Información de equipaje

Equipaje, consejos prácticos

El viajero novato muchas veces sobrecarga su maleta por temor a quedarse sin ropa limpia o una serie de accesorios personales que cree indispensables, pero que, sin embargo, no es necesario trasladar miles de kilómetros cuando se pueden conseguir en el lugar de destino. Antes de hacer la maleta, toma en cuenta estos consejos:

Lavar tu ropa donde viajes. En la mayoría de los lugares a los que vayas van a haber lavanderías, especialmente si se trata de un lugar turístico, por tercermundista que sea. Si no, puedes lavar tu ropa en el lavamanos durante el viaje. Esto te va a permitir viajar con mucha menos ropa.

Usa emvases pequeños para tus productos de higiene personal. No vas a usar un envase grande de pasta de dientes en dos o tres semanas y lo mismo con cremas humectantes, champús y acondicionadores. Busca envases de plástico más pequeños o vacía parte del champú en un frasco y llévate el envase más vacío. Puede parecer poco, pero te sorprenderías cuán fácilmente se va acumulando el peso. Eso sí, recuerda que las aerolíneas restringen este tipo de envases en los bolsos de mano. Además, en muchos hoteles y algunos hostales te pueden dar champú y/o acondicionador.

Para guardar tus cosas en la mochila o maleta, puedes usar la legendaria técnica de los «lulitos» o rollitos. Como su nombre lo indica, teniendo una prenda de vestir doblada frente tuyo, simplemente enróllala en un lulo y métela al equipaje. De esta manera ocupan mucho menos espacio y se pueden sacar fácilmente sin desordenar todo, aunque prepárate para planchar algunas prendas cuando las saques.

En el caso de ellas, si se viaja con amigas se puede coordinar para que sólo una lleve artículos como secador y alisador de pelo. Lo mismo para cualquier objeto que se pueda compartir. En cuanto al maquillaje, si bien el viajar presenta una buena oportunidad para darle un respiro a la piel, se aplica el mismo principio que para el champú: intenta llevar contenedores pequeños.

Lleva la ropa más pesada y voluminosa… puesta. Especialmente para los viajes en avión, donde cada kilo extra puede salir caro, hay estrictas reglas que limitan tu equipaje de mano (y el de carga), pero no lo que traes puesto. Si tienes botas o bototos puestos, te los puedes sacar una vez en el asiento y lo mismo con una chaqueta.

Ponle límite a la tecnología. Teléfono, tableta, notebook, cámara compacta, cámara reflex, trípode, lentes y un sin fin de cargadores… antes de partir todo parece necesario, pero una vez en el destino empiezas a arrepentirte. Temes dejar tus chiches tecnológicos solos en una habitación, pero no quieres llevarlos contigo por el peso, temor a romperlos, mojarlos, perderlos o que te asalten. Si tu única necesidad es revisar mail, tus redes sociales y un par de páginas web, bien puedes arreglártelas con cibercafés y los computadores del hotel y hostal. O mejor aún, desconectarte por completo. Por último, si eres un tecnófilo, un smartphone con wi-fi o tablet basta y sobra para casi todas las necesidades.

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