Claudia Menares: “En el kilómetro 30 la majestuosa Torre Eiffel, imposible no mirarla y pensar, a esto vine!”.

Domingo 14 de Abril, 08:35 horas en Paris, día soleado con 3 grados de temperatura, mucho viento y en la calle Champs Elisées, frente al Arco de Triunfo comienza la largada para los 55.000 corredores del Marathon 2019.

La salida es por oleadas, así que tenía que esperar mi turno 09:35 hrs., muy abrigada previo a la partida, mientras tanto los corrales con baños cada 3 metros y personal dispuesto para recibir las capas de ropa, el sol era solo un iluminador de la cuidad, mucha gente en las calles, todos dando ánimo a los participantes, la ruta hermosa indescriptible, en el Kilómetro 5, el Palacio de la Bastilla nos recibe con la primera zona de hidratación agua, frutas y pan de miel, así eran cada 5 kilómetros las zonas de hidratación y acá algo distinto, cada 10 km cubetas gigantes para mojarse las manos o simplemente tirarse agua, para mi ideal.

La temperatura no sube y seguimos avanzando por esta ciudad que llamé la ciudad ondulada, subidas y bajadas contantes en el recorrido, seguimos avanzando y llegamos al Bosque de Vincennes 10km en senderos de árboles gigantes muy helado y sombrío íbamos ya en el Km 24, saliendo de estos senderos iniciábamos el recorrido al lado del Río Sena, frente a la Catedral de Notre Damme, Paris en la calle todos animando y gritando Allez! Allez! Impresionante, Ya no falta nada!

Y cuando pensé que saldríamos de los eternos puentes, entramos a un túnel de 2 kilómetros, se sienten los pasos y respiración de los corredores con mucha más nitidez, seguimos en la oscuridad y humedad del lugar cuando al salir a mi izquierda en el kilómetro 30 la majestuosa Torre Eiffel, imposible no mirarla y pensar, a esto vine! a correr en Paris y aquí estoy!! , así que tome más fuerza y seguí convencida que sólo faltaba un trote de 12km por delante.

Adentrados nuevamente en la ciudad, sus construcciones, sus calles, su gente, el aliento de todos y cada una de las batucadas en el trayecto muy motivante, cantantes y bandas nos acompañaron en todo el trayecto, yo sigo avanzando y pienso en mi país, en mi familia, en mis hijos que debían estar esperándome y todos mis compañeros que habían terminado su maratón en Santiago el domingo anterior, con el corazón en la mano seguí corriendo, lo mío es esto! Eran los mensajes que enviaba a mi cabeza, yo estoy preparada, no me daba cuenta cómo iba avanzando y en pleno Bosque de Boulogne kilómetro 40, una bandera Chilena! Vamos Chile! Yo les grité a ellos y esas personas que no me conocían corrieron a mi lado alentándome, corrí con más energía ya estaba llegando al final, mi reloj ya marcaba Km 42 y la gente gritaba más fuerte Allez! Allez!! la meta estaba ahí a 500 metros del Arco de Triunfo cuando la crucé, Feliz! Lloré! y Lloré! Y ahí estaba mi amiga de siempre esperándome nos abrazamos y lo único que quería saber era de mi hijo, él había llegado 44 minutos antes! Estaba recuperándose del frío esperándome con mi hija. Lo habíamos logrado.

Tenía que avanzar hacia mucho frío, recibimos corta viento, medalla y la Polera otra modalidad de esta carrera te la entregan al final y la zona de llegada daba directo hasta guardarropía, por lo que todo el recorrido que haces para recibir tus premios suman para llegar pronto a tu ropa de cambio abrigarte y disfrutar tu logro. Lo haría mil veces, correr el Maratón es la máxima expresión de la fuerza mental que un ser humano puede experimentar. Luego de todo eso el reencuentro con la familia y a disfrutar la ciudad. 

Charly Bancarel finalizó el Maratón de París con 90 años

El pasado domingo 14 de abril se realizó una nueva versión del Maratón de Paris, que estuvo marcada por la historia de Charly Bancarel, corredor de 90 años, que finalizó el maratón en un tiempo de 5 horas y 22 minutos.

Charly Bancarel fue un operador de transporte. Muy ocupado, a los 55 años no pensaba en correr . “En ese momento, un amigo me animó a correr con él y nos dimos cuenta de que tenía algunas condiciones para eso”, recuerda Charly Bancarel. Luego compite en su primer maratón y finalizá por debajo de las 4 horas (3:55). 

Años después, el operador tiene numerosos maratones en su haber. Annecy, Toulouse o París para el Hexágono, sino también Londres, Berlín o Nueva York internacionalmente. Un viaje a los Estados Unidos que aún recuerda con cariño. “Esta es la carrera que más me impresionó. Corriendo entre los rascacielos, para alguien como yo, que viene de Auvernia, que era increíble.”

Charly Bancarel se preparó para la Maratón de París participando en varias carreras. Fuera de competición, entrena dos o tres veces por semana en los caminos de Cantal que conoce de memoria. “Me levanto temprano, tengo un buen desayuno y corro un poco más de una hora”. Y cuando no tiene lo suficiente, pasa en bicicleta de 50 a 60 kilómetros por la tarde.

Su estilo de vida le permitió  alcanzar su objetivo y completar la maratón en París en menos de 6 horas. “Es seguro que con la edad, disminuyes la velocidad, soy más cuidadoso cuando entro. Pero también puedes decir que conozco mejor mi cuerpo”, sonríe.

Carla Saez: “Pensaba bajar las 3 horas y lo logré mucho antes de lo imaginado”.

Luego de haber corrido el año pasado la Maratón de Nueva York, mis planes habían sido dedicar el primer semestre a mejorar mi tiempo en 21k y luego prepararme para el segundo semestre correr la Maratón de Chicago, pero luego me di cuenta de que, con el tiempo que tenía, existía la posibilidad de que en la Maratón de Santiago consiguiera algún lugar entre las chilenas, lo cual me permitiría obtener parte del dinero que necesitaba para ir luego a la Maratón de Chicago.

Con todo esto en mente, fue que comenzó mi preparación para la Maratón de Santiago, lo cual en un inicio no fue fácil, ya que sentía que aún no me recuperaba bien de la Maratón de Nueva York, y los turnos de noche eran para mi más cansadores aún (me costaba mucho dormir en el día por el calor del verano, así que esas semanas terminaba muy agotada). Es por eso que mi meta era sólo poder mantener lo que había conseguido en mi última maratón, ya que con ese tiempo sería suficiente para obtener lo que quería.

Sin embargo, a finales de febrero, y luego de una semana de vacaciones, comencé a sentirme mejor, lo cual fue evidente cuando conseguí hacer mi mejor tiempo en la Media Maratón de Santiago 21K, lo cual me dio confianza para intentar bajar, aunque fuera por algunos segundos, la barrera de las 3 horas. Así que continué entrenando de acuerdo al plan, y confiando en el proceso.

El día viernes previo a la maratón, lo pedí de vacaciones, porque sentía que necesitaba descansar bien para ese día, y me dediqué a realizar prácticas de Mindfullnes que estoy de a poco tratando de incorporar (¡deberían intentarlo!), y me sentía bien, tranquila, y confiando en toda la preparación.

¡Y llegó el día de la maratón! Me desperté un poco antes que sonara la alarma, lo cual fue lo positivo del cambio de hora. Y desayuné como lo había practicado para los largos de 30K. Ya en paseo Bulnes, en la carpa del Team, posamos para las fotos previas con los amigos, los que correríamos los 42K, antes de que partiéramos todos juntos a encajonar.

Esta vez pude encajonar bien gracias a unos cupos de Air France, así que ya cerca de la línea, esperando a partir. Cuenta regresiva, y allá vamos! Si bien el primer kilómetro salió un poquito más rápido, no fue exagerado como en otras oportunidades y sirvió para hacerse camino al principio. Luego siguí el ritmo lo más cercano a lo planificado, ya que en esta oportunidad, quería evitar hacer lo de otras veces, que es partir muy rápido y terminar muriendo, habiendo bajado mucho el ritmo respecto al inicial. Y creo que eso me resultó bastante bien.

En el camino iba concentrada, contando la respiración y mirando a la gente. Me gusta mucho que hayan personas que se levanten un domingo y salgan a la calle para ver algo así, da mucho ánimo.

En el camino me encantó ver gente conocida, al primero que vi en Av. Matta fue mi novio, que cruzó desde la Alameda hasta Av. Matta para alcanzar a tomarme algunas fotitos, y luego lo vi otra vez por detrás del Costanera. También hubo mucha gente del Team apoyando durante este recorrido, ya sea en bici, acompañando algún tramo al trote y dando gritos de ánimo en algunas partes del camino. También vi en la parte de Vespucio a más gente conocida entre los espectadores. Creo que esta es la mejor parte de correr en casa, ya que al correr fuera no están las caras conocidas durante el camino.

Si bien hizo calor, y no niego haberlo sentido, y haber llegado a cada punto de hidratación mirando quien tenía más agua en el vasito para poder coger ese y tomar todas las esponjas con agua que me ofrecieron en el camino, no fue ese el foco que había en mi mente durante ese día, sino en cómo me iba sintiendo, en mantener el ritmo que llevaba y aguantar hasta el final, porque sabía que podía lograr mi objetivo si seguía así. Ya en los últimos kilómetros por la Alameda, aunque costó, pude apurar un poco, y quizás la fuerza también salió de los gritos y apoyo de parte de amigos del Team que me acompañaron parte de ese tramo y a toda la gente que se pone en el camino, ya que en la Alameda es donde más público hay y donde gritan con más fuerza, y también, aunque no los pude ver, sabía que mis padres también estarían en algún lugar de ahí viéndome llegar.

Al ir llegando, vi el tiempo y sabía que había logrado bajar de las 3 horas, por lo que me sentía feliz, y me encanta que haya habido fotos que reflejen ese momento. Y bueno, ¡también había logrado conseguir un lugar en el podio de las chilenas! Logrando así parte de lo que necesito para mi objetivo del segundo semestre que es la Maratón de Chicago. ¡Así que ahora, a entrenar!

Al llegar a la meta, erróneamente me mencionaron como la “primera chilena”, pero luego se dieron cuenta que Johanna Rivas había llegado antes, ya que el caballero que estaba en la línea de meta no la conocía. Y menciono esto, porque creo que deberían haber averiguado antes qué maratonistas destacados del país habría en el evento, ya que Johanna debió haber encajonado con el grupo elite.

Cuando corrí mi primera maratón, terminé con el objetivo de buscar el tiempo para Boston, cuando conseguí eso quise ir bajando mi tiempo y pensaba que quizás algún día podría bajar las 3 horas, y luego de Nueva York vi eso como algo ya cercano, y siento que lo logré mucho antes de lo que lo había imaginado antes.

Doy las gracias a mi Team, de verdad que su apoyo durante la preparación y durante la corrida son muy valiosos para mí y creo que para todos los que participamos ese día, donde vi cómo Carlos, el entrenador, esperó hasta el último integrante del Team que llegó a la meta, y eso es lo mejor de todo, ¡todos llegamos a la meta!

También quiero agradecer a The Ratnavali Center, por lo que he estado aprendiendo este último tiempo sobre mindfullnes, a entrenar la mente, lo cual es una herramienta poderosa para poder sentirse bien y vivir en el presente. Si no hubiera logrado mi objetivo, de todas maneras mi percepción habría sido distinta a lo que podría haber sido antes.

Ahora con todo para el próximo desafío: Maratón de Chicago!

Manuel Acosta: “Cuando cruzas la meta ya estás pensando en el siguiente objetivo, porque esto es una pasión”.

Para la #MDS 2019 mi motivación era buscar mejorar mis marcas ya que el año 2018 tuve una pequeña lesión semanas antes de carrera lo que no me permitió lograr la marca esperada. También poder lograr el tiempo para clasificar a los Majors.  Es por esto que decidí ingresar a un club y de esta forma tener un plan de entrenamiento, un grupo con quien entrenar y obviamente tener la mejor asesoría para el cumplimiento de mis metas. Elegí al equipo EORunners, principalmente porque conocía a sus profesores Erika Olivera y Leslie Encina, tanto como personas y cuáles eran sus métodos de entrenamiento. Además de mencionar que ambos son atletas de elite y de lo mejor que ha dado Chile estos últimos años. También a su director Walter Oddo y algunos integrantes. Encontré un grupo humano espectacular, muy buenos amigos y por ende un clima de entrenamiento excelente.

Cuando ingresé al club me pidieron llenar un formulario con los objetivos que quería cumplir durante el primer semestre de 2019, y yo puse dos: En Stgo 21K era bajar las 1:28:00 y  en MDS bajar las míticas 3 horas. Todos los que somos Runner y aspiramos a correr una maratón sabemos que bajar las 3 horas es una marca simbólica y difícil de lograr.

Mi preparación comenzó el 10 de Diciembre de 2018 en el primer entrenamiento con el equipo EORunners. Me dieron la bienvenida con un control de 400 metros, que evidencio lo duro que tendría que entrenar si quería lograr mis objetivos. Ahí comenzaron 4 meses de dura preparación, que contaban con dos días de trabajo en pista, los primeros meses muchos kilómetros de cerro en el San Cristóbal y generalmente los domingos controles o entrenamientos grupales en Santa Clara o la famosa Herradura. También dentro del ciclo hay que pasar por el gimnasio para trabajar la musculatura, masajes, kinesiólogos, nutricionista, etc. Correr una maratón no es un juego simple y hay que prepararse de la mejor forma y asesorarse de buena manera. El tiempo que se destina a preparar una maratón es alto, mezclado con el trabajo y las actividades familiares hace que este proyecto pase a ser familiar, ya que sin el apoyo de ellos no se pueden lograr los objetivos. Sin el apoyo de mi señora no podría haber entrenado lo necesario.

Dentro de la preparación estaba contemplado correr Stgo 21K donde mi objetivo era correr bajo 1 hora 28 minutos. En el último entrenamiento mi profesor Leslie Encina me dice “Manolo corre a 4 minutos el kilometro”, ni yo me lo creía, pero sabía que era el ritmo que tenía que lograr si quería cumplir el objetivo central. Dicho y hecho, corrí a 4 minutos el kilometro y conseguí mi mejor marca logrando 1:24:50. Fue un golpe de moral positivo, ya que si ocupábamos la mítica formula de multiplicar el tiempo por 2 y sumar 10 minutos para hacer una proyección a la maratón, me daría justo. Estaba feliz, el entrenamiento estaba dando sus frutos. Fue ahí donde nos pusimos de acuerdo con Marcelo Loureriro y Walter Oddó y generamos el proyecto “Breaking 3 hours”. La idea era hacer entrenar juntos y tratar de correr la maratón los tres juntos hasta el kilometro 30 y luego cada uno buscaría su marca.

Llegó el día de la carrera. Tuve la suerte de poder encajonar adelante junto a mis compañeros. Los primeros 15 kilómetros transcurrieron de acuerdo con lo planificado. Ya iba una hora de carrera y empecé a notar que el calor sería un invitado no grato a esta fiesta. Fue ahí donde tomé la decisión de tomar más líquido de lo planificado.

Para mi el kilometro 21 era muy importante, ya que era la mitad de carrera y mi punto de control para saber como iba en los tiempos y si proyectaba cumplir el objetivo central. Sabía que debía llegar en los tiempos y con fuerza porque en ese punto, según yo, se inicia la parte más dura de la carrera que es Vespucio. Iba en los tiempos planificados, sin margen para error, por lo que tuve que concentrarme y apretar. En el kilómetro 29 estaba mi señora con mi hijo, y verlos a ellos fue el último y gran impulso de la carrera (quizás las pulsaciones mas altas estuvieron ahí jajajjaa).

En el kilómetro 32, el último tramo de la carrera, todo el mundo te grita ¡¡¡se acabo!!! ya que desde ahí en adelante es en bajada. Pero en ese punto vas con las fuerzas justas y este año el calor me golpeó más de lo que esperaba, por lo que los últimos kilómetros fue aguantar el ritmo que debía hacer (siempre bajo 4:15 el kilometro) ya que iba justo justo para hacer bajo 3 horas.

En el último kilometro, cuando ves la meta y vi que podía lograr el tiempo, aparecieron mis compañeros de equipo alentando y motivando. Sebastian Orellana corrió conmigo parte de esa último tramo ¡¡¡. Cruce la meta y misión cumplida 2:59:31, una alegría inmensa todo el trabajo y tiempo destinado había dado sus frutos.

Como todo runner, cuando cruzas la meta ya estás pensando en el siguiente objetivo, porque esto es una pasión y siempre vamos por más ¡¡¡

Rocío Núnez “Mi primer Maratón de Santiago fue una experiencia maravillosa”

Hace 5 meses atrás decidí dar el paso y correr una Maratón. Hasta ese momento corría sola, sin estructura ni entrenador. El desafío era enorme, solo había corrido 21k, sin lograr bajar de las 2 horas. 

Lo primero era buscar un grupo de running que no solo me entrenara para poder llegar a la meta sino que además necesitaba mantenerme motivada porque sabía que el entrenamiento era duro, exigente y largo. No sería un proceso fácil. 

Y llegué a un grupo increíble, con corredores excepcionales que despilfarran en compañerismo, y  con unos tremendos entrenadores, muy profesionales y apoyadores, los  secos Carlos Warnke y Valeria Argandoña. 

Durante los 5 meses que dura el entrenamiento fui conociendo cada vez más a mis nuevos compañeros y no exagero cuando digo que hoy los siento parte de mi familia. Han estado ahí apoyando como pocas veces me ha tocado sentir. 

El proceso es largo, hay lesiones, imprevistos, problemas, dudas, la vida sigue su curso, y hay que lidiar con ella sin permitirse excusas para no seguir luchando por el sueño de correr 42,195 km.

Y lo logré, pude terminar mi entrenamiento y el 7 de abril estaba en la partida de los 42k, sabiendo que cumpliría mi objetivo, porque me lo había propuesto, había luchado mucho por él y tenía a los mejores a mi lado.

Los primeros 23k fueron cómodos, a pesar del calor logré mantener el ritmo esperado, incluso un poquito mejor. Pero el calor me fue afectando cada vez más… cuando llegué a Plaza Egaña empecé a sentir lo duro de la carrera, me di cuenta que no alcanzaría el tiempo proyectado pero recodardaba que era mi primera Maratón, que debía ser humilde y nunca pensé en abandonar. 

En el km 36 estaban esperándome mi hijo y mi marido. Me apoyaron hasta la meta, igual que otros integrantes del club  que no me dejaron flaquear los kms finales. 

Y en los últimos metros estaba mi gran amiga Nacha Parra, con quien había entrenado los 5 meses, habíamos compartido todas nuestras emociones, aprehensiones, ganas y las dudas que la Maratón nos provocaba. Ella fue siempre un ejemplo de dedicación y persistencia. 

Pero, la Maratón es así y por una lesión de última hora no pudo correr. Sin embargo, cruzamos juntas la meta, estuvo ahí en ese momento, así es que la medalla que me pusieron a mi es de las dos!!

Mi primera Maratón fue una experiencia maravillosa, que partió hace 5 meses, en mi primer día en el Warnke Running Team y que no terminó en la meta de la MDS… Ahora voy por Viña! Esto no termina más!

 

 

 

Carlos Marambio: “La primera vez, me vi obligado a correr descalzo”

En el año 1960 el etíope Abebe Bikila ganó la maratón olímpica en los Juegos de Roma corriendo con sus pies descalzos. Desde ahí a la fecha, en distintas competencias del mundo es posible ver corredores corriendo sin sus zapatillas.

Fue en STGO 21K, que conocimos el caso de Carlos Marambio, corredor de Soy Runner Team, quien termino el recorrido de 21 kilómetros en 1 hora y 47 minutos, prueba que corrió descalzo con la intención de entrenar y poder mejorar mi resistencia, ya que su objetivo principal es realizar todas las maratones más importantes en nuestro país.

¿Por qué comenzó a correr descalzo?

Carlos, de 34 años, comenzó a correr hace aproximadamente 2 años y poco a poco se fue enamorando de esta disciplina y cada vez más motivado. En una carrera sufrió un problema con sus zapatillas (literalmente se rompieron) debido a eso se vió obligado a seguir corriendo descalzo ya que quería terminar la carrera. Ahí se dio cuenta de lo bien que se sintió corriendo sin zapatillas y desde entonces me propuso correr descalzo en cada carrera a la que asistiera. 

Después de STGO 21K, corrió una semana mas tarde su primer maratón en MITA (Maratón Internacional Temuco Araucanía) y ahora espera correr Maratón de Santiago.

¿Qué siente al correr descalzo?

Carlos nos comenta que al correr descalzo mejora su postura, su pisada, se cansa menos y también lo hace sentir más libre a diferencia de correr con zapatillas lo cual lo obliga a estar más concentrado en la forma de su pisada y postura. 

Regularmente entrena con calzado minimalista para descansar mis pies y así cuidarme de posibles lesiones que después me perjudiquen en las maratones que pretende correr descalzo, de esta manera poder cumplir cada una de sus metas personales.

¿Tiene beneficios correr descalzo?

Entre los beneficios de correr sin zapatillas lo más destacado es la purificación de la técnica de carrera, permitiendo una pisada natural, aterrizando con la parte media y no con el talón, amortiguando el impacto de cada pisada con el complejo esqueleto de esa parte del cuerpo. De esta manera, además de correr de forma más eficiente, se evitan muchas lesiones. También, se mejora notablemente el tacto en la pisada, y se fortalecen los tejidos tendinosos.

¿Y puntos en contra?

Quienes sí puedan entrenar de esta forma, necesitarán de una correcta y escalonada adaptación. No solamente necesitan preparar las plantas de los pies para este nuevo reto, sino también los grupos musculares, que trabajan de una forma muy diferente a cuando se corre con calzado. Hay mucha gente que por su anatomía no está preparada para correr sin calzado, y de hacerlo, es muy probable que sufran lesiones.

René Vergara: “Correr en Nueva York, ha sido una de las experiencias más importantes en mi vida”

Para cualquier runners correr en NYC es un sueño, y creo hablar por la gran mayoría, más que venir a buscar una buena marca, (ya que las características de la ciudad hacen que las condiciones para correr sean complejas), correr en New York es correr en un lugar de tradición y un lugar importante desde todos los puntos de vista. Para mí no hay cosa más gratificante en la vida que poder hacer lo que a uno más le apasiona, y de paso ir cumpliendo tus sueños.  

Mi experiencia comienza con la idea de correr en la Media Maraton Nueva York y con eso, tratar de calzar nuestras vacaciones para marzo. Es así que planificamos con mucha anticipación esta aventura junto a un grupo de amigos, no obstante, sólo nos faltaba un pequeño gran detalle: Nuestras inscripciones para la carrera. 

Después de un tiempo, ya con todo el paquete vacacional comprado, averiguamos que la inscripción para la Media Maraton utiliza el mismo proceso que para la Maraton de NY, o sea, por clasificación de tiempo, por agencia, por donación a fundación o sorteo, las tres primeras opciones estaban descartadas ya que el tiempo no nos daba, y ya habíamos comprado el paquete turístico. En cuanto a la donación a una fundación es casi impagable, por lo que la única opción que nos quedaba, era cruzar los dedos y esperar el resultado del sorteo. 

Es así que con toda la fe, llegó el resultado del sorteo y ufff alivio,  habíamos quedado clasificados por sorteo, así que tendríamos, al parecer, las vacaciones perfectas! 

A NY llegamos el día viernes, y la primera actividad, después de hacer el check in del hotel, fue ir a buscar el número para la carrera, caminamos más de 40 cuadras (de la 58st a la 14st), que ni las notamos por lo contentos que andábamos, estábamos en llamas, disfrutando de cada momento y rincón de la Gran Manzana. 

El día sábado, obviamente, nos levantamos temprano, y para empezar a sentir confianza, nos fuimos a “conocer el terreno” donde pisariamos. Es así que fuimos por unos relajados 7 kilómetros por el Central Park, midiendo altímetria, temperatura, mirando la ruta por donde pasaba la carrera, etc. Presisamente en ese trote de reconocimiento, es que me dí cuenta que los últimos dos kilómetros finales iban a ser muy duros, las colinas que tiene ese “pequeño parque” son del terror, pero nada impidió que mi alegría se diluyera cuando ví que estaban montando la meta para la carrera del domingo. Durante ese trote también pude ver a las miles de personas que corrían en el parque y que también estarían corriendo en la media Maraton. Es realmente una sensación de felicidad el saber que el plan estaba saliendo a la perfección. 

Llegó el día de la carrera, previamente había realizado la misma ruta en metro, para conocer las combinaciones, los tiempos, las entradas y salidas de las estaciones, fue muy bueno hacerlo, ya que nos dió tranquilidad de saber donde andabamos, y poder decirle (con mi inglés nivel menos que básico) “Yo sé llegar”, a un Noruego que se nos acercó preguntando si sabíamos como llegar, entrando al metro el día de la carrera, el Escandinavo, no se despegó más de nosotros hasta que llegamos a Prospect Park que era el lugar de salida. 

Llegamos a Prospect Park, con más de una hora y treinta minutos antes que dieran la largada, nos encontramos con una organización perfecta, a pesar de los más de 24 mil runners, todo un proceso perfectamente coordinado linealmente, muy rápido y expedito, dejamos la bolsa con nuestras pertenecias en las micros, pasamos el control policial y al baño, (parada obligatoria por el frío) y la espera se nos hizo muy corta. 

Ya en el calentamiento, en el cual no sentía los pies por el frío, me di cuenta que estaba bien en cuanto a condición física, y me dije a mi mismo, “esta tiene que ser tu carrera CTM!! 

Llegó el momento de encajonar, nos deseamos suerte con mis amigos y nos separamos, ya que habíamos quedado en corrales distintos, olvídalo si querías meterte a la mala, en un carril que no correspondía al tuyo, eso ni pensarlo en un carrera como esta! 

En un principio al entrar al corral no hay mucha gente, uno acostumbrado a llegar media hora antes para quedar bien ubicado (de hecho logré quedar “peligrosamente” muy adelante), ya que en este tipo de carreras (me pasó lo mismo en Toronto) no tienes que estar peliando por un espacio. No vi a nadie que se saltará la reja o que llegará tarde y empezar a avanzar para llegar más adelante, hay un respeto único por el espacio del otro y eso es casi ley. 

Es así que faltando 15 minutos para el inicio comienza a llenarse el corral A, que era en el que estaba, así empiezo a mirar a los runners que tienes al lado y me empieza a dar algo de inseguridad si estas bien posicionado, por un minuto pensé en irme un poco más atrás, pero después dije me quedo aquí y si muero, será con las botas puestas, ya que inevitablemente cuando vas con un grupo rápido, y se notaba que muchos andaba a menos de 4 el mil, uno saldrá mas rápido de lo presupuestado, pero no me amedrente y dije que es una buena oportunidad para poder acercarme a mi PB. 

Llegó el momento de la largada, los polerones (de buenas marcas muchos de ellos) empiezan a volar por sobre las cabezas, el mío también voló, lo llevé de Santiago y no presisamente era un poleron de marca, era una chaqueta que estaba bien penca y que hace tiempo tenia ganas de deshacerme de ella, así que era el momento preciso para darle un dignisimo final. 

Canción Nacional y se da la largada, de entrada, un murallón de cuestas, gran parte de la primera etapa de la ruta de este año fue por el interior de Prospect Park, que debe ser peor que Central Park, en cuanto a la altimetria, cuestas largas y muy paradas, comedoras de piernas, pensé que este inicio tan potente, me pasaría la cuenta al final de la carrera, así y todo me sentía fuerte, frecuencia cardíaca estable y ritmo “decentemente” bueno, un poco más lento del presupuestado, por lo lógico de la altimetria, pero siempre pensando en recuperar los minutos perdidos en las bajadas. 

Salimos del parque y llega un momento en que se estabilizan los ritmos de los runners, llegamos a un plano en el cual no te pasa casi nadie y tu tampoco pasas a casi ningún corredor, entonces empiezas a mirar con qué grupito o corredor te vas, que tengan un ritmo parecido al tuyo, y si es grandote mejor así la “chupada de rueda” es más efectiva. En esa etapa de la carrera y cuando pasa el grupito con el pacer de la 1:20, aguanto el ritmo por 400 mts., luego pienso, a este ritmo me voy a fundir en el km. 12 o antes, así que dignamente bajo el ritmo y empiezo a esperar que pase el grupito con el pacer de la 1:25, el cual sabía que venía cerca porque los había visto en una vuelta en U. De la salida del parque, me dije los “espero” y me voy con ellos hasta donde más pueda así gano minutos y me acerco a la 1:26, el cual era mi objetivo. Sabía que era muy probable que en algún momento soltaría al grupo por las condiciones de la carrera (mucho frío, viento en contra y cuestas varias), y por que mantenían un ritmo demasiado parejo, y difícil de seguir, de entre 4:00 y 4:05, incluso en las cuestas y en los puentes mantenían el ritmo. En ese momento la estrategia en mi mente era, aguantar lo que más pueda con ellos para después soltarlos y guardar pierna para el falso plano de la 7a avenida y el tobogán del Central Park, que era la última parte de la de la carrera. 

Ya como en el kilómetro 14 se me empiezan a ir lentamente alejando, pero no me preocupé por que ya había ganado los segundos que necesitaba y ahora era cosa de aguantar un ritmo promedio de 4:10 en los últimos 7 km. para lograr mi objetivo. 

Me funciona mucho que para evitar la fatiga o pensar en otra cosa que no sea en el “dolor” de las carreras, mi cabeza se pone a sacar cálculos en la misma competencia, por ejemplo “que ritmo necesito tener en tal punto, para tener un tiempo determinado”. La idea de este jueguito, es mantener la cabeza en otro lado, dejando que pasen los kilómetros sin estar llenándose de pensamientos negativos, cosa que en algunas carreras pasa mucho, sobre todo en maraton, aveces me resulta, otras no. 

Es así que calculé que más o menos debía mantener un ritmo de 4:10 promedio, para lograr mi 1:26, esto, ya que iba con más o menos 40 sg. a favor en el km. 14.

Entramos hacia el centro de Manhattan, pero antes de eso pasamos por 3 pasos niveles de calles que entraban, salían se cruzaban, etc., eso no lo tenía previsto. Había calculado que era solo un paso nivel y me pasó la cuenta en el tiempo, no tanto en las piernas, pero si, ya había perdido mi ahorro de 40 segundos que había ganado, en solo 2 km. Por tanto, me quedaba tratar de mantener un ritmo promedio más alto del presupuestado, en los últimos 5km que quedaban de carrera. 

Esto me fue imposible, ya que no había ningún tramo “fácil” en los últimos kilómetros, como para poder acelerar y bajar el ritmo promedio.

Ya en la entrada de Central Park sabía que no lograría mi PB, así que me propuse mantener y llegar dignamente. Así, cruce la meta con 1:28:32, no es mi mejor tiempo en una media maraton, pero me queda la sensación de que en un carrera más plana y con mejores condiciones, hubiese logrado mi PB, y eso me dejó muy satisfecho pensando en que en toda la carrera me sentí fuerte, si baje el ritmo, fue por que las condiciones externas lo requerían y no por estar reventado, como en otras oportunidades, así que todo esfuerzo y sacrificio en los entrenamientos habían valido la pena. 

Al cruzar la meta, disfrute como nunca cada momento, me fui con mucha tranquilidad caminando por la muy eficiente ruta de servicios y logística habilitada para los runners, recibí mi medalla, fotos, bolsa de abastecimiento, miraba los edificios a la gente, todo con una armonía que casi nunca acostumbro.

La verdad es que es que cuesta encontrarle puntos bajos a esta carrera, y los que pudiesen serlo, son por las características de la ciudad, como la demografía y el clima, aspectos que no se pueden cambiar, si, es cierto, eventualmente, se podría modificar la ruta, para hacer la una carrera más rápida, pero creo, que implicaría un costo muy alto en lo atractivo de la carrera, que es no pasar por los puntos más importantes y tradicionales de la ciudad, y son justamente estos los que hacen del porque haber corrido en Nueva York, haya sido una de las experiencias más importantes en mi vida. 

Un corredor ciego y sus perritos completan el Medio Maratón de Nueva York

Thomas Panek, un hombre con discapacidad visua, de 48 años de edad, corrió la media maratón de la ciudad junto con tres perros labradores, Waffles, Westley y Gus, haciendo historia al completar la carrera sin ninguna ayuda humana.

Esto ocurrió el pasado 17 de marzo en Nueva York, en donde cerca de 20 mil corredores compitieron en la carrera del Día de San Patricio, que pasó por la plaza de Times Square de dicha ciudad. De acuerdo al sitio web Guiging Eyes For Th Blind, una organización benéfica que entrena perros para personas con discapacidades visuales, Panek se convirtió en el primer corredor ciego en completar este maratón con la ayuda de perros guía y no de un grupo de corredores, algo que sin duda fue una hazaña sorprendente.

Según el sitio web del club de corredores New York Runners,Thomas y sus caninos amigos terminaron la carrera de 21 kilómetros en menos de dos horas y media, esto gracias a que cada perrito corrió entre tres y cinco millas con él, cuyo ritmo fue de 10,5 minutos por cada 1,6 kilómetros.

La historia personal de Thomas es una muestra clara de lo capaces que podemos ser de rebasar los obstáculos que nos pone la vida. Y es que fue hace 28 años cuando el hombre en cuestión perdió la vista. “Cuando perdí la vista, estaba demasiado asustado para correr”, dijo a la cadena de CBS News, en donde afirmó que luego de adaptarse a la vida sin visión volvió a los maratones, aunque siempre acompañado de algún otro corredor.

Sin embargo, siempre estuvo consciente de que correr acompañado no era lo mismo que correr por tu cuenta y a tu ritmo, así que decidió aventurarse con sus suaves amigos perrunos para lograr hacer historia en el medio maratón de Nueva York.

Thomas Panek terminó la carrera con lágrimas en los ojos y aprovechó para mandar un mensaje motivador a todos aquellos que estén en su situación: “Es muy duro no gozar de visión, sabes, pero quiero decir a aquellas personas que son ciegas: salgan ahí fuera, pueden hacerlo. Pueden hacer cualquier cosa”. Además,abrazó y le dio un beso a su perrito en señal de agradecimiento.

Claudio Villegas de Club Runners La Cruz participo en los maratones de Cuba y Panamá

Como parte de Club Runners La Cruz hemos participado de carreras en el extranjero pero correr en Centro América fue especial tanto para mí como mi señora es por eso que queremos compartir la experiencia vivida en Cuba y Panamá.

La Maratón de la Habana Marabana convocó a 6000 atletas y de ellos 1400 extranjeros en distancias de 10K, 21K y 42K en un circuito que tenía partida y meta en el Capitolio cubano, pasando por la Habana Vieja, el Malecón y lugares emblemáticos como la Plaza de la revolución.

La gran dificultad radica en la humedad ambiental y alta temperatura que se mitiga en parte por el temprano horario de partida y gran cantidad de puntos de hidratación. Marabana es una carrera distinta donde el extranjero es muy bien recibido sintiendo el cariño de los cubanos quienes irradian alegría y entusiasmo, aún cuando la mayoría de ellos no cuentan con la indumentaria adecuada para correr, por esto último es muy común que cubanos pidan a extranjeros zapatillas o ropa deportiva una vez finalizada la competencia.

Correr en La Habana es transportarse en el tiempo con escenario, barrios y autos de los años sesenta; escasa internet que podría llevar a pensar en demora de los resultados oficiales lo que no sucede, puesto que a pesar de las carencias se le felicita por la organización por el alto nivel de la competencia.

Con una semana de diferencia fue la Maratón Internacional de Panamá con 21K y 42K quien atrajo a 1600 atletas de 43 países, ciudad que por su modernidad contrasta al escenario vivido en Cuba, pero sintiendo con mayor intensidad la humedad y temperatura ambiental, causa principal de una temprana partida (4:30 AM los 42K y 6:00 AM los 21K) en un circuito que tenía como escenario costa, lugares históricos y altos edificios que servían ayuda por su sombra así como los múltiples puntos de hidratación que hicieron más llevadera la competencia. Panamá tenía el atractivo de suculentos premios económicos para los ganadores de la general de 21K y 42K, sin entregar algún tipo de reconocimiento a los ganadores  por categoría.

En resumen una hermosa experiencia para hacer deporte en ambas carreras con muy buena organización y seguridad, dejando el deseo de volver a experimentarlas. Y en la parte turística ambos países adecuados para hacerlo, con variadas alternativas hoteleras que pueden llevar a tener hermosas experiencia, destacando en La Habana por su historia, gastronomía y por playas paradisiacas en su cercanía como Varadero;  Panamá destaca por su gastronomía, su canal y su gran comercio con convenientes precios.

Hugo Godoy y su participación en el Mundial Spartan Race Trifecta y el Maratón de Atenas

Viaje hace 2 semanas a Grecia, con 2 objetivos que había planeado un año atrás. El primero era ir por el podio en alguna de las 3 carreras del Mundial Spartan Race Trifecta, el cual es un mundial de carreras con obstáculos, que consistía en correr 3 carreras en 2 dos días.

El día sábado partimos con la carrera “Super” la cual tenia una distancia cercana a los 20 kilómetros con cerca de 30 obstáculos, fue difícil pero logre obtener un segundo lugar sub 25, ese mismo día teníamos que cerrarlo corriendo la distancia “Sprint” la cual dentro de este tipos de carreras la llamamos la de velocidad y fueron 8 km con 18 obstáculos, una carrera increíblemente rápida con unos tiempos promedios que parecían de una corrida en plano no de una carrera de montaña con obstáculos, y así finalizo el primer día acumulando casi 30 km, dos segundos lugares mundiales sub 25 pero me faltaba el día siguiente donde tocaba la distancia “Super” 30 km con cerca de 40 obstáculos, era la guinda de la torta y fui a afrontarla.

El nivel de los obstáculos fue altísimo, correr contra la corriente del rió, transportar objetos pesado cuesta arriba, correr en un túnel a oscuras, lo que es a oscuras, de hecho me esguince un dedo del pie al chocar contra la muralla ya que no se veía nada, obtuve nuevamente un segundo lugar sobrepasado nuevamente por un atleta húngaro pero esta vez quede descalificado por la mala ejecución en un obstáculo, me entere en cuanto la carrera termino y me llene de frustración el sueño de llevarme los 3 podios en las 3 distancias estrella de Spartan Race, no lo podía creer pero a esa altura solo me quedaba ser optimista y estar alegre por mis dos podios del primer día y tomar lo otro como lección, en fin, fue un fin de semana increíble donde pusimos al limite el cuerpo con una gran cantidad de obstáculos nuevos y de talla mundial.

Por otro lado, soy un atleta de carreras con obstáculos pero en Chile al año hacen máximo 2 carreras de este estilo por lo tanto durante el año voy mucho a corridas y cosas por el estilo para mantenerme compitiendo es por eso que a principio de año tome la decisión de correr mi primera maratón, el sueño de muchos y probablemente el mejor recuerdo del resto, y dije “que mejor que correrla en Atenas”. Justo la semana siguiente del mundial con carreras de obstáculos era la Maratón de Atenas, que se llama la autentica, que con 42.195 kilómetros une la ciudad de Maratón con la de Atenas, el cual es el recorrido del famoso mito de Filipides en el cual cuentan, que recorrió la misma distancia para contar en Atenas la victoria de la guerra contra los persas y fallecio tras dar el mensaje, y ademas el recorrido terminaba en el estadio donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos por lo tanto pueden entender, lo ansioso que me tenia esta fiesta, mi objetivo era solamente terminarla y disfrutar esta oportunidad, y fue algo tan hermoso que de hecho me emociono hasta las lagrimas la llegada, corrieron cerca de 20.000 personas la distancia maratón y el apoyo y ambiente que se genera a lo largo de la distancia completa era algo impensable para mi, no podía creer la cantidad de gente que había apoyando, grupos de música, grupos sociales, juntas de vecinos, colegios, era una fiesta total de inicio a fin, sin dudarlo puedo decir que correr una maratón es una de las cosas mas bellas que existe pero correr allá es simplemente algo indescriptible.

Con respecto al año que viene, ya tengo agendadas dos maratones ya que me quedaron gustando, a quien no? Jaja y obviamente preparar mi especialidad que son las carreras con obstáculos y tratar de quedarme con el primer lugar sub 25 en cada una de sus 3 distancias

Howdy,
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