• Ella ha tenido que adaptar sus tiempos para hacer calzar sus diferentes labores como atleta, entrenadora y madre. Llegó a cumplir uno de sus mayores sueños en su vida, ser seleccionada nacional. Hoy en día, su nueva motivación es poder llegar a donde todos quieren, pero solo unos pocos pueden, los Juegos Olímpicos.

Desde muy joven inició su camino en el deporte, aunque se encontraba alejada de las pistas. Su cercanía con el atletismo no existía y lo que se llevaba su tiempo era entrenar en el básquetbol.

“Me gustó mucho el deporte desde tercero básico, en donde me quedaba a los talleres del colegio. El básquetbol siempre fue un deporte que me apasionó mucho y que me gustaba, pero mis condiciones físicas no me favorecían tanto. Siempre supe que iba a ser difícil aspirar a una selección nacional”, dice Jennifer González.

Al mundo atlético entra a la edad de los 18 años en el 2008 de la mano de su entrenador que la invitó a participar en competencias comunales. En estas carreras a ella le va muy bien, lo que generó una encrucijada en su vida. Jennifer debía escoger entre el deporte que le gustaba desde pequeña o este nuevo, en el que demostraba tener muchas condiciones.

Su decisión final fue optar por la pista sobre la cancha, elección que más adelante la llevaría hasta lo más alto a nivel nacional.

“Yo venía de un deporte colectivo, en el que todas las jugadoras deben tener el mismo nivel de compromiso para que al equipo le vaya bien y sea exitoso. Al elegir el atletismo encontré esa parte individual y de superación propia que depende de tú esfuerzo”, explica Jennifer González.

Comenzó con lo básico en la escuela deportiva de la Universidad de Chile, a pesar de por edad ser la mayor. Esto le permitió evidenciar lo que eran los fundamentos del atletismo y pudo aprenderlos gracias a su maestra Paola Caroca.

Sus habilidades comenzaron a mejorar haciendo que fuera cambiando de profesores dentro del mismo club. La motivación que tenía a llevó a pasar por todas las distancias, incluso pasó muy brevemente por el lanzamiento de bala.

“Los profesores y entrenadores que fui teniendo siempre me decían que mi contextura era de una corredora de fondo. En un comienzo partí por correr distancias más cortas como los 400 metros. Con el tiempo fui avanzando hasta llegar a los 5.000 metros, lo que significó dar un gran pasó en ese momento”.

Encontrar su distancia fue aceptar un cambio en sus entrenamientos y volúmenes. La maduración deportiva ayudó a que ella pudiera atreverse a competir en las carreras de larga distancia.

“Mis primeras competencias fueron duras, porque las demás competidoras a nivel juvenil y adulto vienen desde pequeñas corriendo. Cuando yo entré a este mundo federado estaba en la categoría de juvenil y el nivel era muy bueno, el resultado en las primeras competencias fue bien frustrante”.

Su gran sueño siempre fue llegar a representar a Chile, pudo cumplir esta meta tras una ardua preparación en Cochabamba. Jennifer logró hacer la mínima en los Juegos Nacionales y por aproximación pudo llegar a ser seleccionada nacional para competir en los Juegos Bolivarianos.

“Cuando uno cumple un sueño es lo máximo. Estos son objetivos que uno se puede proponer. Uno al perseverar y esforzarse de alguna u otra forma vamos a llegar a ese resultado que buscamos. A veces va a costar un poco más y en otras ocasiones puede que no, pero siempre se pueden alcanzar”.

Eso mismo sucedió con Jennifer que se fue proponiendo ganar campeonatos y gracias a sus ganas y dedicación alcanzó a ganar y competir en varios campeonatos. El que más recuerda ella, aunque no considera que tuvo una buena presentación, son los Juegos Odesur 2014 que se hicieron en Chile.

Pudo participar y observar a un estadio completo alentando, gritando y apoyando a los atletas que compitieron.

“Fue tan impresionante que compañeras de otros países me decían que les asombraba el ambiente que se vivía. Resultó impactante entrar ese día al Estadio Nacional y ver que estaba lleno por todas partes. Es algo que tengo muy guardado por lo masivo que fue ese evento”.

Jennifer González durante la pandemia cambio su vida para siempre, ya que justo antes de que comenzara tuvo a su primera hija. Esto la llevo a poder pasar el tiempo de encierro dedicándose a ser mamá.

“Si hubiera estado con normalidad habría estado en muchas cosas y quizás no habría podido entregarle el tiempo necesario. Me he tomado con calma esto, ya que estuve muchos meses sin entrenar y la verdad no le daba mayor importancia. Tras ser mamá, volví a retomar los entrenamientos comenzando desde cero. Tome esto como un desafío”.

Hoy sus planes para el futuro son complementar su rol como madre y deportista, entrenando con el objetivo de llegar a los Juegos Panamericanos de 2023. Además, si se puede llegar a cumplir el sueño de estar en unos Juegos Olímpicos.

  • Publicado: Matías Mendez
Howdy,
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