Entrenamiento

¿Notas tu estrés?

Por Rosa Morón Concha, Fundadora de The Ratnavali Center.

Acá estamos nuevamente compartiendo información sobre el “Entrenamiento de la Mente” desde la mirada del Mindfulness. Nos seguiremos refiriendo al “Estrés”, el cual, ya profundizamos en el artículo anterior denominado ¿reaccionar o responder? (para que lo leas). Esta segunda nota está referida a como impacta el estrés en nuestro cuerpo y por ende en el rendimiento deportivo.

Si bien el estrés significa diferentes cosas para todos. En esencia podemos decir que es cuando “queremos que las cosas sean diferentes de como realmente son en el momento”, que la mente está más ocupada de lo que suele estar y puede ser también que estas experimentando algún tipo de emoción negativa o abrumadora como impaciencia, frustración, tristeza y tu cuerpo esta tenso e incómodo.

El ciclo de reacción al estrés

Primero es importante entender, que el cuerpo se adapta muy bien a mantenernos seguros cuando existe la percepción de amenaza. La amenaza puede ser real o imaginaria, pero el cuerpo experimenta éstos de la misma forma. Esta percepción de amenaza activa el sistema nervioso simpático, que se manifiesta como la preparación del cuerpo para luchar, escapar o paralizarse. Esta preparación implica al sistema hormonal, y provoca respuestas fisiológicas que incluyen:

Sangre – las hormonas del estrés cambian la viscosidad de la sangre, por lo que es más gruesa.

Sudor – sudamos más cuando estamos estresados, ya que nos enfriamos, y estar listos para el esfuerzo.

Sentidos y la percepción – obtenemos la hiper excitación de los sentidos, la percepción se agudiza, y el tiempo puede parecer reducir la velocidad.

Músculos – el flujo de sangre a los músculos aumenta, tensándolos y lo que les permite estar listos para la acción.

Corazón – la frecuencia cardíaca y la presión arterial aumenta, para el esfuerzo.

Digestión – como la sangre se dirige hacia los músculos utilizados para la acción, el sistema de digestión se ralentiza o se detiene completamente.

Vejiga y los intestinos – podemos sentir la necesidad de orinar o vaciar nuestros intestinos.

Este sistema nervioso simpático está diseñado para mantenernos vivos y a salvo de los peligros en nuestros entornos físicos. En nuestra vida moderna, puede que no haya tantos peligros o más bien amenazas reales a nuestra seguridad física, pero hay muchas más fuentes de percepción de “amenaza”, a nuestro medio de vida, a nuestra identidad, a nuestro grupo social, a nuestras oportunidades, a nuestra percepción de la libertad. Y el cuerpo reacciona a ellas de la misma manera.

Los factores de estrés también pueden ser conocidas y se anticipan (como la próxima competencia que se acerca o como una reunión mensual regular en el trabajo donde tenemos que presentar nuestro progreso), así como sorpresas desconocidas (clima durante una competencia) Y, como se ha descrito anteriormente, el estrés no sólo puede proceder de fuera de nosotros mismos, pero también puede ser creado o exacerbado por nuestros hábitos internos (nuestros patrones de pensamiento).

Nuestra reacción de hoy en día al estrés es probable que sea más mental que físico, y por lo tanto no hay ningún uso de las hormonas del estrés en nuestros cuerpos a través de la lucha o huida. Y estas hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, por lo tanto, se almacenan en el cuerpo en lugar de ser expulsados ​​a través de la actividad física en el momento que ocurre. Ya que no siempre que tenemos una situación o momento estresante podemos, por ejemplo, colocarnos las zapatillas y salir a correr. Por otro lado, en nuestra vida moderna de ritmo rápido, tenemos mucho menos tiempo para el descanso y la recuperación, y por lo tanto nuestros cuerpos tienen menos oportunidad de reequilibrarse a sí mismos.

Por esto es importante conocer que hay consecuencias para el almacenamiento de las hormonas del estrés en el cuerpo, y como esto nos impacta:

Cerebro y nervios – sentimientos de desesperación, dolores de cabeza, problemas de memoria, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, irritabilidad, falta de energía, nerviosismo.

Piel – psoriasis, acné, eczema.

Los músculos y las articulaciones – dolores musculares y tensión, artritis, problemas de espalda inferior.

Corazón – hipertensión arterial y frecuencia del pulso.

Estómago y el sistema digestivo – náuseas, úlceras, dolor, ardor de estómago, aumento de peso, diarrea, estreñimiento.

Páncreas – mayor riesgo de diabetes.

Sistema reproductivo– mujeres: períodos irregulares y más dolorosas, disminución del deseo sexual; los hombres: la impotencia, la producción de espermatozoides inferior, reducen el deseo sexual.

Sistema inmune – baja capacidad de luchar y recuperarse de la enfermedad.

La ansiedad, el miedo y la preocupación – a menudo hay un nivel constante de ansiedad presente, que para la mayoría es un nivel bajo (pero no obstante está presente), pero para otros, puede ser muy alta la mayor parte del tiempo.

Probablemente, al leer esto has realizado un chequeo y reconocido aquellas reacciones en tu cuerpo de forma intermitente o permanente, tal vez como deportista los niveles de energía, tensión, dolor muscular, insomnio, nerviosismo, alteración del sistema digestivo, preocupación y ansiedad.

Muchos de nosotros nos hemos vuelto expertos en reaccionar a las tensiones en nuestras vidas, y muchas veces estos son comportamientos inútiles y autodestructivos. Por ejemplo, puede ser exceso de trabajo, de forma reactiva aumentes o hagas foco en comer, beber alcohol o café, fumar o tomar drogas. Incluso las actividades aparentemente inofensivas como ver la televisión a menudo puede ser un intento de evitar la reacción de estrés. A largo plazo, estos comportamientos pueden a su vez llevar a la depresión, agotamiento, enfermedad del corazón, cáncer, u otras dolencias, lesiones y enfermedades.

¿Qué hacer desde la mirada del Mindfulness?

El estrés toma muchas formas, especialmente cuando el día ha sido especialmente desafiante. Si bien, nada puede cambiar las circunstancias, si podemos al estar conscientes del momento presente, aprender a reconocer lo que genera en nosotros. Lo importante es comprender que ellas no son la totalidad de la realidad, sino solo partes que transmiten pensamientos, sentimientos y sensaciones – y que influyen en ese momento y modifican en parte la realidad.

¿Qué nos ayuda?

1.-Darnos cuenta o “notar” a lo que nos aferramos.

Ser más conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales provocadas por los acontecimientos que nos ocurren

2..-Abandonar la “historia preocupante” en tu mente

Liberándonos de hábitos automáticos de desarrollar historias (chat mental), incrementando aún más la emoción y sensaciones corporales a través de los pensamientos.

3.-Permitirte “replantear” la situación estresante.

Decidir en libertad “responder conscientemente” de manera más hábil y favorable. En lugar de “reaccionar de forma automática”, sin templanza y decisión, con la sensación de estar resolviendo situaciones en nuestras mentes que muchas veces ya ocurrieron, o ni sabemos si en el futuro ocurrirán.

¿Estás consciente si “Notas el estrés”?

 

¿Dónde la puedes encontrar?

Rosa Morón Concha

Instructora de Bienestar integral, Inteligencia Emocional, Meditación, Mindfulness, Alimentación Consciente y Yoga. Terapeuta transpersonal, deportista y maratonista amateur, con estudios en Chile, Inglaterra e India.

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