Grandes Historias

René Vergara: “Correr en Nueva York, ha sido una de las experiencias más importantes en mi vida”

Para cualquier runners correr en NYC es un sueño, y creo hablar por la gran mayoría, más que venir a buscar una buena marca, (ya que las características de la ciudad hacen que las condiciones para correr sean complejas), correr en New York es correr en un lugar de tradición y un lugar importante desde todos los puntos de vista. Para mí no hay cosa más gratificante en la vida que poder hacer lo que a uno más le apasiona, y de paso ir cumpliendo tus sueños.  

Mi experiencia comienza con la idea de correr en la Media Maraton Nueva York y con eso, tratar de calzar nuestras vacaciones para marzo. Es así que planificamos con mucha anticipación esta aventura junto a un grupo de amigos, no obstante, sólo nos faltaba un pequeño gran detalle: Nuestras inscripciones para la carrera. 

Después de un tiempo, ya con todo el paquete vacacional comprado, averiguamos que la inscripción para la Media Maraton utiliza el mismo proceso que para la Maraton de NY, o sea, por clasificación de tiempo, por agencia, por donación a fundación o sorteo, las tres primeras opciones estaban descartadas ya que el tiempo no nos daba, y ya habíamos comprado el paquete turístico. En cuanto a la donación a una fundación es casi impagable, por lo que la única opción que nos quedaba, era cruzar los dedos y esperar el resultado del sorteo. 

Es así que con toda la fe, llegó el resultado del sorteo y ufff alivio,  habíamos quedado clasificados por sorteo, así que tendríamos, al parecer, las vacaciones perfectas! 

A NY llegamos el día viernes, y la primera actividad, después de hacer el check in del hotel, fue ir a buscar el número para la carrera, caminamos más de 40 cuadras (de la 58st a la 14st), que ni las notamos por lo contentos que andábamos, estábamos en llamas, disfrutando de cada momento y rincón de la Gran Manzana. 

El día sábado, obviamente, nos levantamos temprano, y para empezar a sentir confianza, nos fuimos a “conocer el terreno” donde pisariamos. Es así que fuimos por unos relajados 7 kilómetros por el Central Park, midiendo altímetria, temperatura, mirando la ruta por donde pasaba la carrera, etc. Presisamente en ese trote de reconocimiento, es que me dí cuenta que los últimos dos kilómetros finales iban a ser muy duros, las colinas que tiene ese “pequeño parque” son del terror, pero nada impidió que mi alegría se diluyera cuando ví que estaban montando la meta para la carrera del domingo. Durante ese trote también pude ver a las miles de personas que corrían en el parque y que también estarían corriendo en la media Maraton. Es realmente una sensación de felicidad el saber que el plan estaba saliendo a la perfección. 

Llegó el día de la carrera, previamente había realizado la misma ruta en metro, para conocer las combinaciones, los tiempos, las entradas y salidas de las estaciones, fue muy bueno hacerlo, ya que nos dió tranquilidad de saber donde andabamos, y poder decirle (con mi inglés nivel menos que básico) “Yo sé llegar”, a un Noruego que se nos acercó preguntando si sabíamos como llegar, entrando al metro el día de la carrera, el Escandinavo, no se despegó más de nosotros hasta que llegamos a Prospect Park que era el lugar de salida. 

Llegamos a Prospect Park, con más de una hora y treinta minutos antes que dieran la largada, nos encontramos con una organización perfecta, a pesar de los más de 24 mil runners, todo un proceso perfectamente coordinado linealmente, muy rápido y expedito, dejamos la bolsa con nuestras pertenecias en las micros, pasamos el control policial y al baño, (parada obligatoria por el frío) y la espera se nos hizo muy corta. 

Ya en el calentamiento, en el cual no sentía los pies por el frío, me di cuenta que estaba bien en cuanto a condición física, y me dije a mi mismo, “esta tiene que ser tu carrera CTM!! 

Llegó el momento de encajonar, nos deseamos suerte con mis amigos y nos separamos, ya que habíamos quedado en corrales distintos, olvídalo si querías meterte a la mala, en un carril que no correspondía al tuyo, eso ni pensarlo en un carrera como esta! 

En un principio al entrar al corral no hay mucha gente, uno acostumbrado a llegar media hora antes para quedar bien ubicado (de hecho logré quedar “peligrosamente” muy adelante), ya que en este tipo de carreras (me pasó lo mismo en Toronto) no tienes que estar peliando por un espacio. No vi a nadie que se saltará la reja o que llegará tarde y empezar a avanzar para llegar más adelante, hay un respeto único por el espacio del otro y eso es casi ley. 

Es así que faltando 15 minutos para el inicio comienza a llenarse el corral A, que era en el que estaba, así empiezo a mirar a los runners que tienes al lado y me empieza a dar algo de inseguridad si estas bien posicionado, por un minuto pensé en irme un poco más atrás, pero después dije me quedo aquí y si muero, será con las botas puestas, ya que inevitablemente cuando vas con un grupo rápido, y se notaba que muchos andaba a menos de 4 el mil, uno saldrá mas rápido de lo presupuestado, pero no me amedrente y dije que es una buena oportunidad para poder acercarme a mi PB. 

Llegó el momento de la largada, los polerones (de buenas marcas muchos de ellos) empiezan a volar por sobre las cabezas, el mío también voló, lo llevé de Santiago y no presisamente era un poleron de marca, era una chaqueta que estaba bien penca y que hace tiempo tenia ganas de deshacerme de ella, así que era el momento preciso para darle un dignisimo final. 

Canción Nacional y se da la largada, de entrada, un murallón de cuestas, gran parte de la primera etapa de la ruta de este año fue por el interior de Prospect Park, que debe ser peor que Central Park, en cuanto a la altimetria, cuestas largas y muy paradas, comedoras de piernas, pensé que este inicio tan potente, me pasaría la cuenta al final de la carrera, así y todo me sentía fuerte, frecuencia cardíaca estable y ritmo “decentemente” bueno, un poco más lento del presupuestado, por lo lógico de la altimetria, pero siempre pensando en recuperar los minutos perdidos en las bajadas. 

Salimos del parque y llega un momento en que se estabilizan los ritmos de los runners, llegamos a un plano en el cual no te pasa casi nadie y tu tampoco pasas a casi ningún corredor, entonces empiezas a mirar con qué grupito o corredor te vas, que tengan un ritmo parecido al tuyo, y si es grandote mejor así la “chupada de rueda” es más efectiva. En esa etapa de la carrera y cuando pasa el grupito con el pacer de la 1:20, aguanto el ritmo por 400 mts., luego pienso, a este ritmo me voy a fundir en el km. 12 o antes, así que dignamente bajo el ritmo y empiezo a esperar que pase el grupito con el pacer de la 1:25, el cual sabía que venía cerca porque los había visto en una vuelta en U. De la salida del parque, me dije los “espero” y me voy con ellos hasta donde más pueda así gano minutos y me acerco a la 1:26, el cual era mi objetivo. Sabía que era muy probable que en algún momento soltaría al grupo por las condiciones de la carrera (mucho frío, viento en contra y cuestas varias), y por que mantenían un ritmo demasiado parejo, y difícil de seguir, de entre 4:00 y 4:05, incluso en las cuestas y en los puentes mantenían el ritmo. En ese momento la estrategia en mi mente era, aguantar lo que más pueda con ellos para después soltarlos y guardar pierna para el falso plano de la 7a avenida y el tobogán del Central Park, que era la última parte de la de la carrera. 

Ya como en el kilómetro 14 se me empiezan a ir lentamente alejando, pero no me preocupé por que ya había ganado los segundos que necesitaba y ahora era cosa de aguantar un ritmo promedio de 4:10 en los últimos 7 km. para lograr mi objetivo. 

Me funciona mucho que para evitar la fatiga o pensar en otra cosa que no sea en el “dolor” de las carreras, mi cabeza se pone a sacar cálculos en la misma competencia, por ejemplo “que ritmo necesito tener en tal punto, para tener un tiempo determinado”. La idea de este jueguito, es mantener la cabeza en otro lado, dejando que pasen los kilómetros sin estar llenándose de pensamientos negativos, cosa que en algunas carreras pasa mucho, sobre todo en maraton, aveces me resulta, otras no. 

Es así que calculé que más o menos debía mantener un ritmo de 4:10 promedio, para lograr mi 1:26, esto, ya que iba con más o menos 40 sg. a favor en el km. 14.

Entramos hacia el centro de Manhattan, pero antes de eso pasamos por 3 pasos niveles de calles que entraban, salían se cruzaban, etc., eso no lo tenía previsto. Había calculado que era solo un paso nivel y me pasó la cuenta en el tiempo, no tanto en las piernas, pero si, ya había perdido mi ahorro de 40 segundos que había ganado, en solo 2 km. Por tanto, me quedaba tratar de mantener un ritmo promedio más alto del presupuestado, en los últimos 5km que quedaban de carrera. 

Esto me fue imposible, ya que no había ningún tramo “fácil” en los últimos kilómetros, como para poder acelerar y bajar el ritmo promedio.

Ya en la entrada de Central Park sabía que no lograría mi PB, así que me propuse mantener y llegar dignamente. Así, cruce la meta con 1:28:32, no es mi mejor tiempo en una media maraton, pero me queda la sensación de que en un carrera más plana y con mejores condiciones, hubiese logrado mi PB, y eso me dejó muy satisfecho pensando en que en toda la carrera me sentí fuerte, si baje el ritmo, fue por que las condiciones externas lo requerían y no por estar reventado, como en otras oportunidades, así que todo esfuerzo y sacrificio en los entrenamientos habían valido la pena. 

Al cruzar la meta, disfrute como nunca cada momento, me fui con mucha tranquilidad caminando por la muy eficiente ruta de servicios y logística habilitada para los runners, recibí mi medalla, fotos, bolsa de abastecimiento, miraba los edificios a la gente, todo con una armonía que casi nunca acostumbro.

La verdad es que es que cuesta encontrarle puntos bajos a esta carrera, y los que pudiesen serlo, son por las características de la ciudad, como la demografía y el clima, aspectos que no se pueden cambiar, si, es cierto, eventualmente, se podría modificar la ruta, para hacer la una carrera más rápida, pero creo, que implicaría un costo muy alto en lo atractivo de la carrera, que es no pasar por los puntos más importantes y tradicionales de la ciudad, y son justamente estos los que hacen del porque haber corrido en Nueva York, haya sido una de las experiencias más importantes en mi vida. 

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