La atleta keniana, participó en el Zheng Khai Internacional maratón, en China, marzo de 2010. La carrera atrajo a más de 1.500 atletas, entre ellos 200 extranjeros procedentes de más de 26 países. Durante la competencia, la temperatura era alta y húmeda. Incluso los mejores atletas se deshidrataron y se llenaron de agua en varios puntos de hidratación. Jacqueline Kiplimo lideraba la carrera, pero se dio cuenta de que un atleta discapacitado quería hidratarse, aunque debido a su discapacidad no podía agarrar una botella.

El corredor chino le pidió ayuda a sus compatriotas, pero nadie lo ayudo. Cuando Jacqueline se dio cuenta de eso, decidió ayudarlo y sacrificar a su victoria. Bajo el ritmo y comenzó a darle agua para beber. Ella hizo esto desde el kilómetro diez hasta el 38. Durante este tiempo, otra atleta keniata llamada Emily Samoei aprovechó el ritmo más lento de su compatriota y la superó.

Cuando Jacqueline Kiplimo se aseguró que el atleta sin antebrazo estaba fuera de peligro, aceleró. Esto sucedió a 4 kilómetros del final de la carrera. Pero claro, ya era demasiado tarde y la competencia fue ganada por Emily Samoei. La vencedora ganó la suma de 10.000 dólares, mientras que Kiplimo llego segunda y obtuvo 6.000 dolares.

El atleta chino perdió su brazo en un accidente de tráfico cuando tenía 8 años de edad y un mes más tarde se volvió a encontrar con Jaqueline en la Media Maratón Yong Zhou en China. Fue allí que toda la familia del runner chino se acercó a la keniata para agradecerle lo que había hecho.

Kiplimo quedó tan impactada por lo sucedido que decidió continuar trabajando para ayudar a personas con discapacidad. Como cristiana devota y practicante, Jacqueline cree que lo que pasó en China, en marzo de 2010, no fue un azar sino una llamada de Dios.

Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search