Por Tere Muse, psicóloga sexóloga, creadora de la cuenta de Instagram sexualidad y pareja

Somos muchos los que llevamos algunas décadas viviendo nuestros días en función de poder mejorar nuestra calidad de vida. La hemos ido integrando casi como un estilo de vida, entendida comúnmente como el poder alcanzar una mayor esperanza de vital, con las mejores condiciones físicas y mentales posibles. En nuestra misión para acercarnos a dicho bienestar, hemos ido adoptando distintos hábitos: alimentación saludable, calidad y cantidad del sueño, espacios de ocio y –de manera especial- la actividad física o el deporte.

Desde la década del 70, la psicología ha puesto especial interés en investigar el impacto del deporte en la salud mental de quienes lo practican, comprobando que este modera los niveles de ansiedad, aumenta el autoestima, combate estados depresivos, libera tensiones y reduce el estrés, mejora la calidad del sueño, aumenta los índices de sociabilidad y disminuye los niveles de pesimismo.

Y lo que es mejor aún, todo lo anterior tiene repercusiones positivas en la salud sexual.

Realizar actividad física de manera regular promueve el conocimiento del propio cuerpo, aumenta los niveles de deseo sexual y de satisfacción sexual. Al mismo tiempo, incentiva que nos mantengamos alejados del consumo de alcohol y de tabaco, sustancias que pueden retrasar o incluso inhibir la respuesta sexual. Los efectos positivos que produce la práctica deportiva en la vida sexual tienen una explicación química, y es que al hacer ejercicio físico se liberan hormonas y neurotransmisores que participan en una relación sexual, como lo son la testosterona, endorfinas, la serotonina y la dopamina.

En el caso del running los beneficios son los mismos. Un estudio realizado por Brooks, arrojó que el 51% de los runners entrevistados confirma que este deporte ha aumentado su sensación de fuerza y confianza en sí mismos, mientras que un 54% afirma que el deporte ha aumentado su energía sexual. Es más, según varios maratonistas, la relación sexual previa a una competencia podría considerarse como un “pre calentamiento”, esto en vista de  la falta de evidencia científica que pruebe que el sexo pre competición tiene efectos negativos en el rendimiento.

Los expertos en salud deportiva cuentan que para poder gozar de los beneficios psico- sexuales del running, es importarte que sea una práctica regular: mínimo tres veces por semana y no más de una hora en promedio al día. La clave está en evitar el famoso y contraproducente “overtraining” (exceso de entrenamiento), ya que puede provocar lesiones físicas, aumento de estrés psicológico, baja en el deseo sexual y posibles dificultades en la respuesta sexual.

Ya sabemos que los beneficios del running no se reducen solo a la salud física, sino que también a nuestra salud mental y sexual. De hecho, muchos sexólogos recomiendan integrar el ejercicio físico a pacientes que presentan disfunciones sexuales, como el deseo sexual hipoactivo, anorgasmias, dificultades eyaculatorias y de erección. A disfrutar!

Howdy,
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