Él atletismo en calle crea afición y pasión, prepararse para correr un maratón genera transformación. 
 
El domingo 7 de octubre siendo las 07:30 am junto a mis compañeros del club Santiago Runners, Boris Mauriz y Roberto Pinto largamos en una de las estaciones mundiales más sobrecogedoras que cualquier corredor del orbe puede experimentar, El Maratón de Chicago.
 
La características del circuito son un terreno plano y con grandes rectas, sumado al fervor de una ciudad que venera su maratón, A lo largo de los 29 barrios por el cual transita el maratonista, es testigo privilegiado de aquella devoción del público lo que se transforma en un combustible de ingente efecto anímico.
 
Respecto al clima Chicago es una ciudad situada al lado del lago Michigan por lo tanto la humedad es una variable que particularmente ese dia se hizo sentir con fuerza dada la lluvia antes y durante la carrera.
 
Comienza el Maratón y los primeros 10 kilómetros vamos junto a Boris Mauriz muy concentrados y aplicados en nuestro objetivo de hacer el recorrido en algo muy cercano a los 175 minutos y ojalá menos . Habíamos entrenado duro bajo la tutela de nuestro entrenador Isaac Baeza y sabíamos que la dosificación era la clave de la estrategia para lograrlo. Con esa consigna llegamos al cartel que indicaba la milla 13,1 el ecuador del maratón. Pasando en 87 minutos con 2 segundos muy alineados a lo establecido.
 
Deja de llover y nos sentimos muy bien volvemos a un epicentro de fervor del público y  damos inicio a la segunda parte La que suele ponerte de rodillas y sacar Lo mejor de ti para seguir .
 
Km 25 y aparece una expresion con todo el folclor chileno posible , es Monica la esposa de Roberto quien realizó un notable trabajo de corresponsal de noticias entregando la información en línea al club, recibo la arenga y comienzo a apurar sutilmente, así era la estrategia, sentía que había fuego en mi interior y me sentía muy fuerte aún , llega el km 30, me desprendo del público y me conecto solo con mi mente , llego a una especie de trance, sostengo un ritmo más rápido . Así llegó al km 38 llegan las molestias pero no me lo permito, el trance sigue siendo omnipresente en cada célula de mi cuerpo , km 40 aparece un calambre, el cual me frena pero no quiero darle importancia y sigo firme sosteniendo un ritmo, veo la Meta mi conexión ya es emocional observo el cronómetro de la organización 2:53, detengo mi reloj en 2:52:53, lloro sin parar , las personas  ovacionan y solo lloro , me encuentro con Boris. ( 2:54) nos abrazamos y la euforia nos apodera .
 
Al día siguiente sigue La euforia, leemos la estadística que 180 chilenos dieron batalla en Chicago y 14 de ellos sub3 un dato estadístico histórico como representación nacional en un Majors . (todo maratonista amateur sabe que ser sub3 es un sueño ) nos sentimos felices y paseamos por la ciudad junto a la medalla, la ciudad, sigue seducida por la fiesta deportiva , nos tratan como héroes, hacemos un Brindis junto a las luces de aquella impresionante ciudad que nos fascina y más aún su Maratón.
Howdy,
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