado, durante todo el circuito pude mantener un ritmo constante, según el plan que llevaba en mente, como mencione hace un rato, es un circuito que te permite correr, es en general plano, el clima estaba ideal, termine en 01:24:09 mejorando en cerca de 8 minutos mi participación del año anterior, así que contento y convencido que el trabajo duro es el único camino para convertir los sueños en realidad.

Jorge Campos: «La humedad realmente me jugo en contra en la parte final de la carrera»

No es la primera vez que corro 21k, pero si la primera vez que lo hago en el extranjero. Porque lo señalo?, porque todas mis sensaciones en esta carrera tienen ese ingrediente adicional de lo que significa estar cumpliendo un nuevo objetivo. Cuando ingresé a mi actual club InterRunners por allá por Diciembre 2017, me planteé dos objetivos, primero correr 42k y segundo salir a correr fuera de Chile. El primero lo cumplí en el maratón de Santiago 2018, y ahora estaba cumpliendo el segundo.

Parte de la gracia de correr afuera, es hacer turismo. Puede ser antes o después de la carrera. En mi caso fue antes, y comer pulpo a la parrilla en La Rosa Náutica, ver los bailes típicos del DamaJuana, o visitar las catacumbas de la Iglesia San Francisco, fueron  parte de la actividades que realicé y que recomiendo de todas maneras. Dado ello, es que dejé para último momento el retiro del kit. Sábado, una hora antes del cierre de la Expo, fue el momento en el que nos aparecimos. En general la logística muy buena, poca aglomeración de gente, ya que todos estaban disfrutando de los estands, donde había música en vivo y entrega de cerveza gratis (solo una por persona). La Expo estaba en el Parque de la Reserva al lado del Circuito Mágico del Agua, un punto turístico habitual, pero dado todo lo que habíamos caminado ese día recorriendo el centro de Lima, el cansancio no nos dejó visitarlo. De todas manera un acierto el lugar escogido. Lo que si note en la Expo, es que no se venden artículos de running como si pasa en nuestra Maratón de Santiago, por lo que quienes querían comprar geles, sales, u otras cosas, no lo podían hacer allí. Agradecí en ese minuto haber llevado mis propias pastillas de sal, y de correr con Snickers en vez de geles. En la Expo solo había una gran tienda de Adidas, con precios bastantes elevados aún considerando el 40% de descuento que ofrecían.

La carrera partía a las 07:00 de la mañana para las distancias de 42 y 21k. El lugar era abierto para todo el público pero el encajonamiento estaba restringido solo para corredores inscritos, y cada uno debía hacerlo en el corral que le correspondía. Inicialmente pensé que no iba a resultar, ya que una vez encajonado, los corredores del corral siguiente se pasaron en masa al corral donde estaba yo (quizás el control dentro de los corrales es el único punto que podría criticarle a la organización), pero al momento de la partida no se generaron las típicas aglomeraciones, por lo cual podría decir que igual funcionó.

Lo primero que me llamó la atención fue el número total de participantes. 18 mil en las tres categorías, e inmediatamente lo comparé con los 30 mil de nuestra Maratón de Santiago. Me extrañó, dado que solo Lima tiene 11 millones de habitantes, y el buen nivel que presentan los corredores peruanos de élite. Siempre pensé que iba a ser más masiva, como también esperaba más participación y apoyo de la gente en las calles.

Los primeros cuatro kilómetros de la carrera, los hice a un ritmo parejo y de acuerdo a lo planificado. El día anterior, temprano y mientras el resto de mi familia dormía, salí a entrenar para preparar un poco las piernas y para ver como me afectaba la ya conocida humedad de Lima. Hice 5 series de 1k pero al término de la tercera ya estaba muerto. Las dos siguientes fueron por cumplir, pero me sirvió para darme cuenta que en la carrera debía dosificar, ya que la humedad definitivamente era algo contra lo que iba a tener que luchar.

Las calles en las que se corría, eran todas con bandejones centrales verdes, lo que le daban un entorno bastante amigable a la carrera. El primer punto de hidratación era en el kilómetro 6, y no en el 5 como se acostumbra en Chile, lo cual me complicó un poco, ya que me había comido ya una parte del snickers, y necesitaba un poco de agua para pasar lo seco de mi boca. Como anécdota, en los puntos de hidratación los voluntarios en vez de quedarse en los mesones, se cruzan en la calle para darle agua a todos los corredores. Más adelante en la carrera esto me complicó ya que casi chocó con uno de ellos en su afán por darle agua a otro corredor.

Desde la mitad del kilómetro 5 al 16, todo era en bajada, lo que me permitió aumentar mi ritmo de carrera. La sensaciones en ese momento eran buenas, por lo tanto apuré bastante. Ahora la hidratación era cada tres kilómetros, con agua y gatorade, lo que me ayudó a mantener un ritmo promedio de 4:40. Estaba feliz… ya proyectaba un tiempo total de 1 hora 42. En las calles se veía gente, pero la verdad es que apoyaban poco. Para distraerme, trataba de adivinar en los cruces quienes eran publico, y quienes estaban tratando de cruzar la calle. Los con cara de perro, estaban esperando cruzar, y los que me aplaudían y respondían cuando levantaba los brazos y gritaba «vamos!!!», eran el público. Cada cierto rato, un grupo de chilenos veía mi bandera del grupo Corramos en Chile, me gritaban y daban la mano, y con ello, me entregaban un pequeño refuerzo de energías.

Los últimos 5 kilómetros fueron todos en subida. El desnivel positivo fue de 60 metros, no mucho, pero lo empecé a sentir rápidamente. Los kilómetros 16 y 17 ya me empezaron a costar y me esforcé mucho para mantener un ritmo de 5:05. Ese esfuerzo adicional me pasó la cuenta, y sumado a la humedad que había, hicieron que los últimos tres fueran del terror. Mi ritmo bajó a 5:26 y no me pude recuperar hasta el final de la carrera. En estricto rigor, y como bien decimos los runners… me reventé. En ese minuto empecé a buscar incentivos externos pero no los encontraba. Había mucho público en la meta, pero poco ruido. Mucha gente filmando, sacando fotos y esperando a amigos y familiares. El orgullo propio de haberme entrenado para el evento, y de estar cumpliendo uno de mis objetivos, me llevaron en modo avión, a la alfombra azul que nos daba la bienvenida a la meta.

1 hora 45 marcaba mi reloj al pasar por la meta, un poco mas bajo de lo que había proyectado, pero igualmente uno de mis mejores tiempos en esta distancia, sobre todo considerando que la distancia era 350 metros más de lo esperado, y que mi cuerpo lo sintió. La entrega de las medallas se hacía unos 150 metros después de pasar la meta, justo antes de entrar a los puntos de hidratación. Con esto se evitó aglomeraciones en la meta y se logró que los corredores pasaran directo al área de recuperación, que no estaba tan lejos como en nuestra maratón de Santiago. Punto para la organización de Lima. Una bolsa con fruta te entregaban mas una botella cerrada de gatorade, que no había problema en repetírsela.

Otro punto entretenido que me tocó, fue en el guardarropía. Las personas que estaban entregando las cosas, conversaban con los corredores y se sacaban fotos con todos. Mientras uno me conversaba sobre como me había ido y de donde era, otro buscaba mi bolso.Cuando me lo entregaron también me pidieron foto y me felicitaron por el tiempo hecho. Puede parecer una tontera, pero hicieron de ese momento, un momento agradable.

Debo decir que terminé la carrera con lo justo. La humedad realmente me jugo en contra en la parte final de la carrera y después de ella, y no me di cuenta. Me costó mucho la recuperación, y solo la logré después de beberme mas de un litro de agua al seco. Como cada organismo es diferente, a algunos les debe haber afectado menos que a mí y a otros mas, por lo que estar atento a las sensaciones es indispensable. El éxito de la carrera no depende solo del tiempo logrado, sino también del como se llega. En ese sentido, me siento mas que conforme con mi tiempo, pero un poco al debe en el cómo, punto a mejorar para mi próxima experiencia ya confirmada en el extranjero. 42k en la Maratón de Buenos Aires en Septiembre.

Después de esperar la llegada de mi señora que hizo 10k, y de terminar nuestra elongación, siguió nuestra carrera. Ahora al hotel a bañarse, cambiarse de ropa y partir raudos al aeropuerto. La aventura de Lima ya había acabado, y con un saldo positivo.

Magdalena Contreras: «Viajar al encuentro latinoamericano de embajadores Frontrunners, fue como un sueño»

Hace ya más de una semana volví de una experiencia increíble. Viajamos con mis compañeras y compañeros Frontrunners al encuentro latinoamericano de embajadores, y la verdad, fue como un sueño! 

Llegue el día viernes (tarde porque por trabajo no pude viajar el jueves) y me reciben todos muy felices mientras comían en un restaurante. Para mí, puras caras nuevas, de todas las nacionalidades, pero el recibimiento fue enormemente cálido. El día sábado estuvimos toda la mañana haciendo fotos donde logré conocer a la mayoría de los Frontrunners, todos con metas distintas, intereses variados, tiempos diferentes, pero nos unía la pasión por el running.

Luego el domingo, día de carrera!! Todos temprano tomando desayuno como equipo, deseandonos suerte y dándonos aliento. Yo a decir verdad, estaba un poco nerviosa, suelo correr muchas medias maratones, la distancia no me complica, pero esta vez fue distinto. Mis últimos 21k (Santiago) fueron pésimos y los dos años en que estuve full enfocada en el triatlón me dediqué más a las otras dos disciplinas, por lo que mis tiempos hoy en día no son para nada los mejores, pero para mí lo importante era disfrutar cada kilómetro. 

Partimos los 21k en un ambiente increíble, 6:30am y el sol estaba radiante, la gente feliz y motivada.  Al kilómetro 1 ya se sentía el calor y la humedad, pero el paisaje era tan lindo que todo eso pasaba a segundo plano. Me senti muy bien durante toda la carrera, hasta el kilómetro 15 donde ya comencé a bajar mí ritmo un poco pero de igual manera estuve dentro de mí plan. En el transcurso de la carrera habían muchos puestos de hidratación, cada 3 kilómetro podías encontrar: agua, isotónico en bolsas (muy cómodo porque puedes correr con esta) y geles energéticos, muy alto nivel. Luego de pasar la meta (contentisima de haber terminado) me dirijo a la carpa de recuperación donde me encuentro a todo el grupo de Frontrunners, atletas Asics, trabajadores de la marca, todos celebrando y muy felices de haber llegado.

Todos y cada una de las personas ahí muy felices porque fue un logro como equipo, era ver de manera literal lo que significa el movimiento Frontrunners: Pasión por correr. Pasión por la motivación, creer en un estilo de vida, creer en uno mismo. No importa que tiempo hagas, si eres de distancia larga o corta, lo más importante es soñar con tus propias metas y trabajar por ellas.

Pasada la carrera, rápidamente volvimos al hotel y nos despedimos, uno solo escuchaba «Fue lindísimo conocerte», «Si alguna vez viajas a (ciudad de dónde era el Frontrunner) porfavor avísame!!», «Estaremos en contacto», en resumen, un ambiente insuperable.

Estoy infinitamente agradecida de este viaje, la oportunidad de ser una Frontrunner y tener la salud y energía para correr. 

Hector Vinet: «Este ciclo de entrenamiento me demostró que con disciplina, esfuerzo y motivación podía pensar en grande».

Es imposible relatar mi experiencia en Viena, sin explicar el por qué de su elección y cómo se fue dando el ciclo de entrenamiento.

En septiembre pasado debuté oficialmente en la maratón de Berlín. Al iniciar tal ciclo por abril del año pasado, esperaba y soñaba con cruzar la meta con un Sub3h; algo exigente, desafiante, pero creía que tenía la capacidad con un buen ciclo de preparación de realizarlo, pero lamentablemente un edema me tuvo sin correr en junio y gran parte de julio; dado ello, logré ‘preparar’ la maratón en sólo siete semanas aprox. por lo que no llegué en la forma que hubiese querido. En definitiva, crucé la meta en 3h04’59».

En paralelo a esto se organizó un proyecto de socios del club por sobre 60 años para que pudiesen preparar de forma competitiva su ‘última’ maratón y el lugar escogido era Viena. Finalmente tal proyecto se extendió a ex socios y cualquier socio que deseara participar. Con la espinita clavada de Berlín, Viena fue la luz del túnel, la revancha perfecta … circuito plano, buen clima y además el poder compartir con socios que son la historia viva de este club. Natalia, mi polola, también había quedado disgustada con su resultado en Berlín, así que para ambos fue la ‘solución’ perfecta. Así, un mes después de Berlín ya estaba iniciando mi ciclo rumbo a Viena.

Esta vez quise preparar adecuadamente las 25 semanas que habían por delante, para recuperar la capacidad aeróbica y el ritmo que había perdido con la lesión previo a Berlín. 12 semanas de período básico resultaron antes de entrar al bloque específico. Aquí comenzaron las dobles jornadas, martes y jueves, que incluían series por las tardes; los días miércoles eran habituales 18km, los sábados comenzaron trabajos de mayor ritmo y los domingos aumentaron los km … así transcurrieron casi 8 semanas y las sensaciones eran de las mejores, la recuperación era bastante rápida, cero molestias, todo en orden.

Siempre he tratado de ser lo más competitivo conmigo mismo y ahora iba siendo tan buen ciclo de entrenamiento que bajar las 3h en Viena era un desde; mi objetivo era intentar ir por las 2h53. La mejor prueba para ello y ver en qué pie estaba era Stgo21k, una media maratón el 10 de marzo. La inquietud? A qué ritmo hacerlo faltando 4 semanas para Viena, acá pueden haber innumerables opiniones, ir a ritmo maratón, algo por debajo de tal ritmo, o bien ir a fondo.

Mi mejor marca hasta esa fecha era 1h22’08 en Viña 2016, luego de ello, entre algunas lesiones y períodos de trail running incluidos, siempre había rondando la 1h23′, no me movía de allí.

A raíz de las semanas de preparación que llevaba, la sensación era que bajar de 80 minutos era posible, e incluso los trabajos de días sábados, donde hacíamos 8/9km rápidos daban el indicio que incluso podría ser mejor. En definitiva, ese día salimos a ritmo 3’43» y las sensaciones en carrera fueron cómodas, a pesar que esa semana lógicamente fue de volúmenes normales. Crucé la meta en 1h18’47», algo que hace un tiempo me era impensado y lo más importante claro, eso me daba un impulso de confianza para Viena tremendo. Las proyecciones con este tiempo daban para pensar en una buena carrera el 07 de abril; pero claro, primero había que correrla ….

Dos días post Stgo21k salimos a correr por la mañana con mi amigo Roberto Pinto ‘el largo’ (mi partner de entrenamiento por las mañanas todo el verano) y sentí molestias en mi pierna izquierda. Las obvié y ese mismo día por la tarde volví a entrenar y ahí ya el dolor era más intenso … y preocupante.

Día miércoles con masajes en la tibia que me hicieron revolcarme de dolor por primera vez (durante todo el ciclo fui a masajes cada dos semanas y ya en las últimas, una vez por semana), jueves troté para probar que tal, pero molestia continuaba, viernes de vuelta a masajes, esta vez punción seca pues sóleo estaba apretadísimo. Así pasó el fin de semana sin correr y día lunes decido hacerme 2 resonancias, una de pie (tobillo) y otra de pierna (tibia) y el resultado terminó arrojando un edema trabecular en la tibia e inflamaciones en tobillo. Tanto el traumatólogo, deportólogo que visito de vez en cuando y kine, me recomendaron todos por igual parar y no correr hasta la largada de Viena … una locura para mí dado la fecha en que nos encontrábamos.

Iba siendo tan buen ciclo de preparación, con resultados en entrenamientos y la última carrera que antes no los hubiese pensado realizar, esa sensación de confianza absoluta que el día de carrera de la maratón iba a ser un día redondo, pero todo eso en una semana se estaba ‘derrumbando’. El deportólogo me dijo que me olvidará de marcas, pues el riesgo latente era que una fractura por estrés sucediera en carrera. Con todo esto, las semanas previas a Viena sólo hice bicicleta e hipoxia, para que la caída en rendimiento no fuese tan estrepitosa.

Así transcurrieron las semanas con las dudas si correr o no correr la distancia; en fin, decidí y acepté el riesgo de una lesión o retiro, quería intentarlo.

A Viena llegamos un día jueves y ya el viernes teníamos el kit retirado. Ese mismo día salimos por unos 5k, algo de molestia pero ya estábamos allá, iba a partir la carrera de igual modo.

Día domingo desayuno liviano, nos fuimos al metro para poder llegar a la partida que estaba al otro lado del Danubio. Mucho frío en el encajonamiento y viento incluido, pero sabía que con el correr de kms no sería tema.

Nos separamos con Natalia, nos deseamos todo el éxito en carrera y nos despedimos.

Con Roberto nos encajonamos en Block 1 por lo que esta vez tendría una salida expedita no como lo fue Berlín. 

En los días previos ya como el objetivo inicial había sido frenado por la lesión hace 4 semanas, decidí lógicamente ir a un ritmo más lento, eso al menos en el papel, pues cuando se dio inicio a la carrera ya el km1 salió por debajo de 4min; era el km inicial así que interiormente sabía que me tendría que ir ajustando al ritmo mas conservador que había planeado, pero tal ajuste nunca llegó, comenzaron a salir ritmos cercanos a 4’00 – 4’05 y la verdad que me sentía comodísimo, incluso sentía que si bajaba el acelerador iba muy lento. Km12 y a orillas del circuito veo a Mónica, amiga y Sra de Roberto que nos iba a estar dando ánimo en ruta y también ayudando con hidratación, siempre un punto débil en mis carreras. El circuito de Viena es prácticamente plano, con pequeños desniveles y anchas calles para el número de corredores que somos. Al mismo tiempo de la maratón también largaron los participantes de media maratón y maratón por relevos. Km18 y Km19 me encuentro con la barra chilena que nos había acompañado; socios y parejas de corredores … más allá Mónica que me entrega una botella que ya habíamos acordado días previos.

Km20 y siento algo de cansancio … ya en Berlín el ‘muro’ me había pegado en el km27 y desde ahí había sido una caída en ritmo que no quería que se repitiera esta vez. ¡A esta altura de carrera el ritmo promedio iba cercano a los 4’02, demasiado rápido! Km23 y pasamos a tan sólo una cuadra del Hotel donde nos estábamos quedando y aquí viene una ‘bajada’ … no mucho desnivel negativo pero mis cuádriceps la sienten y me doy cuenta que van algo resentidos, esto claro, por las semanas previas sin haber corrido. Km28 y las sensaciones son de mayor esfuerzo para poder mantener el ritmo … ya no salen fluidos, ni rápidos como venían siendo así que acá había que meterle cabeza y defender el ‘ahorro’ que tenía en los bolsillos. Km30 y el circuito ofrece un ida y vuelta cerca del estadio de la ciudad; acá me cruzó frente a frente con Roberto así que nos damos ánimo. Posterior a esto viene otro ida y vuelta más largo por el parque principal de la ciudad … esto es km31 al km35 app. Un ida y vuelta eterno a esta altura donde el ritmo venía bajando paulatinamente. No me preocupé mucho de ir mirando el reloj, sino que de pelear cada km para no seguir cayendo en el ritmo. 

Acá me cruzo primero con Ricalde (José) … yo en el km32, él ya de retorno en el km34, nos damos ánimo … él va fluido, un relojito con su clásica técnica al correr, yo intento verme no tan agotado … resistiendo. Vuelvo a cruzarme con Roberto, mismo caso con Ricalde; yo en el km34, él quizás en el km32 … y si desde el km25 al km35 sufro una caída en ritmo, ya en el km35 el ‘muro’ se hizo notar. Me dolían los cuádriceps, el ritmo era notoriamente más lento, sentía que iba muy muy lento, hasta sentí algo de vergüenza interior; y también por no haber sido más inteligente y haber hecho otra carrera, la que había planeado; en fin, vi mi reloj, saqué cálculos rápidos de los km que faltaban por ‘X’ ritmo y vi que podría estar bordeando las 3h.

Además de luchar con los km, también comencé a luchar con esas ganas de parar, caminar o renunciar e ir por cualquier resultado, pero mi cabeza también me decía, sigue peleando que tienes chances aún de las 3h. Volví a cruzarme con Mónica en el km36, me ofreció agua e interiormente me hubiese quedado con ella allí … acá ya iba destruido, por lejos el peor tramo del circuito km35 al km38, dentro aún del bosque … solitario, poco público y muscularmente como también de ritmo ya en decadencia. Sabía que en el km38 era el penúltimo giro donde volvíamos a cruzar por última vez el río y donde además comenzaba algo de desnivel hacia la meta. Aquí en el km38 también un par de calambres vinieron a visitarme. Volvía a mirar el reloj y mi mente me decía que iba a estar por fuera de las 3h, quizás mejoraba las 3’04 de Berlín pero para lo que había entrenado, no quedarme con al menos un Sub3 no iba a ser un buen resultado.

Km40 y ya hay mucho público a ambos lados de la calle, yo algo cabizbajo intentando no flaquear y calculando de vez en cuando si llegaba o no a las 3h. Km41 y se comienza a escuchar la voz del locutor a lo lejos … mi ritmo igual que los últimos 5km, muy lento, de sensación al menos (iba ya en 5’00″/km). Comienzan los últimos 500 mts quizás, corriendo sobre la alfombra de los metros finales … veo a lo lejos el reloj de la carrera sobre la meta, 2h57 y fracción, avanzando rápidamente … veo mi reloj, comienzo a ver el primer letrero de los últimos 400 metros y calculo rápidamente que si apreto el acelerador puedo al menos intentar luchar por las 3h aunque para mí, las veía poco probable de hacer por el ritmo que llevaba, pero como siempre mi idea es llegar vacío a la meta no lo pienso mucho y no me guardo nada. Comienzo a acelerar con lo poco de energía que quedaba, cierro hasta los ojos por el dolor que sentía (muscularmente pues de la lesión nada) y noto lo chueco de postura que iba corriendo, con la cabeza hacia atrás; me dije a mi mismo que mal saldrán las fotos llegando a meta, pero mientras pensaba eso más a fondo intentaba ir … así fueron pasando los letreros de 300, 200 y 100 metros y yo peleando al menos el sueño de ser sub3. 

Logro cruzar la meta, veo antes el reloj encima y vi 3h00′ y segundos; paro mi reloj y veo 2h59’59» … mi sensación allí fue de que no lo había logrado o la verdad estaba tan cansado por esos 42km y por sobre todo ese ‘sprint’ final que no tenía tiempo para pensar en otra cosa.  Veo de reojo hacia las vallas de la carrera y del otro lado veo a Natalia, tratando de preguntarme como estaba y yo dándome cuenta que ella al menos no había logrado terminar la carrera.

Sigo avanzando cual zombie y se me acerca un voluntario que de seguro no me vio muy bien, me ofrece ayuda, mientras yo tambaleaba de lado a lado; luego señala a una chica de enfermería que me reitera nuevamente si me encuentro bien ofreciéndome ayuda; le respondo o balbuceo ‘it’s ok’ y pienso internamente que no sería gracioso para los demás terminar en enfermería (por segunda vez; luego de una media en Stgo) así que me retiro de ahí una vez que me entregan mi medalla de finisher.

Me quedó unos metros más allá para esperar a Roberto; luego de unos minutos cruza la meta, nos encontramos, nos felicitamos en silencio y balbuceamos algunas palabras. Salgo de la zona de llegada para encontrarme con Natalia y nos vamos a buscar mi kit a guardarropía. Ella esta segura que sí bajé las 3h y yo en mi interior aún algo desanimado por como había hecho la carrera. Me cuenta en el camino lo que le ha sucedido a ella, claramente esta muy desanimada; pero la felicito por haber partido la carrera y que no hay nada que reprocharse.

Luego de varios minutos nos encontramos con Mónica y ella a través de la app confirma que sí había logrado bajar las 3h; resultado oficial 2h59’57» !! Ese ‘sprint’ final vaciando todo había resultado, así que el objetivo inicial de al menos bajar las 3h lo había logrado, pese a haber tenido unas últimas 4 semanas previas sin trote prácticamente y con un bajón anímico importante.

Con el paso de las horas me siento en paz conmigo mismo, por haber corrido y por haber luchado hasta el final las 3h.

El final de la historia no fue como lo venía soñando hace un mes, pero hoy ya con todo lo sucedido, tranquilo y feliz de otro proceso de aprendizaje. Y lo más importante, ¡este ciclo de entrenamiento me demostró que con disciplina, esfuerzo y motivación podía pensar en grande!

La historia de amor en París… en Maratón de París!!

  • La pareja formada por Roberta y Leo, se comprometieron al cruzar la línea de meta de la última edición del Maratón de París, se ha convertido, sin pretenderlo, en la imagen mas romántica del maratón.

Hay veces que las historias de amor cotidianas, las que suceden en el día a día en cada barrio de tu ciudad, superan incluso a las que llegan desde Hollywood. Es lo que les ha sucedido a Roberta Adame y Leo Carvalho, una joven pareja runner que se han visto inmersos en una preciosa historia romántica.

Y es que, ante el marco incomparable que supone la Maratón de París, una de las carreras más icónicas del mundo, se prometieron en matrimonio. Una vez que ambos cruzaron la meta Leo se arrodilló y le pidió matrimonio a la que ahora es su prometida.  

 

 

 

 

 

Al igual que Leo, otros corredores han sorprendido a sus novias con una pedida de mano, tras correr un maratón, realizando toda la prueba con el anillo en el bolsillo, hasta hincar la rodilla y pedírselo.

Corrió el Maratón de París con tacones de 7 centímetros logrando nuevo récord mundial

  • Christelle Doyhambehere se había propuesto el loco desafío de correr los 42.195 kilómetros del Maratón de París en tacones de 7 centímetros. Completó el circuito en 6:04:07, mejorando en más de una hora el récord mundial.

¡Pensé que iba a romper el récord, pero no con esa brecha!Christelle Doyhambehere completó este domingo la maratón de París en 6 horas, 4 minutos y 7 segundos, ¡todo sobre unos talones de poco más de 7 centímetros! «Salí muy bien desde el principio hasta el kilómetro 23«, dijo la corredora con el número de dorsal 69612. «Me detuve en cada parada para evitar los calambres, y desde allí, como vi. Tenía espacio para la segunda parte, lo logré «.

Ahora, el Libro de Guiness analizará cuidadosamente el rendimiento de la corredora, para registrar su marca. «Mis amigos han filmado y tomado fotografías a su vez y regularmente para probar mi registro, se necesita un máximo de evidencia para poder validarlo» , detalla la maratonista. Sin embargo, Christelle Doyhambehere mejoró en más de una hora y veinte minutos el récord anterior de 7:27:53, establecido por la estadounidense Irene Sewell en el Maratón de Chattanooga, Tennessee, en octubre de 2017. 

Para lograr este resultado, Béarnaise ha entrenado mucho. Una preparación todo menos ordinaria, con el ritmo de seis entrenamientos semanales alternando tacones y zapatillas. «Solo tengo un poco de dolor en el dedo del pie pero no dolor de espalda, me siento un poco masticada«, comento. De vuelta en Béarn este lunes, pasé al fisioterapeuta y regresé a trabajar en el departamento de pediatría del Hospital de Pau el miércoles. Christelle Doyhambehere ha logrado este récord y esta actuación para resaltar la asociación Koala que tiene como objetivo promover el bienestar de los niños enfermos en los hospitales.

Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search