Si eres nuevo corriendo o vuelves después de un periodo largo, lo mejor es olvidarse del tiempo y centrarte en empezar y terminar tu carrera sintiéndote bien, no importa el ritmo que lleves. Correr a un ritmo cómodo fortalece tus músculos, pulmones y el corazón.

Realizar tus trotes a un ritmo lento te ayudará a reducir drásticamente el riesgo de lesión, además, si tu entrenamiento es largo y lento te ayudara a mejorar tu resistencia, capacidad de quema de grasas, el flujo de sangre a tus músculos, y aumenta tu fortaleza mental.

Correr poco tiempo y con bajo ritmo ayuda a mantener la condición física, sin embargo, realizarlo de manera consistente, sin importar el ritmo, te mantendrá en mejor forma, ya que construye tu resistencia, mientras que se fortalece tu sistema musculoesquelético y cardiorespiratorio.

Algunos de los principales beneficios:

  • Previene las lesiones. Correr a ritmo rápido en todos los entrenamientos aumentará el riesgo de que te lesiones y te sobreentrenes. Luego de un entrenamiento duro, nuestro cuerpo sufre microdesgarros en las fibras musculares, deshidratación, agotamiento de las reservas de glucógeno, entre otras. Por esta razón, después de un entrenamiento duro, deberías optar entre tomarte un descanso completo o un descanso activo mediante un entrenamiento lento.
  • No te sobreentrenes. Cada unos de tus entrenamientos, debería tener unobjetivo definido, donde los entrenamientos lentos pueden ayudarte a recuperarte y a correr una gran cantidad de kilómetros y así entrenar tu resistencia. No te expongas al riesgo de lesionarte, correr todos los días a un ritmo fuerte hará acumular cansancio y te acercará al sobre entrenamiento, con lo que tu rendimiento bajara.
  • Sumaras más kilómetros. Puede parecer aburrido, pero correr más lento es una forma segura y efectiva, de correr más kilómetros y mejorar aeróbicamente, evitando las lesiones. Es muy difícil mejorar realizando solo entrenamientos lentos, pero también es imposible hacerlo corriendo rápido todos los días, buscar el equilibrio.
  • Tus sistemas energéticos. Nuestro cuerpo trabaja condos sistemas energéticos diferentes, el sistema aeróbico y el anaeróbico. Para lograr la producción de energía, el sistema aeróbico necesita de oxígeno y es por ello que este sistema tiene preponderancia cuando corremos a ritmos lentos y no necesitamos energía de manera tan rápida. El sistema anaeróbico entrará en funcionamiento cuando necesitas energía en forma rápida y constante y el oxígeno que respiras no es suficiente aunque con una duración mucho menor. Estos sistemas energéticos nunca trabajan en forma absoluta, es decir, la energía que utilizamos al correr nunca proviene 100% aeróbicamente o anaeróbicamente.
  • Publicado por: Miguel Andrade
  • Fuente: ViRun
  • Foto: ViRun
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