• Te invitamos a leer la nueva columna de nuestra alianza The Ratnavali Center.

Siempre he sido simpatizante de los deportes, y de alguna u otra forma siempre han estado presente con mayor o menor intensidad en todas las etapas de mi vida. Esta atracción natural hacia el movimiento por el solo placer de hacerlo, es algo innato en nosotros los seres humanos y que se puede mantener toda la vida. Y así pase muchos años enfocada en la práctica física de diversos deportes como lo había aprendido, donde las palabras disciplina, constancia, perseverancia y sobre todo “esfuerzo”… eran parte del vocabulario asociado.

Hoy comprendo que a ese vocabulario le hacía falta algo y eso era el concepto de “equilibrio o des-equilibrio” y el impacto de estos, tanto positivos como adversos, en la práctica de una actividad física o la falta de esta, lo cual, en mi caso nunca recibí este tipo de información desde una “educación formal”.

Fue en noviembre hace 14 años cuando me preparaba orgullosa para participar en una olimpiada Inter empresa, en las disciplinas de natación y voleibol, y siendo muy disciplinada con el “plan de entrenamiento” fui en bicicleta al Cerro San Cristóbal hasta la virgen. Todo dispuesto según agenda, levantada temprano, desayuno. Casco, mochila en la espalda, agua, la infaltable música en CD (en esta época era lo que se usaba), tomar la ruta planeada, llegar a la virgen y premiarse con un mote con huesillo.  ¡Todo maravilloso!… y así lo fue, la mayor parte del tiempo.

Disfrutar la vista desde Santiago desde la altura, con un día despejado como el que disfruté, fue realmente un regalo impagable.

Lamentablemente, al retornar y bajando el cerro, casi al llegar a las ultimas curvas por Pedro de Valdivia, se me cruzo un niño, ante lo cual, “mi reacción” automática fue frenar con ambos frenos (uf), lo que provocó que se levantara la rueda de atrás, volando y rebotando varios metros más adelante cayendo de espaldas sobre el cemento. Afortunadamente, nunca perdí el conocimiento (estaba con casco), a pesar de todo estar muy confuso no sentía aparente dolor…solo presión en mi espalda y pecho….. sí recuerdo que las personas fueron muy solidarias, me socorrieron y la ambulancia llego muy rápido. Y yo, por otro lado, pensaba que eran solo un par de rasguños, que me revisarían y me iría luego, más me preocupaba que guardaran mi bicicleta y pensaba en competencia en las olimpiadas inter- empresas…. (je je)

Esos rasguños que yo creía, cuando le pregunté al médico de urgencia que pasaba y cuando me podía ir, me dice: “Muchacha tranquila, agradece que te salvaste, he conocido a deportistas que con este tipo de caídas no la cuentan, estás toda quebrada y con varias complicaciones, vas a estar mucho rato por acá, dime a quien le avisamos.”

Fueron mucho más que rasguños y cuando mi cuerpo comenzó a enfriarse me di cuenta que no podía moverme y el dolor era indescriptible, por consecuencia del accidente, fui internada en la UCI con fractura expuesta de hombro, todas las costillas del lado izquierdo quebradas, daño e infección en pulmones y lo más terrible con pérdida parcial de caminar por impacto en columna, y con 3 diferentes especialistas tratándome. No lo podía creer!!!.

La recuperación fue lenta, muy dolorosa y sobre todo traumática al sentir que no podía moverme. Recuerdo que cada vez que veía al kinesiólogo, me caían las lágrimas de solo imaginar el dolor que sentiría, pues tenía que trabajar en recuperar la fuerza de mi pulmón (con costillas quebradas) y por ende la infección para lograr operarme de la fractura expuesta de clavícula, ya que con infección no pueden operar (¡Auch!).

Pero a pesar de todo el dolor, solo me concentraba en lograr mi recuperación lo antes posible, y estar fuera del hospital antes de navidad, y así fue!

Fue una gran lección y una oportunidad de comprender muchas cosas que estaban ocurriendo en mi vida y también reconocer que el accidente ocurrido en cierta medida lo había provocado yo misma. Por diversas razones, mi mente en el momento del accidente estaba divagando, resolviendo temas en el futuro y si bien “reaccioné” y evité un daño mayor, entendí que cuando uno está full atento en el momento presente o sea cuerpo, mente y emociones en el mismo lugar, uno tiene también la opción “responder” y darse algo más de espacio para tomar otras acciones.

Dejé guardada la bicicleta y pare de practicar deporte por un buen tiempo, y después del largo proceso de recuperación, llegó a mi un nuevo deporte: ¡El Running!, entonces comencé poco a poco a correr, con todo lo que esto trae a tu vida y ahora me declaro un feliz runner, con muchos kilómetros, con 4 maratones en el cuerpo y una medalla de 3er lugar en la Maratón Internacional de la Patagonia en media maratón.

Desde estas y otras experiencias, les comparto que he vivido cosas maravillosas y valiosas como ser humano al estar “más presente”. Y desde esta “presencia” o “conciencia” les cuento, que decidí fundar un Centro de Bien-estar Integral para la Educación en temas de la Inteligencia Emocional, Mindfulness y Wellness (ejercicio saludable, alimentación consciente, relajación consciente y descanso).

Y a través de este relato que les comparto los quiero invitar a “educarse” y “empoderarse” en diversos temas asociados al Bien-estar Integral para que mantengas o integres un estilo de vida saludable y equilibrado. Ya que, si bien el ejercicio es bueno para todos, también es importante reflexionar que el exagerar puede ser tan dañino como hacer demasiado poco.  Es decir, no porque algo sea bueno para uno es mejor hacer más, y todo programa de ejercicios tiene que basarse en las necesidades individuales.

El ejercicio tiene que producir energía, fuerza y vitalidad, y no disiparlas. Si te sientes exhausto y agotado en algún momento de la práctica, es señal que algo no está en equilibrio. Esto puede estar relacionado con el tipo y cantidad de ejercicio, tu estado mental, emocional, tu alimentación, relajación y descanso.

¿Cómo te sientes tú?

¡Seguiremos compartiendo información de tu interés para que te eduques y reflexiones!

Por: Rosa Morón Concha, Fundadora de The Ratnavali Center, Centro de Bienestar para la Educación de la Inteligencia emocional, Mindfulness & Wellness. Instructora de Bienestar integral, Inteligencia Emocional, Meditación, Mindfulness, Alimentación Consciente y Yoga. Deportista y maratonista amateur, con estudios en Chile, Inglaterra e India.

¿Dónde la puedes encontrar?

En sus redes sociales

 

  • Publicado por: Miguel Andrade
  • Fuente: The Ratnavali Center
  • Foto: The Ratnavali Center
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