Los cuerpos de verano se hacen en invierno, ¿Cómo motivarse para entrenar con frío?

  • Conectarse con uno mismo y enfocarse en los beneficios del entrenamiento son clave para mantener el entusiasmo.

Las bajas temperaturas invitan a quedarse acostado, a ver películas y comer chocolates, pero los cuerpos del verano se hacen en invierno por lo que conectarse y mantener el foco en los beneficios son clave para seguir entrenando los meses más fríos y de lluvia.

El head coach del centro de entrenamiento integral SpeedWorks Eduardo Fuentes, comenta que “una manera de encontrar la motivación es pensar en la gran cantidad de beneficios que nos entrega el entrenamiento constante. Más allá de lo que ya sabemos sobre la importancia de llevar una vida saludable, si se mantiene la actividad constante, la persona se va a sentir mejor, no solo físicamente, sino que también mentalmente”.

Durante el invierno, hay que tener cuidado con los ejercicios de velocidad cuando la temperatura es baja ya que se podría incrementar la posibilidad de sufrir un desgarro muscular, lo que se ve reducido si hacemos un buen calentamiento. Según dice Fuentes, realizar calentamiento previo es fundamental, pues “en la mañana, con frío, cuesta moverse, por lo que es importante hacer un trabajo de movilidad articular más que de intensidad. Así, sube la temperatura corporal y aumenta la irrigación en las zonas periféricas logrando que el ejercicio sea mejor tolerado”.

Otra manera de motivarse para hacer deporte en invierno es utilizando la ropa adecuada. Es importante que no sobreabrigarse ya que podría resultar incómodo e incluso producir un exceso de sudor y por consecuencia inducir a la deshidratación. La recomendación es abrigarse por capas y de esta forma a medida que vamos entrando en calor ir progresivamente sacando ropa de manera de no sentir frío, pero tampoco exceso de calor.

Además, el realizar ejercicio mejora la circulación, y disminuye las posibilidades de contraer infecciones respiratorias, por lo que antes de desertar, hay que pensar en los beneficios que trae el mantenerse en movimiento y encontrar la fuerza de voluntad para continuar entrenando en invierno.

El Reintegro Deportivo, una mirada desde la Psicología del Running

Toda lesión implica en el corredor una traba importante para su desempeño deportivo, en algunas ocasionas las lesiones llegan a ser tan invalidantes que se trasforman en un problema significativo que escapa de la vida deportiva afectando otras áreas sensibles de la persona.

Desde el punto de vista de la psicología del deporte, una lesión siempre conlleva una modificación del estado emocional del deportista y de su sistema de creencias personales hacia su persona y el entorno. La manifestación más llamativa se encuentra en el plano emocional, el que se caracteriza, según lo complejo de la lesión, por un estado disfuncional y displacentero.

Esto quiere decir que un corredor lesionado va a experimentar un estado emocional marcado por emociones y estados de ánimo negativos, con una proyección de futuro confusa o simplemente oscura y en muchas ocasiones su comportamiento no va a ser el más productivo, por ejemplo comer en exceso o ser descuidado con su recuperación.

La respuesta psicológica inmediata a una lesión no algo específica, podría ser diversa y eso dependerá del tipo de lesión, el momento deportivo y los recursos psicológicos que el deportista tenga para enfrentar la problemática.

Le reacción psicológica ante una lesión podría ubicarse dentro de las siguientes categorías:

  • Negación: El deportista no hace frente a la evidencia, no cree que está lesionado o piensa que la lesión es menos seria de lo que realmente es.
  • Cólera: El deportista se comporta de manera irritable con él y con los demás, no acepta la situación y esto le provoca un nivel alto de ira y rabia.
  • Depresión: A los momentos más fuerte de ira, les suele acompañar sentimientos de pérdida (estatus social, logros deportivos, etc) que pueden provocar verdaderos estados depresivos asociados a la lesión.
  • Aceptación y reorganización: Este es el momento crucial y supone el hecho de aceptar realmente la lesión y, por tanto, la posibilidad de poner todos los recursos en marcha para la recuperación.

La última categoría es la no sucede de forma posterior a una lesión y debe ser el objetivo principal del trabajo psicodeportivo con un deportista lesionado.

Identificar la etapa psicológica que se genera posterior a una lesión y como va evolucionando permite al psicólogo poder establecer estrategias de intervención para ir evolucionando en el proceso psicológico del deportista lesionado y de esta forma generar un estado positivo para la llegada del reintegro deportivo, la que debe coincidir con la fase de aceptación y reorganización.

Como herramienta de ayuda para el psicólogo deportivo se encuentran algunas pruebas psicológicas que permiten conocer los estados emocionales o de ánimo de los deportistas, entre ellas destaca el POMS. De todas formas una buena entrevista y el conocimiento de la carrera deportiva entregaran información muy relevante.

El reintegro deportivo es un periodo progresivo, en este sentido las estrategias de intervención van a ir variando según el momento en que el deportista se encuentre.

Por lo general es importante trabajar:

  • Habilidades comunicacionales del deportista para una correcta entrega y recepción de información con las personas implicadas en su proceso
  • Técnicas de relajación para la disminución del estrés y la ansiedad
  • Establecimiento de objetivos cuando se aproxima la fase de reentrenamiento y reintegro deportivo
  • Restructuración cognitiva respecto a sus ideas irracionales asociadas a su futuro como deportista (no volveré a ser el mismo de antes)

Jaime Mestre V.

Psicólogo Deportivo KDR

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