• Les presentamos el relato de Francisca Poblete, la tercera mejor chilena en el Maratón de Chicago 2017. El Maratón de Chicago fue su primer Marathon Major.

IMG_0524Hace ya casi un año que decidí dar el gran paso de correr mi primera Maratón. Pero este no sería cualquier debut ya que decidí sumarme, junto a mis compañeros de Santiago Runners, a una de las más importantes y masivas maratones del mundo, iría a correr el Major de Chicago.

En junio empezaron los entrenamientos, fueron 4 meses de largas y duras sesiones, donde a pesar del frio traté de ser constante, siempre apostando a aplazar lo más posible el famoso “muro” que llega a partir del km 30, que ante la incertidumbre es lo que más miedo me daba de correr una maratón. El tiempo pasó volando, no me di ni cuenta cuando ya me estaba subiendo al avión para ir a Chicago. Me emocionaba cada vez que pensaba en que pronto cruzaría la meta y me convertiría en maratonista. Admito que estaba súper nerviosa, sobretodo porque no estaba convencida del ritmo de carrera con el que quería/podía debutar, no sabía si mi cuerpo aguantaría ya que no había corrido más de 30kms, pero mi entrenador me transmitía su confianza e insistía en que podía tranquilamente hacerlo un poco más rápido de lo que yo tenía pensado, que era 3:23 minutos.

El día sábado en la tarde, a menos de un día de la maratón, nos encerramos en el departamento, que habíamos arrendado con mis amigos de Santiago Runners, para descansar las piernas de cara al gran día. Fueron un inmenso apoyo para calmar los nervios y distraernos, ya que varias correríamos por primera vez. Revisamos nuevamente la ruta, puntos de abastecimiento y los puntos en que el team de pololos que nos acompañaban iba a estar para darnos ánimo en ruta. Ese día nos fuimos a acostar súper temprano, pero la ansiedad me ganó y dormí prácticamente nada. Esto me sirvió al menos para pensar en las conversaciones que había tenido en los últimos días con mi papá, que también es maratonista, socio del club y gracias a quién corro, para definir finalmente mi estrategia. Decidí jugármela y correr al ritmo de 3:20 minutos.

Y llegó el gran día. En el punto de partida me encontré con varios de mis compañeros y, juntos, nos fuimos a encajonar. La espera de meses estaba a punto de terminar, empezó la cuenta regresiva y dieron la largada. No podía creer que estaba corriendo mi primera maratón, lo pensaba y me reía sola mientras empezaba mi carrera. Era impresionante la cantidad de gente que estaba en las calles apoyando, se sentía una energía increíble en el ambiente.

chicago 2Los primeros kilómetros no fueron fáciles, ya que debido a la cantidad de edificios que hay en la ciudad el GPS del reloj me marcaba cualquier cosa por lo que me costó mucho agarrar el ritmo planificado, pero gracias a que me había anotado ciertos tiempos en el brazo me fui hasta el km 10 haciendo cálculos hasta que por fin logré regular. Fue ahí cuando realmente empecé a disfrutar la carrera.

Iba muy concentrada, pero a la vez disfrutando. El público nos llenaba de energía con sus gritos, música y carteles, que eran muy creativos y chistosos. Había personas de todas las edades, desde niños muy chicos, que repartían pañuelitos, hasta abuelitos, que movían sus manos saludando. Era demasiado emocionante cada vez que aparecía alguien conocido gritando o cada vez que alguien me gritaba “Go Chile”, se me ponía la piel de gallina y era como un shock de energía.

Fuimos recorriendo los distintos barrios de la ciudad, la carrera era muy plana por lo que iba muy cómoda y pareja. Cada vez que pasaba por un punto de control pensaba en las personas que nos estaban siguiendo en vivo por la aplicación, y apoyando a la distancia. Pasé la media maratón sin mayores dificultades y según lo planificado.

Luego, al pasar el km 27 sentí el primer bajón, las piernas ya estaban algo cansadas y el calor empezaba a hacer lo suyo, por lo que tuve que bajar un poco el ritmo. Me empecé a apoyar en la gente que daba ánimo y a mirar el paisaje, me recordaba a mi misma que lo más importante era disfrutar. No pasó mucho tiempo, cuando me di cuenta que había retomado el ritmo nuevamente.

Pasando el km 30 entramos al barrio mexicano donde me sentí como en casa ya que todos alentaban y me gritaban constantemente “Vamos Chile”. Seguí sin problemas hasta el km 35, donde traté de apurar un poco, pero mi cuerpo ya estaba en piloto automático y no me lo permitió. El calor se hacía cada vez más intenso, me tiraba agua en la cabeza cada vez que pasaba por un punto de abastecimiento, y el cansancio por los kms acumulados aumentaba, pero por lo menos podía mantener el ritmo. A pesar del cansancio iba con una sonrisa en la cara, ya quedaban sólo 7kms. A estas alturas los kilómetros pasaban volando, mi mente iba en blanco concentrada en no quedarme sin energía.

IMG_0523Fue en el km 40 cuando me encontré con Lucas, mi pololo, quién se metió a correr algunos metros conmigo y a darme ánimo. Me preguntaba cómo iba, pero yo no podía responder, sólo sonreía y le indicaba con la mano que iba bien. Me dio sus últimos gritos de aliento y tuvo que salir, pero fue a partir de ese minuto en que saqué las energías para rematar los últimos 2 kilómetros de la maratón. Sentía que volaba y efectivamente cuando luego vi los parciales, verifiqué que los había corrido 15 segundos más rápido que el promedio de mi carrera.

Cuando vi la meta se me llenaron los ojos de lágrimas. La crucé y no lo podía creer, era una maratonista y me había ido y sentido mejor de lo que esperaba. Recibí mi medalla, tenía ganas de saltar de la alegría, pero claramente no podía, con suerte podía caminar. Seguí avanzando y me encontré con 2 de mis compañeros quienes también estaban muy felices con sus marcas. Un rato después empezaron a llegar mis compañeras de departamento, primero llegaron mi hermana Andrea y Vale y, después Nato y Caro, todas muy felices, orgullosas de ser maratonistas y listas para celebrar.

La experiencia de correr mi primera Maratón en esta linda y gran ciudad fue realmente inolvidable y más aún haber tenido la suerte de vivirla y compartirla con mis amigas runners. Espero que se vengan muchas más aventuras como estas, sólo hay que atreverse a dar el primer paso.

Mi profundo agradecimiento a todos quienes fueron parte de este proceso: familia, pololo, amigos, entrenador y mis queridos compañeros de entrenamiento.

Howdy,
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