El nerviosismo comenzó la noche del sábado cuando me di cuenta de que no había traído ni mi peto ni mis calzas con las que había entrenado para este momento, pero ya estaba a una noche del gran día. No había nada que hacer

En la mañana sonó la alarma y comencé a anotar mis parciales en el brazo y tomé el desayuno que ya tengo como rito antes de competir (siempre el mismo) y con el apoyo de mi Nyko fue fluyendo todo hasta que me vi encajonada junto a Johanna Rivas y otros atletas de elite, En ese momento tuve mucha alegría y emoción y recordaba una y otra vez las palabras de mi sabio entrenador Roberto Hidalgo, eran como mantras en mi cabeza cada una de las cosas que el me había enseñado hasta que comenzó la cuenta regresiva. Los gritos de alegría envolvían todo el lugar y lo llenaban de ese suspenso que llena de adrenalina el alma.

Luego me acorde de la blue line (que por primera vez se usaba) y me deje llevar por ella a sensación disfrutando cada zancada y cada kilómetro.

Después de eso me deje llevar por la gente,  la energía del publico de los niños, sus caritas de alegría al chocarles los 5 era impagable. La gente motiva mucho y da más energía que cualquier gel, más aun si los gritos vienen de personas a las que quiero mucho como mi amiga Paula Alfaro que apareció de sorpresa, Tito en su bici, María José Pardo con su apoyo incondicional y miles de personas  mas a las que podría nombrar y agradecer.

Por mi cabeza pasaban miles de ideas y visualizaciones; a momentos era la lucha contra mi reloj y mi cabeza, mis piernas nunca flaquearon, hasta llegar al kilómetro 32
Al comenzar a bajar, el apoyo de rodrigo Venegas era un empujoncito a la meta y una amiga Gabriela Cerda se unió a mis pasos que en ese momento se movían ya en cámara lenta y me comenzó a acompañar y a dar energía de la nada.

Ver a mi profesor ya a kilómetros de la meta fue lo mejor, me desahogue diciendo que no lo lograría pero a la vez me inyecte de energía, el verlo ahí, chiflandome, fue un regalo que guardo en mi corazón.

Cada grito, cada cara de felicidad, cada mensaje de cariño que recibí durante mas de 42km los guardo como fotos en mi alma.

Si bien no logré el tiempo que mi cabeza quería , mi corazón gozaba de orgullo y felicidad al recibir el premio Erika Olivera junto a atletas de elite como Johana Rivas y Clara Morales … ser la 3era chilena en cruzar la meta del maratón de santiago 2017 es un regalo y una motivación que guardaré por siempre.

Nada más que agradecer a todos quienes confían y creen en mi.
 
Daniela Demarco – Embajadora ViRun
Howdy,
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