La fuerte fascia lata, que llega hasta la cara externa de la rodilla es la que garantiza la estabilidad del muslo y la cadera al correr, cuando se inflama incapacita al atleta para la carrera rápida. La fascia lata es un tracto fibroso que transcurre desde los glúteos a la rodilla, por la parte externa del muslo que con una fuerza extraordinaria tira de la rodilla, enderezándola en la extensión de la pierna, por lo que su función en el desarrollo de la zancada al correr es muy importante.

Cerca de la rodilla, el tracto iliotibial pasa por encima del borde externo del fémur y tiene debajo pequeñas bolsas de fluido para amortiguar el roce sobre dicho hueso. En atletas musculosos se puede ver esta formación fibrosa sobresalir como una banda fuerte y tensa justo por el lado externo del muslo y rodilla

Sus síntomas se caracterizan por un dolor que puede llegar a ser muy intenso por el costado externo que puede ir desde el muslo a la rodilla. Es frecuente que estas molestias aparezcan por un cambio en la pauta normal de nuestros movimientos, por correr sobre superficie muy dura o muy blanda o por aumentar la intensidad de los entrenamientos. Esto provoca que haya fricción entre la cintilla y los tejidos adyacentes, lo que origina inflamación y puede obligar al corredor a interrumpir su actividad.

Se reconoce por un dolor que comienza casi al empezar a correr y a los pocos minutos impide seguir. El dolor está localizado en la parte externa de la rodilla, extendiéndose bajo el borde inferior de la rotula hasta el mismo tendón rotuliano. Este cede con el reposo y vuelve con el ejercicio.

Son importantes las maniobras desfibrosantes como el masaje transverso y profundo o las más novedosas técnicas de puntos gatillo desfibrosados, las que consiguen romper las posibles adherencias que hayan creado las repetidas inflamaciones del tracto iliotibial. Los ejercicios de flexión y extensión potenciadores de pierna, con extensión o moderada flexión serán la norma en cuanto la lesión lo permita.

También existe una gama electroterápica para tratar este tipo de afecciones, desde los clásicos ultrasonidos, el láser o la electromagnetoterapia, aunque por sí mismos no son determinantes. Si la formación de un importante quiste fibroso o de gran inflamación bajo el tracto iliotibial que no responda a las medidas anteriores hace necesario el desfibrosado quirúrgico.

  • Publicado por: Miguel Andrade
  • Fuente: Centro de Salud KDR
  • Foto: Centro de Salud KDR
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