• Este deportista ha trabajado con diversas fundaciones para poder a través del deporte apoyar causas solidarias. También sabe lo que es levantarse después de caer, debido al accidente que sufrió mientras corría por la Teletón. Hoy en día está enfocado en su familia, en su rehabilitación y en su candidatura como constituyente.

Desde joven sintió una admiración por correr y por su madre, quien fue la que lo motivó a estar inmerso en el deporte. “Comencé desde joven viendo a mi mamá correr. Ella era de las personas que le gustaba salir a correr antes de que saliera el sol”, comenta Duilio de Lapeyra.

A los 9 años inició su camino deportivo y se inscribió en una escuela de karate, en donde estuvo por más de cinco años. Esto en paralelo con el atletismo del cual aún no era gran fanático. Él solo buscaba mantenerse en forma y saludable por medio del ejercicio, no tenía mayor interés en competir.

Ya al momento de entrar en la universidad este deja de lado aún más el deporte para poder llevar a cabo sus planes. Trabajaba de día y en la noche estudiaba para titularse de ingeniero comercial, por 5 años esa fue su rutina. Esporádicamente hacia uno que otro trote para no perder el físico.

Una vez que se tituló y habiendo formado una familia junto a su esposa pudo encontrar cierta regularidad para correr.

“Al terminar la universidad me casé y tuve a mi primera hija, entonces retomé el deporte y salía con más frecuentemente a correr. Me fui colocando mis primeras metas 5, 10, 15 y 20 kilómetros. Esto hasta que llegué a los 42 km que era mi meta más importante”, dice Duilio de Lapeyra.

Una vez habiendo alcanzado esta meta se dispuso a su siguiente reto. Ahora comenzaría a correr desde su casa hasta las de sus familiares más cercanos. El desafío era atravesar 2 o 3 comunas para llegar a su destino. Duilio aprovechaba cada vez que los invitaban a comer para correr unos 26 kilómetros hasta la casa de su cuñado o 35 km hasta donde su cuñada.

Así fue trazando rutas por las casas de sus parientes. Esto sin darse cuenta de que le estaba sirviendo de ejercicio para afrontar una de sus pruebas favoritas, el ultramaratón. Pero, para competir en su primer ultramaratón aún faltaba mucho por recorrer.

Debido a su trabajo se tuvo que mudar a Osorno. Fue así como aprovechó este cambio de ciudad y siguió entrenando. Salía a correr por las calles de la ciudad, la carretera y hacia otros poblados cercanos. Esto le sirvió para mejorar su condición física, ya que estaba corriendo prácticamente maratones cada vez que salía.

Apareció la oportunidad de participar en el Ultramaratón de Los Andes y no la desaprovechó. Corrió los 55 kilómetros y de ahí en adelante no paró. En una de sus muchas carreras conocería a un ultramaratonista quien se volvería su amigo y posteriormente socio de carreras.

“En plena maratón conocí a Jorge Rebolledo y comenzamos a conversar por varios kilómetros. Nos apoyábamos juntos, el amigo que tú te haces en una carrera es muy potente. Tú creas un lazo muy fuerte con esa persona. (…) Nos planteamos un sueño de ir a correr en el Ultra Trail de Mont-Blanc”

Dicho y hecho, al año siguiente cumplió y junto a Jorge fueron a correr en esta competencia internacional. Una vez allá debieron afrontar las dificultades propias de correr en los Alpes. “Fue complejo. Uno parte con 5 grados en la mañana, en la tarde se enfrenta a temperaturas sobre los 30 grados y en la noche se complica todo llegando a -3 grados. Además, llovió, granizó y nos cambiaron el recorrido alargándonos en unos kilómetros”, relata Duilio.

Como si esto fuera poco durante la competencia a él se le abrió la mochila que llevaba y se mojó toda su ropa. Sin tener ropa de recambio y con un clima que no acompañaba aprovechó los puntos de descanso para estrujar y tratar de secar la ropa lo más posible.

“Llegar a correr a Europa fue todo un sueño. Habíamos 6 chilenos de los cuales solo 3 terminamos la carrera. En el momento en que estaba por cruzar la meta en Francia, empecé a pensar en todo lo que había hecho para llegar allá. Un año atrás comenzó en los Andes, mientras corría con Jorge, trabajamos durante un año para estar acá y ahora estoy a metros de cruzar la meta”.

De esa experiencia nació “Voy por Mil” un desafío que buscaba ayudar a las personas que tras el terremoto del 2010 habían perdido todo. Junto a Jorge buscaron la manera de hacer algo que les gustaba como correr y ligarlo a una causa social en la cual podrían ayudar. Se juntaron con “Desafío levantemos Chile” y buscaron rápidamente visibilidad para que las empresas accedieran a donar dinero.

Tras batallar mucho lograron que su idea saliera adelante y el partieron. Ellos corrieron 1000 kilómetros de Santiago hasta Puerto Varas durante 15 días por la zona devastada con la misión de ir entregando un mensaje de apoyo. Para alcanzar la meta tuvieron que correr 70 km diarios aproximadamente.

Cada vez que llegaban a una ciudad nueva eran recibidos por la gente y las autoridades en señal de apoyo. Todo culminó en la costanera de Puerto Varas en donde eran esperados con fanfarrias. Se dieron un abrazo y así sellaron esa gran aventura.

“No existe la carrera perfecta y cada carrea te entrega aprendizaje increíble para futuras competencias o desafíos que te autoimpongas”.

En el año 2012 Duilio sufrió un accidente mientras corría junto a tres de sus amigos en apoyo a la Teletón. Un conductor con 2,42 gramos de alcohol los embiste y además a otras 6 personas. Lamentablemente los amigos de Duilio no sobrevivieron.

“Yo despierto 8 días después con titanio intramedular en ambos fémures y ambas caderas. Tenía costillas rotas, contusiones y nervios rotos. Me dieron discapacidad total definitiva y me pensione de invalidez. No se sabía si iba a volver a ponerme de pie o si iba a necesitar silla de ruedas de por vida. La idea de correr se veía imposible”.

Tras pasar un año y medio del accidente fue despedido de su trabajo, debido a los prejuicios de su jefe por su condición médica. El no encontrar empleo complicó su situación económica familiar, no lograba encontrar un lugar donde lo recibieran. Pero, a raíz de eso cambio de enfoque y apostó por él mismo.

Fundó una consultora para el desarrollo de habilidades estratégicas por medio de la motivación llamada “Inspira 360”. Entre las diversas cosas que hace esta ayudar a las personas con charlas motivacionales. Gracias a esto ganó el premio Innovación Innova Rocks Awards 2015.

Con esto nuevamente se le abrieron las puertas y en 2019 pasó a formar parte del directorio de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech). Cargo en el que estuvo por dos años.

En paralelo seguía con su rehabilitación y pudo volver a hacer lo que le gustaba participando en 2016 del Maratón de Licanray, en donde alternó entre caminar y correr los últimos 16 kilómetros.

“En 2018 vuelvo a correr mis primeros 42 km en el Maratón de Santiago demorándome obviamente mucho más de lo que me demoraba. En 2019 corrí los 21 km en el The North Face Endurance Challenge Series en Nueva York”.

Actualmente es embajador de la marca The North Face y planea correr nuevamente en el Mont-Blanc, pero esta vez por su cuenta. Además de esto, se encuentra compitiendo como candidato independiente para transformarse en constituyente por el distrito 9 (Recoleta, Quilicura, Cerro Navia, Huechuraba, Quinta Normal, entre otras).

La motivación que lo llevó a esto es querer ayudar a las personas que han sentido que han tenido escazas oportunidades en la vida o derechamente ninguna. A través de sus experiencias de vida es que ha enfocado sus propuestas.

“Sentí que podía agregar valor a esta nueva Constitución, porque quiero llevar 3 pilares que creo que son fundamentales. El primero es el emprendimiento, el cual me permitió acortar brechas y a si apoyar a otras personas, el segundo es el deporte que es fundamental en mí vida y tercero la inclusión”, dice Duilio.

  • Publicado por: Matías Méndez
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