La fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido elástico que se extiende desde el calcáneo hasta la zona metatarsal, situada delante de los dedos. La Esta estructura tiene una función esencial en el caminar, pues es una de las principales responsables de mantener el arco plantar, absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo. Además, se encarga de proteger los metatarsianos evitando un exceso de flexión de los dedos.

El dolor que se produce en la zona interna del talón, es el principal síntoma de esta lesión, la parte en la que se inserta la fascia plantar. Se manifiesta más intensamente por las mañanas debido a la rigidez matutina de la fascia, que por la noche se acorta. El dolor suele ir acompañado de hinchazón leve, enrojecimiento y sensibilidad en la parte inferior del talón.

El calzado inadecuado suele ser una de las causas principales de la fascitis. También se desarrolla si se sube repentinamente la carga del entrenamiento. Los corredores con pies cavos o pies planos son más propensos a sufrirla, así como los que tengan cierto sobrepeso.

Se recomiendan acudir lo antes posible a un especialista al notar los primeros síntomas, pues es probable que si no se trata la fascitis, se transforme en crónico hasta el punto de que el corredor se vea obligado a limitar la práctica deportiva e incluso el andar de forma normal.

Una de las formas de prevenir, es utilizar las zapatillas para correr adecuadas, realizar estiramientos de pies y pantorrillas tras el entrenamiento, fortalecimiento y estimulación de la fascia plantar con ejercicios específicos. Si el sobrepeso es muy acusado, mejor caminar y, cuando se haya reducido el peso, empezar a correr.

También se sugiere que se haga un estudio de la pisada, para saber qué tipo de pie tiene el deportista. De existir un problema de pisada del paciente, se recomienda utilizar una plantilla personalizada que podrá adaptar perfectamente a su calzado. Las plantillas no son solo para proteger la estructura del pie, sino para preservar el equilibrio de todo el cuerpo. Según los especialistas con las plantillas adecuadas se pueden resolver hasta el 90 por ciento de los casos de las enfermedades que tienen que ver con la fascitis plantar.

El tratamiento inicial suele consistir en la combinación de antiinflamatorios y descanso absoluto. Reposo de los pies durante un tiempo para evitar el agravamiento, aplicar hielo en la planta del pie para reducir el dolor y la inflamación y fortalecimiento de la fascia plantar y pantorrillas se recomiendan para aliviar la inflamación de la fascia en la fase aguda de este trastorno.

Si el grado de la lesión es muy alto, hay que recurrir a la cirugía, esta ya no es tan invasiva como era antes, pues ahora a través de la ecografía es posible saber con exactitud el lugar en el que se debe actuar, y por ello se logra liberar la fascia de forma satisfactoria la mayoría de las veces.

  • Publicado por: Miguel Andrade
  • Fuente: Centro de Salud KDR
  • Foto: Centro de Salud KDR
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