Cuando terminaba el desafío del segundo semestre del 2017, el Maratón de Viña del Mar, donde corrí los 42km, me comenzó a entrar el “bichito” por correr fuera del país, fue así como comencé a averiguar sobre maratones cercanas (dentro de Sudamérica) en las cuales vivir dichas experiencia, de este modo fue que conversando con varios amigos corredores, decidí correr el Maratón de Buenos Aires, ya que todos los describían de una forma buena, tanto por altimetría como por los paisajes que se pueden apreciar durante la carrera.

Una vez pasado el maratón de Santiago 2018, se comenzó a preparar el desafío que nos esperaba al otro lado de la cordillera, una preparación ardua, planificada por Rodrigo Horta, uno de los profesores de Soy Runner Team, el cual preparó a detalle todo para poder competir de la mejor manera en esta nueva carrera.

Un plan que se pudo seguir, pese a que a veces había cansancio o desgaste, se sabía que la disciplina con este nos llevaría lejos, además el hecho de prepararme con dos compañeros más hacía todo más fácil, ya que aunque muchas veces no entrenamos juntos físicamente, podíamos hacerlo de forma virtual, comparando resultados y dándonos ánimo.

A dos semanas de la largada en Buenos Aires, en uno de los últimos largos, sufrí la torcedura de mi tobillo izquierdo, lo cual encendió mis alarmas, pero afortunadamente solo fue un esguince grado 1, por ende con unos días de descanso esta lesión fue superada, para poder terminar todo con normalidad.

Ya en tierra derecha y tratando de “escapar” de todo lo que las fiestas patrias representa, llegaba la fecha del viaje, preocupados de poner todo en nuestras maletas, en especial nuestra polera de SRT (Soy Runner Team), además de otros detalles que el team tuvo con nosotros, las horas para el que llegará el vuelo se contaban cada vez con más ansias, hasta que el avión despego. Llegando a la capital Argentina el día 19 de Septiembre.

Como parte de la experiencia era también conocer la ciudad, aprovechamos los últimos trotes para conocer varios parques y monumentos de la cuidad, además de caminar y tratar de ver cada punto importante que nos marcaba el mapa, en esa línea fue como el día viernes a primera hora fuimos a retirar el Kit de competencia, en un lugar pequeño pero al ir a primera hora no se nos hizo tan terrible.

El “modo turista” nos duro hasta el día sábado donde se procuró no caminar mucho y tratar de descansar, ya en la noche ordenando como niño en primer día de escuela, todas las prendas y cábalas que se utilizan en estas tan importantes carreras para luego “dormir lo más posible”.

Hasta que llego el domingo 23 de Septiembre, ese día comenzó a las 4 am en punto donde comenzamos a levantarnos, una ducha para sacarnos el sueño de encima, equiparnos calmadamente y desayunar, ya a las 5:10 de la mañana emprendimos rumbo caminando a la línea de largada, a medida que nos acercábamos se nos sumaban compañeros maratonistas, una vez en el lugar de la largada y posterior a la pasadita por los baños, vinieron las fotos correspondientes, a modo de saludo de gladiador antes de la batalla (Los que van a morir te saludan xD) para luego encajonar.

El encajonamiento fue algo muy ordenado, ya que estaban muy bien separados los ingresos según el tiempo que uno pretendía hacer, para de este modo no se produjera el estorbo entre corredores (algo que deberíamos imitar en Chile), ya encajonados cada vez más cerca de la hora de largada, las palabras con mis compañeros se hacían menos frecuente, ya que cada uno se va adentrando en su mente y en su carrera.

Hasta que llegaron las 7:00 y se dio inicio a la carrera, yo con la planificación clara en mi mente y tratando de mantener el ritmo lo más constante posible, es así como iniciamos los primeros kilómetros, aprovechando también de mirar un poco los lindos lugares por donde la carrera pasa, ya entrado en carrera y pasando dos veces por el obelisco, lugar donde estaban los amigos de Warnke Running Team con la bandera Chilena apoyándonos a todos, para tomar dirección a la Boca, por una carretera donde las primeras subidas se hacían sentir pero eran soportables, a unas piernas que aguantaban hasta ahí de muy buena forma, la humedad que era uno de los factores a considerar se hacía sentir pero no parecía imposible de derrotar.  Ya en el barrio la Boca y pasando por fuera de la imponente Bombonera, todo parecía más cerca, el ritmo siempre dentro del plan, una vez saliendo del barrio y volviendo a la carretera llegando a la mitad de la carrera, todo parecía lograble, y además cuando se pasa la mitad de la carrera uno ya va de “salida” y se está más cerca de la meta que de poder retornar.

Hasta el kilómetro 25 me mantuve parejo, pero aquí se marca un punto de inflexión, ya que comencé a sentir nauseas con fuertes ganas de vomitar, trate de mantenerme en carrera, baje un poco el ritmo y trate de seguir, hasta que en el km 31 me detuve para tratar de calmarme y hacer lo necesario para poder retomar, fue entonces cuando la frustración de algo imprevisto se apoderó de mí, pero ya esas alturas no podía rendirme, decidí terminar por qué es lo que correspondía fue así como mezclando caminar y trote avance hasta el km 38, donde saque fuerzas y me decidí a no caminar más y mantener el trote hasta la meta. Esos 4 km fueron una prueba mental, ya que las piernas no las sentía cansadas, pero el bajón anímico por todo lo anterior se hacía sentir. Cuando finalmente llegue al paso sobre nivel y posteriormente al estadio Monumental de River, la carrera se vio cerca de terminar, lo cual ya era mi meta en ese entonces, tomando la última recta, donde de la nada apareció un grupo de personas con la bandera chilena y la de Punta Arenas la cual me inyecto el ánimo faltante para cruzar la meta con un tiempo de 3:36:39.

No fue mi mejor Maratón, de hecho de las cuatro que he corrido es mi peor tiempo, pero es primera vez que enfrento un inconveniente que me saque tanto de carrera, pero debemos aprovechar estas cosas, estas instancias son las que nos harán mejorar, también nos hacen corredores más fuertes. Por todo esto es que la experiencia de correr Buenos Aires yo la califico como una buena experiencia, ya que a veces estas caídas son las que nos harán mejorar.

Finalmente esta experiencia no habría sido la misma sin mis compañeros de viaje y compañeros de equipo Milanco Puebla, Francisco Hidalgo, Francisco González, Felipe Fierro y Yanara Bernal. También Agradecer a mi profe Rodrigo Horta, a mi nutricionista Camila Alzerreca, a Vale Argandoña que siempre ha aconsejado en esto del Running y a mi equipo Soy Runner Team. Por último, agradecer a mi polola Javiera, ella me apoya y me motiva a mejorar cada día en todo y sin ella nada sería posible.

Howdy,
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