Mi nombre es Claudia Polanco soy Mexicana y vivo aquí en Chile desde hace casi 6 años con mi esposo Cesar Aguilar y mis tres hijos Andrea, Cesar y Daniel.

Empece a correr hace 7 años en Bangkok Tailandia donde vivíamos. Después de una carrera de 5k decidí anotarme para el medio Maraton en Angkor Wat, Camboya. Fue una experiencia inolvidable. Cuando llegamos a Chile y al ver la hermosa cordillera y calles donde trotar, no pude parar,  conocí a un grupo de amigas y decidímos ir por nuestro primer maratón: el de Buenos Aires. Ahí sin saberlo clasifique para el Maraton de Boston 2016. Como mi hijo Cesar hacia triatlones con Fullrunners decidí unirme al grupo de runners para entrenar para mi primer gran reto. El primer Boston que haces es una experiencia inolvidable.  De ese maratón siguió otro Boston y un Holanda.

Al ser mi tercer maratón en Boston estaba muy confiada e iba para mejorar mi tiempo de 3:36. Los pronósticos del tiempo indicaban que iba a hacer frío, lluvia y viento, pero por mis experiencias pasadas pensé que el clima cambiaría. Pues no fue así y se convirtió en un Maraton Epico!  2grados,  sensación  térmica de -4, vientos de 30 Km del Este (en contra) y lluvia 25mm.

Y así en la mañana del 18 de abril me desperté, bañe y puse mi primera capa, la polera FR, guantes, gorro térmico, gorra, un corta-vientos delgado y otro para tirarlo antes de arrancar . Llevaba mis geles, pastillas sub-linguales por si mi contractura en los gemelos aparecía, zapatillas y calcetines secos en una bolsa aparte. Saliendo del hotel sentí que efectivamente estaba helado, diluviaba y hacia viento. Subimos a los buses que nos llevarían a la largada en Hopkinton. Al ver la nieve en el camino y el viento que movía a los arboles de un lado a otro, empece a sentir un golpe de adrenalina, como cuando uno se va a subir en una montaña rusa que te da miedo pero al mismo tiempo te emociona. Pensé que era el momento de mostrarme a mi misma que podía lograr eso y mas, pensé que mis hijos, Cesar mi esposo, mi familia, amigos Mexicanos y Chilenos  y mi equipo de Full Runners estaban al otro lado del mundo listos con sus apps siguiéndome y apoyándome. Decidí simplemente que iba a cruzar esa meta. 

Bajando del bus note que el fío, viento y lluvia eran mas intensos, nos encontramos con un campo de lodo donde se suponía nos cambiaríamos las zapatillas por unas secas, no fue así, no había un techo para hacerlo, así que lo hice a un lado del camino ya para entrar al corral. Del frío no pude abrochar mis zapatillas quedaron a medias. Por supuesto no tire en segundo corta-vientos. Y así titiritando empezó el conteo, active mi reloj y empece a correr, sentí en mis pies dos ladrillos y me preguntaba que era (ahora entiendo que eran mis pies congelados). Por primera vez en mis primeros kilómetros fui conservadora, al Km 5 tuve que tomar mis pastillas sublinguales por que me empezó a doler mi contractura.

Cada 10k tome un gel y  cada 5k una gomita. Me hidrate en cada puesto con gatorade y agua, los dos. El agua que caía dolía en la cara, las oleadas de aire con agua te empujaban para atrás de vez en cuando, el famoso saludo que chocas la mano con los pequeños espectadores dolía mucho….Pero a pesar de todo yo me sentí bien y feliz, no sentía tanto cansancio, solo frío. Y así seguí mi ruta y cuando vi que estaba a unos kilómetros de entrar a Boylston donde esta la recta final empece a buscar mi bandera, no la encontraba, entonces pare, y la encontré en mi primer corta- vientos. Al ver mi bandera me llene de emoción, de orgullo, de alegría y pura satisfacción, la alce arriba de mi cabeza y empece a correr… al dar la vuelta en Bolyston empece a recibir mucho apoyo del publico y de repente sentí un silencio interno, estábamos ahí mi bandera y yo a nada de terminar, mire al cielo para agradecerle a Dios y corrí mas fuerte para así cursar la meta del Maraton mas difícil de los últimos años.

Gracias a todos por su apoyo. 

Howdy,
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