Dentro de sus 124 años de existencia son muchas las historias que se pueden contar de este evento deportivo. Estas van desde hazañas increíbles hasta records batidos, pero sin duda hay una competidora que quedó en la historia no por ganar, sino que por hacer trampa.

Rosie Ruíz (cuyo nombre real era María Rosales) trabajaba como secretaria en Manhattan y venía de presentarse en el Maratón de Nueva York de 1979 registrando un tiempo de 2:56:29. No era de las favoritas para quedare con el primer lugar, ni siquiera para estar entre las diez primeras.

Al comenzar la carrera e ir dividiéndose en grupos, entre las que iban primeras estaban Patti Lyons, Jacqueline Gareau y Ellison Goodall. Luego de la milla 8, Gareau se adueñó del primer puesto y continuó liderando por varias millas más. Mientras tanto, el público estaba eufórico por la carrera dando ánimos a las competidoras en su lucha por ganar.

Gareau confiada seguía a paso firme en la competencia, y cómo no hacerlo si era la misma gente la que le entregaba esa seguridad al ir diciéndole que iba primera.

¿Y dónde estaba Rosie Ruíz?

En la milla 15 es donde comienza la historia. Gareau en un momento comienza a escuchar que iba en el segundo lugar, lo que la dejó sorprendida ya que no había divisado a nadie sobrepasándola. Al llegar a la meta se encontró con que había llegado segunda tras la desconocida, hasta ese entonces, Rosie Ruíz.

Esta última fue recibida y premiada por Edward King, gobernador de Massachusetts. Este luego de ver las sospechas que tenían tanto competidoras como asistentes ordenó que se investigara la carrera para determinar si Rosie había ganado limpiamente.

Lo extraño es que no existía ningún registro de ella en las más de 10.000 fotografías y videos del evento. De igual forma, no mostraba el aspecto físico de alguien que hubiera corrido 42 kilómetros, ni siquiera había evidencia de ella en la línea de partida o en los primeros 40 metros, además de que ningún competidor recordaba haber sido sobrepasado por ella.

A esto se le sumaron los testimonios de dos estudiantes de Harvard que aseguraban que la vieron integrarse a la carrera cerca de Kenmore Square, aproximadamente a 1,6 kilómetros de la meta.

El final de la farsa

Los organizadores recopilaron la información en contra de la supuesta ganadora Roise Ruíz y determinaron que había hecho trampa, por lo que inmediatamente fue descalificada. Se le entregó el premio a Jacqueline Gareau quien fue la genuina ganadora de Maratón de Boston de 1980. Días después se recreó su llegada a la meta para el registro de la competencia frente a más de 3000 espectadores.

Rosie Ruíz falleció el año 2019 en Florida a la edad de 66 años tras perder la pelea contra el cáncer que había tenido durante 10 años. Incluso en su muerte habría algo anecdótico, esto ya que ella se llamaba María Rosales y en el obituario apareció como Rosie M. Vivas dando fin a una vida llena de historias que contar.

  • Publicado por: Matías Méndez
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