• Te invitamos a leer la nueva columna de nuestra alianza The Ratnavali Center.

“No es lo que te ocurre, sino cómo se reacciona a lo que ocurre lo que importa.” – Epicteto

Esta nota está inspirada en la última MDS 2019, que sin duda es la gran fiesta del running y para todos quienes participan cada vez es un nuevo desafío, independiente del número de veces que la hayas corrido; el cómo vivenciaste esta experiencia desde lo físico, emocional y mental, determinó claramente el resultado que obtuviste.

En esta oportunidad se presentó un factor externo climático (calor), que salió al análisis y discusión post carrera, ya que fue determinante en el rendimiento deportivo de algunos corredores, afectando sus objetivos planificados o simplemente no disfrutaron de la experiencia.

Es por esta razón que creo importante seguir compartiendo sobre el “Entrenamiento de la Mente” desde la mirada del Mindfulness y referirnos al “Estrés”, el cual, será abordado en 2 partes. Esta primera nota está referida a cómo este afecta a nuestro comportamiento y la segunda, se referirá a cuál es el impacto en nuestro cuerpo y rendimiento deportivo. ¡Para que estés atento!

Parte 1

Cada uno de nosotros nos sentimos en menor o mayor medida sometidos a hechos y circunstancias que son difíciles y nos generan estrés. El desafío de todo esto radica en la forma en que manejamos esas cosas. ¿Estas nos gobiernan (controlan), o en nuestras vidas podemos reaccionar más ligeramente a ellas?

Estas dificultades pueden ser impuestas por el exterior, como un proyecto difícil en el trabajo, el contraer un resfriado, una mala ruta de carrera, etc. También se pueden producir internamente, dentro de nosotros; a través de los pensamientos y sentimientos que tenemos en tiempos de dificultades, como frente a la ruta de carrera que no es lo que esperabas, te incomodas y/o enojas, tu foco se centra en esto y comienzan a aflorar además distintos pensamientos negativos en torno a esto, que alimentan aun más tu incomodidad.

Frente a situaciones que ocurren, a menudo repartimos la culpa entre nosotros mismos u otros, pero estas situaciones suelen ser cosas que “simplemente son”, y no son culpa nuestra o de cualquier otra persona.

A pesar de que parece muy simple, y lo es. El problema es que tendemos a “reaccionar” a los factores de estrés, sean estos internos o externos, de una manera que nos produce aún más estrés.

Comprendamos que el estrés tiene 2 niveles:

Factores de estrés de primer nivel, incluyen todas las “presiones externas” que actúan sobre nosotros simplemente como una parte de lo que significa ser

humano. A menudo no conseguimos lo que queremos, o son como queremos y aun cuando no conseguimos lo que queremos, es imposible aferrarse a eso para siempre.

Por ejemplo: el metro está lleno en las tardes, el factor climático en una carrera, las cosas que se rompen, y los amigos, hijos y compañeros de trabajo se enferman.

Factores de estrés de segundo nivel son todas las “presiones internas” y en gran parte inconscientes, y consisten en nuestras reacciones a los factores de estrés del primer nivel.  

Ej. como reacciono al factor climático (calor, frio, lluvia) en una carrera. Estos segundos son los factores de estrés a nivel autogenerado, y provienen de nuestra tendencia a reaccionar a los sentimientos dolorosos con aversión. Estamos conectados de esa manera: no nos gusta el dolor, o incluso el malestar, o la incomodidad y pasamos gran parte de nuestro tiempo tratando de deshacernos de ella.

Para muchas personas, el estrés de segundo nivel marca la totalidad de sus vidas, lo que lleva a las malas estrategias de adaptación y supervivencia; como la negación, la presencia ausente, la fantasía, la preocupación constante, la rumia (chat mental negativo) poco útil y en otras ocasiones se traduce en comer en exceso, abuso de alcohol o sustancias y así sucesivamente; los cuales, son ineficaces y contribuyen aún más al estrés en lugar de que la reacción disminuya. ¿Te ocurre algo así?

¿Qué hacer?

La buena noticia, es que nosotros no tenemos que hacer un gran esfuerzo para tratar de desenganchar de las tensiones de segundo nivel y puedes hacer lo siguiente:

1.-Deliberadamente comienza reconociendo pequeñas molestias o incomodidades.

2.-Simplemente tenlas en cuenta.

3.-A continuación, elige/decide conscientemente en qué invertir tus pensamientos y acciones.

La idea es animarnos a empezar poco a poco, (en lugar de intentar desde el comienzo con tensiones grandes y significativas), a ser pacientes, y desarrollar persistencia para cuando realmente se genere una tensión significativa, por lo que nuestra tarea es simplemente prepararnos (entrenar a nuestra mente) momento a momento.  Al igual que cuando comenzaste tus inicios en el running, probablemente comenzaste poco a poco, con entrenamiento, persistencia y paciencia; tu estado físico, resistencia, distancias, tiempos, entre otros, fueron cambiando progresivamente.

¿Cómo aprender a responder en lugar de reaccionar?

Primero es importante, que sepas como en general reaccionamos a las experiencias en la vida:

1.-Con el aburrimiento, por lo que nos alejamos del momento presente y nos vamos a otra parte “en la cabeza”

2.-Con querer aferrarse a las experiencias que estamos teniendo en este momento, o desear que la experiencia no cambie.

3.-Con la aversión, querer que se vaya, estar enfadado con estas, queriendo deshacerse de las experiencias que estamos teniendo en este momento, o evitar experiencias que puedan venir que no queremos.

4.-Con ecuanimidad, nuestra reacción es neutra, o tal vez simplemente no nos afecta o importa.

Cada una de estas formas de reaccionar puede causar problemas, en particular la tendencia a reaccionar a los sentimientos desagradables con aversión. Reacciones al estrés por su propia naturaleza, se producen automáticamente y sobre todo inconscientemente.

Permaneciendo centrado en el momento de estrés (y no rechazarlo), nos permite reconocer tanto el grado de estrés de la situación y nuestros impulsos para reaccionar. Al estar consciente del momento presente, se aprende a reconocer tales agitaciones. Lo importante es comprender que ellas no son la totalidad de la realidad, sino solo partes que transmiten pensamientos, sentimientos y sensaciones – y que influyen en ese momento y modifican en parte la realidad.

Ante lo anterior, al aplicar Mindfulness a través del entrenamiento de la mente logramos:

  • Simplemente ser más conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales provocadas por los acontecimientos que nos ocurren.
  • Liberarnos de “hábitos automáticos” que son modos de reaccionar.
  • Decidir en libertad “responder conscientemente” de manera más hábil y favorable. En lugar de

“reaccionar de forma automática”, sin templanza y decisión, con la sensación de estar resolviendo situaciones en nuestras mentes que muchas veces ya ocurrieron, o ni sabemos si en el futuro ocurrirán.

¿Estas consciente si “Reaccionas o Respondes”?

Por: Rosa Morón Concha, Fundadora de The Ratnavali Center, Centro de Bienestar para la Educación de la Inteligencia emocional, Mindfulness & Wellness. Instructora de Bienestar integral, Inteligencia Emocional, Meditación, Mindfulness, Alimentación Consciente y Yoga. Deportista y maratonista amateur, con estudios en Chile, Inglaterra e India.

¿Dónde la puedes encontrar?

En sus redes sociales

 

  • Publicado por: Miguel Andrade
  • Fuente: The Ratnavali Center
  • Foto: The Ratnavali Center
Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search