Todo comenzó en mayo de 2016, cuando un amigo me comento que se habían abierto las inscripciones para la maratón de Rio del 2017, Me metí a la página y al ver lo barato que era (120 Reales los 21K, $24.000 aprox.) no lo dure y me inscribí.

El día de la carrera me levante a las 3 am, me coloque la camiseta de la selección, lleve la polera de mi querido Monte Tabor y partí junto a mi compadre desde el hotel caminando a tomar el bus de acercamiento a la partida. Estaba lleno de gente (13.500 personas aprox. en la Meia Maratona) todos alegres, muchos teams runners, harta fiesta en las calles. Al llegar a la partida (Sector de Barra da Tijuca), todos los corredores listos para comenzar. Hice el calentamiento y elongaciones correspondientes. Abroche mis zapatillas, me coloque mis audífonos con una buena playlist y a las 6:45 comenzó la cuenta regresiva.

La carrera partió con un kilómetro en subida, pero no tan pronunciada, lo más pesado fue el calor, ya que a esa hora hacían 18°C y 60% de humedad. La gente en las calles te iba dando apoyo constantemente. En el kilómetro 4 apareció el primer punto de hidratación, y salimos de la carretera para comenzar a correr por el borde costero. El paisaje maravilloso, mucha vegetación y el ruido del mar que acompaño todo el trayecto.

Hasta el 10 K, el circuito fue en subida por los cerros, en donde solo estaba el apoyo de los mismos runner de la competencia. Yo hasta esa distancia iba súper cómodo, con un buen ritmo de carrera (5:30 aprox), solo el calor me tenía muy “sopeado”. Luego de eso, llegamos a la playa de Ipanema, en donde estaba toda la gente en las calles, dándonos apoyo, con instrumentos, gritos, y hasta una familia chilena estaba en la ruta y se alegraron al ver a un chileno corriendo, de hecho fue bkn escuchar un “dale weon” en ese momento. Al llegar a Copacabana (13K aprox) comenzó el tramo más pesado de la corrida, ya que el sol llegaba directo a la cara y hacían ya 25°C aprox, lo bueno que daban mucha agua y gatorade en el trayecto, así que por la hidratación no tenía problemas. Luego, como en el kilómetro 16, nos metimos a la ciudad de Rio de Janeiro, y llegamos al sector de Flamengo, cercano al club de yates, donde esos últimos kilómetros fueron interminables, ya que venía cansado por el trayecto y con mucho calor.

Ya llegando a la meta, saque mi bandera chilena, me la coloque en los hombros y vi como la gente alrededor me tiraba sus buenas vibras antes de terminar la carrera. Al llegar a la meta, eleve mi bandera, mire al cielo, di las gracias por acompañarme en el camino, recordé a mi familia, a mi polola, amigos y me puse a llorar, con la satisfacción que había logrado un sueño, correr en otro país, y de cierta forma representar a Chile en el extranjero.

Finalmente si me preguntan si recomiendo este evento, a ojos cerrados les digo que sí, el paisaje es hermoso, es una bella carrera, la gente te apoya siempre, se siente la alegría de los brasileros en todo el trayecto, la organización es buenísima, todo controlado, nadie se puede colar, todos recibieron sus medalla, la logística de mover a casi 30 mil corredores en 2 horas, fue increíble. En resumen, vayan a la Maratona do Rio de Janeiro el 2018, no se arrepentirán.

Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search