Grandes Historias

Mauricio Fuentes «Berlin 2019: I’m running in the rain»

Hace unos meses atrás, el 7 de Abril para ser exacto, estaba terminado mi primer maratón, el de Santiago, uno de los más difíciles de los últimos años por las altas temperaturas y el cambio de hora coincidente según me dijeron. El MDS me hizo descubrir mi amor por esta distancia (El amor por correr lo descubrí hace un año y medio aproximadamente), por todo el proceso y lo que uno vive durante la carrera. Inmediatamente después de cruzar la meta ya quería correr otra al día siguiente (masoquismo mode on). En mi desconocimiento del tema no sabia que existían 6 Majors, algo así como los Grand Slam del running y como seguía con las ganas de correr nuevamente los 42.195 metros dije… por que no?. El que mas me llamo la atención fue el Maratón de Berlín, esto junto a que uno de los integrantes de EOR (Erika Olivera Runners) grupo al que pertenezco, José Antonio Wenzel, el cual se a convertido en un muy gran amigo,  se había inscrito, me motivó a decidir que Berlín seria mi segunda maratón del año y de la vida.

Y comenzó el proceso, los controles, los cerros continuos, las pistas (como se odian los lácticos, pero como nos ayudan a progresar), los largos (esos largos que te enseñan a “correr con dolor”, la nutri, los masajes, en fin, todo lo necesario para no aflojar y tener una buena presentación.

Como hay 5 horas de diferencia entre Alemania y Chile, “Los Berlines” (José Antonio, Wenzel, Fabiola Guerrero y yo) como nos bautizaron en el grupo, decidimos viajar con anticipación para eliminar el Jet Lag, así que el sábado 21 de septiembre estábamos viajando de Santiago a Berlín junto a la Eli, mi señora, pilar fundamental en todo esto. Mención honrosa al plan “Bozal” que aplique para el 18 para no caer en la tentación.

Cuando llegamos al aeropuerto de  Tegel nos encontramos con un aeropuerto “ochentero”, a la antigua. Tomamos un taxi y nos dirigimos a un departamento  que habíamos arrendado. Cabe destacar que Uber es legal en Alemania y debido a esto es un poco mas caro que un taxi (impuestos). Lo bueno es que un gran porcentaje de habitantes en Berlín habla Inglés por lo que no tuvimos problemas al comunicarnos (Tu Jane, Mi Tarzán).

Berlín es una ciudad enorme con grandes áreas verdes, de hecho es la “capital más verde de Europa”, con un gran parque, muchos edificios, museos y monumentos que deben visitar, el muro de Berlín, la estatua de la Victoria y la Puerta de Brandemburgo por nombrar algunos, siendo esta última como nuestra Plaza Italia ya que es ahí donde los Alemanes se juntan por ejemplo a celebrar los triunfos de su selección entre otras cosas. Junto a la belleza de la ciudad se puede percibir un gran orden, además de ser una ciudad limpia y segura. Punto a destacar además es que los perros callejeros casi no existen y para tener una mascota se piden muchos requisitos (Bien por los cachupines).

La ciudad además, cuenta con una gran oferta gastronómica tanto local  como internacional, siendo esto un peligro al amenazar la dieta que llevábamos pero que logramos zafar con éxito (Iba con los mateos del equipo). La oferta en pastas es bastante, así que para el periodo de carga no tuvimos problemas en encontrar un local a un precio accesible (La comida no es cara) y sabroso.

Y bueno, llego el esperado día, me levanté temprano, a las 5 am, como no estaba nervioso dormí plácidamente así que estaba con energía, ¡quería partir ya!. La mañana estaba fría y amenazante, durante la semana los pronósticos lamentablemente anunciaban lluvia a partir de las 11 a.m. aproximadamente, tenia la esperanza que esto no se concretara y que fuera como en Chile, en donde tienes que salir con paraguas, abrigo, guayabera y chalas (Perdón Michelada). Nos fuimos caminando al Tiergarten, un parque enorme y el lugar donde realizamos nuestros últimos entrenamientos, lugar de partida del maratón, favorablemente estábamos bastante cerca. Una vez en el parque pasamos a dejar nuestras cosas, todo estaba organizado a la “Alemana” todo muy bien señalizado y ordenado, no fue difícil encontrar la ubicación del guardarropía. Luego de esto a encajonarse y a correr!!!.

La partida es en dirección a la estatua de la victoria, antes del arranque,  una lluvia de polerones, chalecos tejidos por la abuela, gorros y guantes; había que prepararse. Cabe destacar que desde el primer kilometro de la carrera hasta el final siempre, siempre hay gente apoyándote, adultos mayores, niños, etc., aplaudiendo, gritando y animando a todos los corredores, esto se agradece ya que te llena de energía, sobre todo en los kilómetros finales.

Como es sabido, la maratón de Berlín se caracteriza por ser una carrera plana y rápida, no hay grandes subidas lo que ayuda de sobremanera a que la carrera sea “un poco más cómoda” (No sabía lo que me esperaba).

Pasados los primeros 10 kilómetros la carrera era cómoda, los puntos de hidratación en un principio, era a ambos lados por lo que daba lo mismo por el lado que uno corriera, sin embargo esto cambió en los kilómetros posteriores ya que luego solo eran en un lado y debido a esto los corredores se cruzaban, algunos en forma desesperada de un lado a otro buscando el “vasito con agua”, acá mis recuerdos y “cariños” a un corredor que me pego un buen canillazo (Era amarilla por lo menos). Esto quizás fue el único punto negativo que encontré en el desarrollo de la carrera y pongo como ejemplo la media maratón de Buenos Aires en la cual durante toda la carrera los puntos eran por ambos lados. Siguiendo con la hidratación, es importante destacar que en algunos puntos aparte del agua ofrecían te tibio y una isotónica que nunca supe cual era. Como recomendación solo tomar agua ya que las otras dos opciones, si no las probaron antes te pueden ocasionar un problema que te llevara a tener una entrevista con Manolo (talla interna).

Al finalizar la mitad de la carrera todo seguía sin contratiempos, el tiempo y el ritmo iban acorde a lo planificado y la lluvia no llegaba, ¿se podría acaso dar el milagro y tener una carrera “seca” hasta el fin?; la respuesta llegaría solo unos kilómetros mas adelante.

Cerca del kilometro 23 o 24 comenzaron a caer las primeras gotas, hasta transformarse en una lluvia torrencial la que personalmente me obligó a acortar los pasos ya que comencé a resbalar en cada zancada y no quería tener un terrenito en Berlín (Mentira, la ciudad me encantó, espero volver algún día a terminar de conocerla).

Yo sufro de lordosis y escoliosis (hace años un doctor me dijo que nunca iba a poder correr una maratón, mis saludos y “cariños” para el…) y luego de esta modificación de zancada, comencé a sentir un pequeño dolor en mi espalda que se fue acrecentando hasta llegar al punto de impedir que respirara correctamente por lo que también me vi obligado a cambiar mi respiración para tratar de que el dolor no fuera tan intenso.

Ya en el kilometro 35 tanto la lluvia como el dolor eran intensos, este kilometro fue “Mi Muro” en este mi señora me iba a esperar para darme ánimos, sacarme fotos y gritarme un par de “chuchadas” para darme energía para afrontar los últimos kilómetros… lamentablemente no estaba, había sufrido un percance (carita triste), después supe que fue y solo fueron risas.

En el kilómetro 37 aproximadamente tenía dos opciones, parar y así el dolor desaparecería o seguir, dar todo lo que quedaba, llegar a la meta y así el dolor desaparecería… opte por la segunda opción claramente, así que manos a la obra, a seguir corriendo… o nadando?, la lluvia seguía torrencial y con un viento helado que aparecía esporádicamente, pero las ganas eran mayores.

El día anterior asistí a una charla en la cual nos dieron tips sobre la carrera y particularidades, en estas ultimas mencionaron que el kilometro 39 era extrañamente el mas lento de la carrera sin explicación alguna, luego al ver mis parciales me di cuenta que así fue.

En los últimos kilómetros lo único que quieres es ver la Famosa Puerta de Brandemburgo ya que esto significa que estas llegando a la meta (solo llegando), esto acompañado a la serie de curvas que hay le pone algo mas de condimento y dramatismo a la llegada ya que curva tras curva la famosa Puerta no aparece.

Ya en el kilómetro 41 aparece, esta te da el ultimo impulso y te “obliga” a apurar el ritmo (para la foto final) y dar lo ultimo que queda en el estanque, ya estas llegando.

Como anécdota nos contaron que muchos corredores al cruzar la puerta creen que llegan a la meta y hasta paran sus relojes, personalmente creía que esto solo era un mito, sin embargo al momento de cruzarla vi a varios  que llevaron su mano hacia el reloj y pararon, así que si van a correr Berlín en alguna oportunidad recuerden… LA PUERTA  DE BRANDEMBURGO NO ES LA META, quedan aun, unos 400 metros.

Luego de la puerta ya no queda nada, solo disfrutar ese mágico momento de cruzar la meta, cruzar la meta de mi primer major, lo disfrute?, plenamente, creo que es una de las mejores experiencias de mi vida, tanto así que ahora se que me quedan 5 (New York, Chicago, Londres, Tokio y Boston) y se que en algún momento de mi vida las completaré (Six Star, voy por ti).

Al final y no menos importante,  mis agradecimientos a todos los que participaron del alguna forma u otra en este proceso, los entrenadores,  la Profe Erika, a Pía Reyes, a Leslie Encina, sin sus enseñanzas nada de esto seria posible, además de ser unas increíbles personas. A Walter Oddo, ahora un gran amigo,  por invitarme al equipo hace un año y medio atrás, momento que cambió mi forma de vida al darme cuenta, quizás tardíamente que amo correr, a mi señora, que sin su ayuda, comprensión y amor no completaría ni 100 metros, a Claudio Abacaxi Márquez, que hacia desaparecer los dolores y contracturas, a la nutri de Kinus (la Jose) que me ordenó en algo que soy bastante desordenado, el comer, al equipo completo de EoRunners, son un grupo maravilloso, el cual te apoya en todo momento y por ultimo al “Team Berlín” , María Eliana, María Fabiola y José Antonio, sin ustedes la experiencia no hubiese sido la misma.

Ahhhh, los tiempos… el objetivo 1 era bajar las 3:45, logrado, el tiempo fue de 03:37:40, lamentablemente no alcance al segundo objetivo que era 3:30, pero esto no se acaba acá, se viene la MDS 2020.

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