Grandes Historias

Manuel Acosta: «Cuando cruzas la meta ya estás pensando en el siguiente objetivo, porque esto es una pasión».

Para la #MDS 2019 mi motivación era buscar mejorar mis marcas ya que el año 2018 tuve una pequeña lesión semanas antes de carrera lo que no me permitió lograr la marca esperada. También poder lograr el tiempo para clasificar a los Majors.  Es por esto que decidí ingresar a un club y de esta forma tener un plan de entrenamiento, un grupo con quien entrenar y obviamente tener la mejor asesoría para el cumplimiento de mis metas. Elegí al equipo EORunners, principalmente porque conocía a sus profesores Erika Olivera y Leslie Encina, tanto como personas y cuáles eran sus métodos de entrenamiento. Además de mencionar que ambos son atletas de elite y de lo mejor que ha dado Chile estos últimos años. También a su director Walter Oddo y algunos integrantes. Encontré un grupo humano espectacular, muy buenos amigos y por ende un clima de entrenamiento excelente.

Cuando ingresé al club me pidieron llenar un formulario con los objetivos que quería cumplir durante el primer semestre de 2019, y yo puse dos: En Stgo 21K era bajar las 1:28:00 y  en MDS bajar las míticas 3 horas. Todos los que somos Runner y aspiramos a correr una maratón sabemos que bajar las 3 horas es una marca simbólica y difícil de lograr.

Mi preparación comenzó el 10 de Diciembre de 2018 en el primer entrenamiento con el equipo EORunners. Me dieron la bienvenida con un control de 400 metros, que evidencio lo duro que tendría que entrenar si quería lograr mis objetivos. Ahí comenzaron 4 meses de dura preparación, que contaban con dos días de trabajo en pista, los primeros meses muchos kilómetros de cerro en el San Cristóbal y generalmente los domingos controles o entrenamientos grupales en Santa Clara o la famosa Herradura. También dentro del ciclo hay que pasar por el gimnasio para trabajar la musculatura, masajes, kinesiólogos, nutricionista, etc. Correr una maratón no es un juego simple y hay que prepararse de la mejor forma y asesorarse de buena manera. El tiempo que se destina a preparar una maratón es alto, mezclado con el trabajo y las actividades familiares hace que este proyecto pase a ser familiar, ya que sin el apoyo de ellos no se pueden lograr los objetivos. Sin el apoyo de mi señora no podría haber entrenado lo necesario.

Dentro de la preparación estaba contemplado correr Stgo 21K donde mi objetivo era correr bajo 1 hora 28 minutos. En el último entrenamiento mi profesor Leslie Encina me dice “Manolo corre a 4 minutos el kilometro”, ni yo me lo creía, pero sabía que era el ritmo que tenía que lograr si quería cumplir el objetivo central. Dicho y hecho, corrí a 4 minutos el kilometro y conseguí mi mejor marca logrando 1:24:50. Fue un golpe de moral positivo, ya que si ocupábamos la mítica formula de multiplicar el tiempo por 2 y sumar 10 minutos para hacer una proyección a la maratón, me daría justo. Estaba feliz, el entrenamiento estaba dando sus frutos. Fue ahí donde nos pusimos de acuerdo con Marcelo Loureriro y Walter Oddó y generamos el proyecto “Breaking 3 hours”. La idea era hacer entrenar juntos y tratar de correr la maratón los tres juntos hasta el kilometro 30 y luego cada uno buscaría su marca.

Llegó el día de la carrera. Tuve la suerte de poder encajonar adelante junto a mis compañeros. Los primeros 15 kilómetros transcurrieron de acuerdo con lo planificado. Ya iba una hora de carrera y empecé a notar que el calor sería un invitado no grato a esta fiesta. Fue ahí donde tomé la decisión de tomar más líquido de lo planificado.

Para mi el kilometro 21 era muy importante, ya que era la mitad de carrera y mi punto de control para saber como iba en los tiempos y si proyectaba cumplir el objetivo central. Sabía que debía llegar en los tiempos y con fuerza porque en ese punto, según yo, se inicia la parte más dura de la carrera que es Vespucio. Iba en los tiempos planificados, sin margen para error, por lo que tuve que concentrarme y apretar. En el kilómetro 29 estaba mi señora con mi hijo, y verlos a ellos fue el último y gran impulso de la carrera (quizás las pulsaciones mas altas estuvieron ahí jajajjaa).

En el kilómetro 32, el último tramo de la carrera, todo el mundo te grita ¡¡¡se acabo!!! ya que desde ahí en adelante es en bajada. Pero en ese punto vas con las fuerzas justas y este año el calor me golpeó más de lo que esperaba, por lo que los últimos kilómetros fue aguantar el ritmo que debía hacer (siempre bajo 4:15 el kilometro) ya que iba justo justo para hacer bajo 3 horas.

En el último kilometro, cuando ves la meta y vi que podía lograr el tiempo, aparecieron mis compañeros de equipo alentando y motivando. Sebastian Orellana corrió conmigo parte de esa último tramo ¡¡¡. Cruce la meta y misión cumplida 2:59:31, una alegría inmensa todo el trabajo y tiempo destinado había dado sus frutos.

Como todo runner, cuando cruzas la meta ya estás pensando en el siguiente objetivo, porque esto es una pasión y siempre vamos por más ¡¡¡

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