871608_284124341_XLarge-minTodo comienza desde que logré clasificar al sorteo al Maratón de NYC en Febrero de este año. Desde ahí, junto a mi amiga Patricia Acevedo, trabajamos juntas todo el año para sacar una buena carrera en una de las maratones mas famosas y duras de los major, desde entonces, acudimos a todo, entrenamientos doble jornada, gimnasio, pista, nutrición etc.

Llegado el día, nos levantamos muy temprano, ya que el bus pasaba por nosotras a las 5:15 a.m. para trasladarnos hacia Staten Island. Los buses llegaban por doquier y pronto los corredores haciendo filas para ser revisados y chequeados antes de entrar a un parque donde deberíamos esperar por más de 4 horas, antes de nuestra partida. En este parque, tenías que ir muy abrigado, corredores con sacos de dormir, brazadas, pijamas de franela, etc, daba lo mismo como, la idea era mantenerse abrigados, otros buscando un poco de sol y otros tomando cafés, donuts, aguas, geles, aguas isotópicas, etc, todo para pasar el rato y mantenerte optimo antes de la carrera.

Ya llegada la hora, me separé de mi amiga, la abracé y le desee lo mejor del mundo. Después de mucho entrenar, primera vez que correríamos solas, ya que estábamos en diferentes “olas” de largada. Me encajoné y traté de concentrarme y no ponerme nerviosa, pronto me vi caminando hacia el puente Verrazzano, potente y majestuoso junto a la canción de Frank Sinatra “New York, New York”. Luego, alguien cantando el himno Nacional, pone a todos emocionados ya con lágrimas en los ojos y sus manos tocando su corazón, pasan 3 helicópteros sobre nuestras cabezas y luego se escucha un bombazo. Todos cronometrando relojes y partimossss!

871608_283834426_MediumEntusiasmada crucé el puente quien nos daba una hermosa postal del río Hudson, una vista espectacular, corredores emocionados gritando felices los primeros kilómetros.

Ya en Brooklyn, empezamos a escuchar las primeras bandas, gente animando y gritando, familias completas con carteles, banderas de todos los países alentando a sus compatriotas, niños tocando tambores, yo decidí la noche anterior ponerme en mi polera un autoadhesivo con mi nombre y fue lo mejor que pude haber hecho. escuchaba mi nombre por todos lados… me sentía abrumada de tanta emoción. En Queens todo era lo mismo, comunidades palestinas, latinos con música que te motivaba a correr más rápido. De pronto, me di cuenta que la primera parte ya la había corrido muy rápida y que la carrera se había pasado en un abrir y cerrar de ojos, ni siquiera me daba tiempo de mirar el reloj, por lo tanto, ya sabía que debía mantenerme con cautela porque las subidas y bajadas de puentes hacían lo suyo, moliendo las piernas.

871608_283875998_XLarge-minIba con una buena proyección de termino, pero ya en Bronx, comencé con síntomas de fatiga y contractura en mi isquiotibial derecho. Rápidamente tomé una pastilla de sal y seguí mi trote. Acudí a mis recuerdos felices y de motivación, acordándome de mis hijos, familia y amigos, y mejoraba mi postura y mi forma como iba enfrentando la carrera, sin embargo, ya entrando en Central Park exactamente en el kilómetro 39, colapsó mi pierna dejándome al medio de la calle. Un hombre salió casi como superhéroe a sacarme de ahí y ponerme al costado de la calle para estar mas segura de los corredores que pasaban rápido por mi lado. Traté de controlarme, respirar profundo, sólo cerré los ojos y escuchaba a un grupo de españoles, pidiendo ayuda para que me atendieran. Cuando el músculo logró relajarse seguí mi ruta, pero continué la marcha con otros ojos, de felicidad, de gratitud, de generosidad, con amor que te provoca que gente que ni siquiera conoces, se preocupe de ti.

Ahora mucha más gente en el corazón de la cuidad de Manhattan gritando y alentándote hicieron que sacara mi bandera chilena que me mantenía con una sonrisa, pero lágrimas en mis ojos… algo loco pero así no más fue.

Ya llegando y sólo faltando 200 metros para cruzar la meta, escucho mi nombre, era mi esposo que me gritaba  “Patyyy, te amo Reina, Grandeeee”. Ese fue el mejor cierre de esta maravillosa fiesta deportiva. Pero aún mas feliz, cuando me entero, que mi amiga había hecho el mismo tiempo que yo…como si hubiéramos entrenado juntas jajajajajaja.

Aunque coincidimos ambas, que podemos mucho más, esto nos motiva para un próximo desafío. Así es que seguimos tan alegres y tan positivas como nunca.

Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search