Grandes Historias

Hector Vinet: «Este ciclo de entrenamiento me demostró que con disciplina, esfuerzo y motivación podía pensar en grande».

Es imposible relatar mi experiencia en Viena, sin explicar el por qué de su elección y cómo se fue dando el ciclo de entrenamiento.

En septiembre pasado debuté oficialmente en la maratón de Berlín. Al iniciar tal ciclo por abril del año pasado, esperaba y soñaba con cruzar la meta con un Sub3h; algo exigente, desafiante, pero creía que tenía la capacidad con un buen ciclo de preparación de realizarlo, pero lamentablemente un edema me tuvo sin correr en junio y gran parte de julio; dado ello, logré ‘preparar’ la maratón en sólo siete semanas aprox. por lo que no llegué en la forma que hubiese querido. En definitiva, crucé la meta en 3h04’59».

En paralelo a esto se organizó un proyecto de socios del club por sobre 60 años para que pudiesen preparar de forma competitiva su ‘última’ maratón y el lugar escogido era Viena. Finalmente tal proyecto se extendió a ex socios y cualquier socio que deseara participar. Con la espinita clavada de Berlín, Viena fue la luz del túnel, la revancha perfecta … circuito plano, buen clima y además el poder compartir con socios que son la historia viva de este club. Natalia, mi polola, también había quedado disgustada con su resultado en Berlín, así que para ambos fue la ‘solución’ perfecta. Así, un mes después de Berlín ya estaba iniciando mi ciclo rumbo a Viena.

Esta vez quise preparar adecuadamente las 25 semanas que habían por delante, para recuperar la capacidad aeróbica y el ritmo que había perdido con la lesión previo a Berlín. 12 semanas de período básico resultaron antes de entrar al bloque específico. Aquí comenzaron las dobles jornadas, martes y jueves, que incluían series por las tardes; los días miércoles eran habituales 18km, los sábados comenzaron trabajos de mayor ritmo y los domingos aumentaron los km … así transcurrieron casi 8 semanas y las sensaciones eran de las mejores, la recuperación era bastante rápida, cero molestias, todo en orden.

Siempre he tratado de ser lo más competitivo conmigo mismo y ahora iba siendo tan buen ciclo de entrenamiento que bajar las 3h en Viena era un desde; mi objetivo era intentar ir por las 2h53. La mejor prueba para ello y ver en qué pie estaba era Stgo21k, una media maratón el 10 de marzo. La inquietud? A qué ritmo hacerlo faltando 4 semanas para Viena, acá pueden haber innumerables opiniones, ir a ritmo maratón, algo por debajo de tal ritmo, o bien ir a fondo.

Mi mejor marca hasta esa fecha era 1h22’08 en Viña 2016, luego de ello, entre algunas lesiones y períodos de trail running incluidos, siempre había rondando la 1h23′, no me movía de allí.

A raíz de las semanas de preparación que llevaba, la sensación era que bajar de 80 minutos era posible, e incluso los trabajos de días sábados, donde hacíamos 8/9km rápidos daban el indicio que incluso podría ser mejor. En definitiva, ese día salimos a ritmo 3’43» y las sensaciones en carrera fueron cómodas, a pesar que esa semana lógicamente fue de volúmenes normales. Crucé la meta en 1h18’47», algo que hace un tiempo me era impensado y lo más importante claro, eso me daba un impulso de confianza para Viena tremendo. Las proyecciones con este tiempo daban para pensar en una buena carrera el 07 de abril; pero claro, primero había que correrla ….

Dos días post Stgo21k salimos a correr por la mañana con mi amigo Roberto Pinto ‘el largo’ (mi partner de entrenamiento por las mañanas todo el verano) y sentí molestias en mi pierna izquierda. Las obvié y ese mismo día por la tarde volví a entrenar y ahí ya el dolor era más intenso … y preocupante.

Día miércoles con masajes en la tibia que me hicieron revolcarme de dolor por primera vez (durante todo el ciclo fui a masajes cada dos semanas y ya en las últimas, una vez por semana), jueves troté para probar que tal, pero molestia continuaba, viernes de vuelta a masajes, esta vez punción seca pues sóleo estaba apretadísimo. Así pasó el fin de semana sin correr y día lunes decido hacerme 2 resonancias, una de pie (tobillo) y otra de pierna (tibia) y el resultado terminó arrojando un edema trabecular en la tibia e inflamaciones en tobillo. Tanto el traumatólogo, deportólogo que visito de vez en cuando y kine, me recomendaron todos por igual parar y no correr hasta la largada de Viena … una locura para mí dado la fecha en que nos encontrábamos.

Iba siendo tan buen ciclo de preparación, con resultados en entrenamientos y la última carrera que antes no los hubiese pensado realizar, esa sensación de confianza absoluta que el día de carrera de la maratón iba a ser un día redondo, pero todo eso en una semana se estaba ‘derrumbando’. El deportólogo me dijo que me olvidará de marcas, pues el riesgo latente era que una fractura por estrés sucediera en carrera. Con todo esto, las semanas previas a Viena sólo hice bicicleta e hipoxia, para que la caída en rendimiento no fuese tan estrepitosa.

Así transcurrieron las semanas con las dudas si correr o no correr la distancia; en fin, decidí y acepté el riesgo de una lesión o retiro, quería intentarlo.

A Viena llegamos un día jueves y ya el viernes teníamos el kit retirado. Ese mismo día salimos por unos 5k, algo de molestia pero ya estábamos allá, iba a partir la carrera de igual modo.

Día domingo desayuno liviano, nos fuimos al metro para poder llegar a la partida que estaba al otro lado del Danubio. Mucho frío en el encajonamiento y viento incluido, pero sabía que con el correr de kms no sería tema.

Nos separamos con Natalia, nos deseamos todo el éxito en carrera y nos despedimos.

Con Roberto nos encajonamos en Block 1 por lo que esta vez tendría una salida expedita no como lo fue Berlín. 

En los días previos ya como el objetivo inicial había sido frenado por la lesión hace 4 semanas, decidí lógicamente ir a un ritmo más lento, eso al menos en el papel, pues cuando se dio inicio a la carrera ya el km1 salió por debajo de 4min; era el km inicial así que interiormente sabía que me tendría que ir ajustando al ritmo mas conservador que había planeado, pero tal ajuste nunca llegó, comenzaron a salir ritmos cercanos a 4’00 – 4’05 y la verdad que me sentía comodísimo, incluso sentía que si bajaba el acelerador iba muy lento. Km12 y a orillas del circuito veo a Mónica, amiga y Sra de Roberto que nos iba a estar dando ánimo en ruta y también ayudando con hidratación, siempre un punto débil en mis carreras. El circuito de Viena es prácticamente plano, con pequeños desniveles y anchas calles para el número de corredores que somos. Al mismo tiempo de la maratón también largaron los participantes de media maratón y maratón por relevos. Km18 y Km19 me encuentro con la barra chilena que nos había acompañado; socios y parejas de corredores … más allá Mónica que me entrega una botella que ya habíamos acordado días previos.

Km20 y siento algo de cansancio … ya en Berlín el ‘muro’ me había pegado en el km27 y desde ahí había sido una caída en ritmo que no quería que se repitiera esta vez. ¡A esta altura de carrera el ritmo promedio iba cercano a los 4’02, demasiado rápido! Km23 y pasamos a tan sólo una cuadra del Hotel donde nos estábamos quedando y aquí viene una ‘bajada’ … no mucho desnivel negativo pero mis cuádriceps la sienten y me doy cuenta que van algo resentidos, esto claro, por las semanas previas sin haber corrido. Km28 y las sensaciones son de mayor esfuerzo para poder mantener el ritmo … ya no salen fluidos, ni rápidos como venían siendo así que acá había que meterle cabeza y defender el ‘ahorro’ que tenía en los bolsillos. Km30 y el circuito ofrece un ida y vuelta cerca del estadio de la ciudad; acá me cruzó frente a frente con Roberto así que nos damos ánimo. Posterior a esto viene otro ida y vuelta más largo por el parque principal de la ciudad … esto es km31 al km35 app. Un ida y vuelta eterno a esta altura donde el ritmo venía bajando paulatinamente. No me preocupé mucho de ir mirando el reloj, sino que de pelear cada km para no seguir cayendo en el ritmo. 

Acá me cruzo primero con Ricalde (José) … yo en el km32, él ya de retorno en el km34, nos damos ánimo … él va fluido, un relojito con su clásica técnica al correr, yo intento verme no tan agotado … resistiendo. Vuelvo a cruzarme con Roberto, mismo caso con Ricalde; yo en el km34, él quizás en el km32 … y si desde el km25 al km35 sufro una caída en ritmo, ya en el km35 el ‘muro’ se hizo notar. Me dolían los cuádriceps, el ritmo era notoriamente más lento, sentía que iba muy muy lento, hasta sentí algo de vergüenza interior; y también por no haber sido más inteligente y haber hecho otra carrera, la que había planeado; en fin, vi mi reloj, saqué cálculos rápidos de los km que faltaban por ‘X’ ritmo y vi que podría estar bordeando las 3h.

Además de luchar con los km, también comencé a luchar con esas ganas de parar, caminar o renunciar e ir por cualquier resultado, pero mi cabeza también me decía, sigue peleando que tienes chances aún de las 3h. Volví a cruzarme con Mónica en el km36, me ofreció agua e interiormente me hubiese quedado con ella allí … acá ya iba destruido, por lejos el peor tramo del circuito km35 al km38, dentro aún del bosque … solitario, poco público y muscularmente como también de ritmo ya en decadencia. Sabía que en el km38 era el penúltimo giro donde volvíamos a cruzar por última vez el río y donde además comenzaba algo de desnivel hacia la meta. Aquí en el km38 también un par de calambres vinieron a visitarme. Volvía a mirar el reloj y mi mente me decía que iba a estar por fuera de las 3h, quizás mejoraba las 3’04 de Berlín pero para lo que había entrenado, no quedarme con al menos un Sub3 no iba a ser un buen resultado.

Km40 y ya hay mucho público a ambos lados de la calle, yo algo cabizbajo intentando no flaquear y calculando de vez en cuando si llegaba o no a las 3h. Km41 y se comienza a escuchar la voz del locutor a lo lejos … mi ritmo igual que los últimos 5km, muy lento, de sensación al menos (iba ya en 5’00″/km). Comienzan los últimos 500 mts quizás, corriendo sobre la alfombra de los metros finales … veo a lo lejos el reloj de la carrera sobre la meta, 2h57 y fracción, avanzando rápidamente … veo mi reloj, comienzo a ver el primer letrero de los últimos 400 metros y calculo rápidamente que si apreto el acelerador puedo al menos intentar luchar por las 3h aunque para mí, las veía poco probable de hacer por el ritmo que llevaba, pero como siempre mi idea es llegar vacío a la meta no lo pienso mucho y no me guardo nada. Comienzo a acelerar con lo poco de energía que quedaba, cierro hasta los ojos por el dolor que sentía (muscularmente pues de la lesión nada) y noto lo chueco de postura que iba corriendo, con la cabeza hacia atrás; me dije a mi mismo que mal saldrán las fotos llegando a meta, pero mientras pensaba eso más a fondo intentaba ir … así fueron pasando los letreros de 300, 200 y 100 metros y yo peleando al menos el sueño de ser sub3. 

Logro cruzar la meta, veo antes el reloj encima y vi 3h00′ y segundos; paro mi reloj y veo 2h59’59» … mi sensación allí fue de que no lo había logrado o la verdad estaba tan cansado por esos 42km y por sobre todo ese ‘sprint’ final que no tenía tiempo para pensar en otra cosa.  Veo de reojo hacia las vallas de la carrera y del otro lado veo a Natalia, tratando de preguntarme como estaba y yo dándome cuenta que ella al menos no había logrado terminar la carrera.

Sigo avanzando cual zombie y se me acerca un voluntario que de seguro no me vio muy bien, me ofrece ayuda, mientras yo tambaleaba de lado a lado; luego señala a una chica de enfermería que me reitera nuevamente si me encuentro bien ofreciéndome ayuda; le respondo o balbuceo ‘it’s ok’ y pienso internamente que no sería gracioso para los demás terminar en enfermería (por segunda vez; luego de una media en Stgo) así que me retiro de ahí una vez que me entregan mi medalla de finisher.

Me quedó unos metros más allá para esperar a Roberto; luego de unos minutos cruza la meta, nos encontramos, nos felicitamos en silencio y balbuceamos algunas palabras. Salgo de la zona de llegada para encontrarme con Natalia y nos vamos a buscar mi kit a guardarropía. Ella esta segura que sí bajé las 3h y yo en mi interior aún algo desanimado por como había hecho la carrera. Me cuenta en el camino lo que le ha sucedido a ella, claramente esta muy desanimada; pero la felicito por haber partido la carrera y que no hay nada que reprocharse.

Luego de varios minutos nos encontramos con Mónica y ella a través de la app confirma que sí había logrado bajar las 3h; resultado oficial 2h59’57» !! Ese ‘sprint’ final vaciando todo había resultado, así que el objetivo inicial de al menos bajar las 3h lo había logrado, pese a haber tenido unas últimas 4 semanas previas sin trote prácticamente y con un bajón anímico importante.

Con el paso de las horas me siento en paz conmigo mismo, por haber corrido y por haber luchado hasta el final las 3h.

El final de la historia no fue como lo venía soñando hace un mes, pero hoy ya con todo lo sucedido, tranquilo y feliz de otro proceso de aprendizaje. Y lo más importante, ¡este ciclo de entrenamiento me demostró que con disciplina, esfuerzo y motivación podía pensar en grande!

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