Con 30.000 corredores y medio millón de personas que saldrán a las calles para animarlos, se correrá hoy una nueva versión del Maraton de Boston. Carrera que el año 2013 fue victima del terrorismo, con el resultado de tres muertos y casi trescientos heridos.

El reloj de la meta del maratón de Boston marcaba 4 horas, 9 minutos y 43 segundos cuando estallo el primer artefacto entre las filas de público que seguía la carrera. Hacía ya hora y media que habían llegado los primeros atletas y se acercaban en ese momento al final de su odisea los más modestos aficionados. El público saltó alocadamente las vallas de protección buscando refugio sin rumbo. Apenas 10 segundos después hizo explosión una segunda bomba en un lugar próximo, en los alrededores del hotel Fairmont Copley Plaza, donde estaba la base de la organización del maratón, provocando escenas similares.

Las tres víctimas mortales del atentado terrorista de Boston tienen rostro y nombre. El pequeño Martin Richard, ocho años, que junto a su familia esperaba a unos amigos de su padre a que cruzaran la línea de meta. Cuando la familia oyó la primera explosión, en un acto reflejo que resultó trágico huyó del lugar y corrió en dirección contraria para literalmente lanzarse contra la segunda bomba que explosionaba 12 segundos después de la primera. Esa segunda explosión acabó con la vida del niño y ha causado graves heridas cerebrales a su madre y a su hermana, que ha perdido una pierna.  La segunda victima fue Krystle Campbell de 29 años. La tercera víctima es Lu Lingzi, una joven de nacionalidad china.  Lu estudiaba finanzas en la Universidad de Boston y había acudido al maratón a ver a una amiga correr.

Dzokhar Tsarnaev, de 21 años, ha sido declarado culpable por el atentado del Maraton de Boston. El joven también ha sido condenado por posesión y uso de armas de fuego y conspiración para estallar una bomba en un lugar público, así como de asesinato, tras disparar en su huida contra un policía de la ciudad que resultó muerto.El juez federal George A. O’Toole leyó formalmente su condena a muerte.

Hoy dirá presente una mujer llamada Adrianne Haslet-Davis, que en 2013 estaba animando en la grada a los corredores que llegaban a la meta cuando la segunda explosión terrorista le seccionó la parte inferior de la pierna izquierda. Era bailarina. Ahora tiene una prótesis y, ayudada por sus amigos, pretende completar la carrera.

Howdy,
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