Todavía recuerdo el momento en que figuro frente al computador, año 2017, en la página de “Maraton de Santiago” decidiendo si hacer click en la opción “21K” o “42K”. Ese simple acto de hacer click en cualquiera de las 2 opciones, marcarían el “estilo de vida” que llevaría por 6 meses…. y como me gustan los retos difíciles y soñar en grande, luego de llenar los datos de inscripción, le hicimos caso a esa vocecita interna que me decía “vamos x más”  dandole “aceptar” a los 42K….., ya era un hecho.

Y así empezó esta aventura, una montaña rusa de sensaciones, emociones y experiencias que volvería a repetir una y otra vez.

Cuando el coach Javier Russell (Total Runners) nos entrega el plan de entrenamiento de noviembre, recién ahí viene el “aterrizaje forzoso” y el cable a tierra de lo que significa entrenar para correr dignamente los 42k (digo dignamente para hacer un tiempo decente, no amanecer como robot el lunes siguiente a la carrera y poder bajar las escaleras del metro de frente y no de espaldas). 

Entrenar 5 veces a la semana, con sábado temprano incluido y en el San Cristobal !!! Dios en qué nos hemos metido!!

Y así pasaron los meses, entrenando con frío o calor, sin ganas, con ganas, con flojera, oscuro, amaneciendo, anocheciendo, con dolores, sin dolores y un sin fin estados anímicos dependiendo del día. Es muy difícil combinar el trabajo con el hobby además.

No olvido tampoco la pasada por el “diostor”: las 3 cargas de fierro a la vena (superpoderes como le decía) por anemia, la infiltración por tendinosis del tensor de la fascia lata (el pinchazo en la cadera más doloroso ever), la falta de vit D y E, entre otras pifias. Gracias Mario, sin ti no llego, y aunque lo pensé varias veces, abandonar NUNCA estuvo en mi vocabulario.

Los más rudos eran los entrenamientos de sábado en el San Cristobal, donde se hacían los fondos partiendo 7:50 am. Y quiero hacer mención a este entrenamiento sagrado ya que significa poner en pausa a la “vida social” del viernes (incluso del sábado dependiendo del cansancio), de lo contrario, te pasa la cuenta (particularmente este reto me lo tomé MUY en serio). Y aquí solamente los que comparten esta pasión/locura llamada “running” entienden un “quiero una limonada”, o “me tengo que ir temprano” porque mañana entreno, versus los comentarios de tus [email protected] no deportistas como: “como tan fome”, “pareces cenicienta”, “tómate una piscola”, “latera”, pero me acostaba feliz para entrenar temprano al día siguiente.

En el cerro conocí a 3 grandes personas que fueron pilares fundamentales en este proceso y a los cuales aprovecho de agradecer su infinita buena onda y apoyo incondicional: La máquina Hernan Vega, la bestia de Carlitos Peralta y la energía venezolana de Luismer León, gracias totales!!

No olvido aquel “Gran fondo de 30K”, la prueba de fuego. Donde pensé que sería imposible, pero te das cuenta que el cuerpo responde cuando lo entrenas. Me sorprendí aquel día de mi progreso, ya me sentía una ganadora.

La semana anterior al maraton: la sobre hidratación, hasta el punto de enguatarse con agua; el magnetil para los calambres; la carga diaria de carbohidratos, donde te aburres de comer tanta pasta; obligarse a acostarse temprano, mientras todo el mundo sale de noche; los masajes descontracturantes que te hacen llorar, el check list de la armadura y accesorios para que NADA falte en la carrera (geles, barritas, audífonos con repertorio 42K, compresión, flash feldene, tapes, parches, etc, etc, etc); y no olvidar el cuidado extremo para no resfriarse, no lesionarse, no enfermarse de la guata, no ampollarse entre otras (recuerdo que esa semana me juntaría con mi amigo che Armando pero como estaba resfriado lo corrí para la semana siguiente, él no podía creer que se lo decía en serio; también para trabajar no usé tacos, sólo zapatillas, y varias otras cosas sobrexagerdas para muchos), pero recuerden que “Murphy” SÍ existe. (Sé que a varios les ha pasado).

Las 2 noches anteriores a la carrera: no poder dormir, los nervios, el apretón y las mariposas en el estómago, la vocecita interna que te dice “habré entrenado lo suficiente?”, “podré subir Vespucio?”, las inseguridades de enfrentarse a lo desconocido, que por lo menos para mi, por ser mi Primer Maraton, no tenía idea de lo que es el “muro” ni los 12,195 kilometros siguientes post 30K (distancia máxima que había entrenado) donde todo el mundo maratoniano cuenta que se corren con el corazón. Ya no se podía hacer nada! La pega física estaba hecha!

El día de la carrera, 8 de Abril del 2018, creo haber dormido no más de 4 hrs (y con pastilla para dormir). A las 6:30 am ya estaba en la Moneda, histérica! Empezamos la activación con el coach y los compañeros, no hacía frío, otra vez la vocecita pesada que pregunta “me la podré?”, más nervios, susto, ganas de ir al baño, la despedida de la familia (despedida como si me fuera a ir 6 meses de viaje), la pasada por guardarropia, el llamado a encajonarse, y listo!, 6 meses de entreno resumidos a 10 minutos de la largada! El “c-h-i” que me hizo quedar como puercoespin cuando se me pararon los pelos, ese paso de los 3 Halcones con humo tricolor que te “toca la fibra” y hace que se arranque un lagrimón, emoción pura x mis venas!!.

El sonido del cañón que da la salida, la activación del modo “carrera” del Garmin, y ese “VAAAAAMOS CTM” interno,  hoy va a ser un gran día.! 4K primeros, como tuna con mi compañero Juan Carlos, queriendo correr más y más rápido porque las piernas dan, pero aparece otra vez la vocecita interna, esta vez del coach Javier diciendo: “respeta el ritmo/km acordado que la carrera es larga, guarda fuerzas para el final “.

Al paso de los kilómetros, los “meones” del Parque O’Higgins que no alcanzaron a ir al baño antes, el sol de frente por Pocuro que no te dejaba ver, ahí estaba ella, la mejor colega de la vida, Carmencita dando ánimos! Un poco más allá Don Robert, quien logró pasarme una botella de agua dentro del choclón de gente, y ahí 200 metros después estaba él! El mejor y más fachero soporte técnico en bicicleta ever (varias amigas me preguntaron por él después de ver las fotos), el Pancho Barba!! Pilar fundamental para lograr terminar esta carrera, quien me pasaba los geles y me animaba también a mantener el ritmo.
En el kilómetro 25 empezamos a sentir las piernas cansadas, pero mi partner JC literalmente me “puteaba” para seguir (agradezco esas puteada hoy).

Kilómetro 29 Esc. Militar! Y ahí estaban, mi amá! Y la Ali! Que me había hecho un cartel hasta con caritas de colores para animarme! Otro “toque de fibra” que arrancó otro lagrimón pero que a su vez, inyectó energía extra para seguir corriendo.

Kilómetro 34! Cansados pero aún con energía, sintiendo ya los pinchazos en las piernas, mi partner JC dice “pongámosle un poquito más aprovechando la bajada” y ahí figuramos los dos pasando a gente de a poquito sacando las reservas que habíamos guardado en los primeros kilómetros, VAMOS QUE LLEGAMOS!!

Seguimos en ruta km37, piernas en piloto automático, faltaba poco, y ya mas consciente, aproveché de distraer la mente y analizar el ambiente, tratando de desconectarme del cuerpo y así de las molestias propias de más de 3 hrs trotando, y ahí lo vi, estaba solito mi amigo che Armando, lo reconocí por su fantástica peluca de rulos, sonriendo a más no poder y gritando “Daleeeeee Dani” (hasta el día de hoy me pregunto de qué se reía tanto, será del cero glamour de ese minuto?), otra inyección de energía para aguantar un par de kilómetros más. (Gracias che, sos lo máximo!), luego vi mucha gente en el piso, acalambrada, elongando, un par con oxígeno y asistencia médica, otros llorando por que el cuerpo no les respondía, Pancho firme al lado pedaleando y mirando, me imagino que los 2 pensábamos lo mismo: “csm que cuático”! Otra puteada de mi partner JC me hizo volver a la carrera por quedarme un poco atrás mirando: “vamos mierda” “no queda nada” “dale” “vas a llegar”.

Ambos sacamos las últimas reservas una vez pasado el puesto final de Gatorade, ese que “llueve”, y le dimos, con todo el corazón! Las piernas respondieron!

Km 41,5 estábamos!, nos separamos con mi compañero JC, que le afirma la mano a su hijo quien lo estaba esperando para cruzar juntos la meta. Emocionante para él pensé.

… Y ahí la vi!!.. A lo lejos, la tan soñada meta, tal como me la había imaginado una y otra vez, que al avanzar entre la gente se iba haciendo más y más grande. LLEGUÉ CTM pensaba, LO HICE CTM decía mi cabeza y el corazón saltaba a mil revoluciones;… y ahí, a 350 mts, el más fiel compañero runner esperándome, el Pelao Zañartu que se pone a correr conmigo con su celular que se movía para todos lados, haciéndome un video de mi llegada! Recuerdo me decía “son 200 metros”, “llegaste”, “pudiste”, “daleeeee con todooooo!”, y ahí figuro yo poniendo turbo, escucharlo me dio 200 metros de pique, 4’40” me “piteaba” el Garmin, hasta que el pelao me deja sola y la cruzo!! POR FIN….!

Millones de sensaciones pasaron por mi cabeza esos 7 segundos que me quedo parada frente a la meta, pero desde el otro lado:… ya era maratonista! (Ultra-amateur-debutante pero maratonista al fin y al cabo).

Felicidad extrema, cansancio, orgullo, satisfacción y triunfo…lo había logrado, y soltar unas lágrimas simplemente me reafirmaron que esta fue una carrera para demostrar a mí misma que soy capaz de superar cualquier desafío que me enfrentaba, que no hay barreras físicas, sólo mentales, y que los retos no se consiguen cuando cruzas la meta, sino el día que decides intentarlo con toda tu alma…

Doy infinitas gracias a toda la gente que apoyó tanto dentro como por fuera de la carrera, a los que me dijeron que NO lo lograría me quintuplicaron las ganas de querer cumplir el desafío, y sobre todo a lo largo de estos 6 meses; partners de entrenamiento, el coach Javier, compañeros de oficina, amigos runners, mi familia (que participó de esta aventura día a día como si corriera conmigo), palabras de ánimo y buenas vibras de desconocidos. Todo suma!

Esta medalla no me la regalaron, ME LA GANÉ;… aprendiendo mucho de las experiencias de otros runners, llevando mi cuerpo al límite, haciendo sacrificios en mi vida….. SI se puede!!, sólo hay que atreverse, ser disciplinado y auto convencerse de que es posible, y recuerden, si vale la pena no será fácil y así como la vida, siempre es posible darle revancha…… VAMOS X MAS…!  Mi primer Maraton.

#lamaquimanopara #bicha

 
 
 
Howdy,
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